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Las primarias del PSOE a la alcaldía de Madrid, primer reto para Pedro Sánchez

El diputado autonómico Antonio Carmona se enfrenta a Jaime Lissavetzky, próximo a Rubalcaba

El nuevo líder del partido no apoyará a ningún aspirante

La elección de candidato socialista al Ayuntamiento de Madrid se perfila como el primer reto interno al que deberá enfrentarse el recientemente elegido secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Cuando faltan semanas para que el Comité Federal de los socialistas fije el reglamento de primarias para las próximas elecciones municipales, el diputado autonómico Antonio Miguel Carmona se perfila ya como el candidato favorito del líder del Partido Socialista de Madrid (PSM), Tomás Gómez.

Parlamentario en la Asamblea regional, economista y activo tertuliano, Carmona se prepara para disputar el puesto de cabeza de cartel a Jaime Lissavetzky, actual portavoz del principal partido de la oposición en el Ayuntamiento y muy próximo al ex secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba.

Carmona descarta anunciar oficialmente su decisión hasta septiembre por “respeto” a los tiempos y a los procedimientos, aunque lleva meses actuando como una suerte de precandidato: manteniendo contactos con colectivos, participando en decenas de actos —hoy estará en la celebración de las fiestas de la Paloma—, y, sobre todo, elaborando ya su programa, para el que plantea una ofensiva a la política fiscal del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Cuenta con el apoyo, que en ocasiones ha llegado a ser explícito y público, de Gómez, hombre hasta ahora con pocos apoyos en el partido y que estuvo abiertamente enfrentado a la cúpula nacional del PSOE hasta la renuncia de Rubalcaba.

En el puesto desde 2007, Gómez tiene buena relación con Pedro Sánchez, que le integró en su ejecutiva como vocal. Ese entendimiento se escenificó el último fin de semana de julio en el congreso extraordinario que formalizó el proceso de sucesión en la dirección socialista. Sánchez, militante del PSM, se sentó entonces junto al líder de la federación madrileña.

A pesar de esa relación, fuentes próximas al actual secretario general aseguran que este será equidistante. La candidatura de Carmona tiene de alguna manera el visto bueno de la dirección, como adelantó eldiario.es. Sánchez ni apoyará ni obstaculizará a ningún aspirante y mantendrá una postura no beligerante con todos.

En la sede central del PSOE señalan que habrá que esperar a septiembre, cuando el Comité Federal vote el reglamento que marcará la presentación de las candidaturas para los comicios autonómicos y municipales de 2015, el formato de las primarias y la cantidad de avales requeridos para concurrir en cada caso. En cualquier caso, según agregan fuentes de la dirección, “la decisión saldrá de unas primarias y no de un despacho, como en el caso del Partido Popular”.

A esas elecciones internas ya dejó claro que se presentará Lissavetzy, veterano dirigente socialista —llegó a regir la federación madrileña—, consejero autonómico y exsecretario de Estado para el Deporte. “La alineación la harán los militantes, y yo espero que los militantes me seleccionen”, declaró públicamente al conocerse la renuncia de Rubalcaba tras las elecciones europeas del 25 de mayo.

El actual portavoz municipal del PSOE siguió trabajando desde entonces para apuntalar su candidatura. Lissavetzky perdió en 2011 frente a Alberto Ruiz-Gallardón y solo lleva una legislatura en la oposición. En este contexto, mientras Mariano Rajoy y la dirección del PP aún no han tomado una decisión sobre la continuidad de Ana Botella, una teoría compartida por varios dirigentes socialistas defiende que lo que resta posibilidades de ganar en Madrid es el continuo recambio de candidatos.

Carmona debe su popularidad a sus frecuentes apariciones en tertulias, en las que a menudo ha compartido plató con el portavoz de Podemos, Pablo Iglesias. Y en el PSOE hay quien destaca esa popularidad como valor ante un panorama de fragmentación del voto en la izquierda. Aun así, según Metroscopia, la situación del principal partido de la oposición es mejor actualmente en el Ayuntamiento que en la Comunidad.

En el Consistorio, el PSOE obtendría el 23,4% de los votos frente al 21,3% (con 31 diputados autonómicos) que lograría en la Asamblea de Madrid. Además, la mitad de los votantes socialistas de Madrid no aprueban del todo la gestión de Tomás Gómez como líder de la oposición frente a Ignacio González.