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El Rey encarga una auditoría externa y un código de conducta para La Zarzuela

Felipe VI prohíbe a los miembros de la familia real trabajar en empresas privadas

Pide un equipo de asesoramiento jurídico permanente y regular los regalos que recibe la familia

Los reyes Felipe y Letizia en París el pasado martes.

El Rey ha puesto en marcha un paquete de medidas con las que pretende cumplir la promesa que hizo en su proclamación, el pasado 19 de junio: “Encarnar una monarquía renovada para un tiempo nuevo”, “integra, honesta y transparente”. La mayoría de las nuevas normas, que este lunes comunicó un portavoz de la Casa del Rey a los periodistas, entrarán en vigor “antes del 31 de diciembre”. Son las siguientes.

Auditoría externa. La mayoría de casas reales europeas ya se someten a una auditoría externa. La española era una excepción. La Casa del Rey publicó por primera vez sus cuentas en diciembre de 2011 —un día antes de que el juez imputara a Urdangarin por malversación de fondos públicos—, y ofrecía únicamente los datos recopilados por su interventor interno. Por deseo de Felipe VI, las cuentas de la Casa del Rey se someterán a una auditoría externa que realizará la Intervención General del Estado, con la que se firmará un acuerdo de colaboración antes del próximo 31 diciembre. El primer ejercicio auditado será el de 2015.

El portavoz de la Casa del Rey quiso destacar este lunes que la ley de transparencia, que entra en vigor en enero del año que viene, no exige la auditoría externa y que la medida obedece exclusivamente a la voluntad del Monarca.

Incompatibilidades.  El Rey ha prohibido a los miembros de la familia real trabajar para empresas, tener negocios privados o dedicarse a cualquier otra cosa que no sean actos “de naturaleza institucional” como representantes de la institución. Esta medida afecta solo a los miembros de la familia real, que desde la proclamación se reduce a don Juan Carlos, doña Sofía, don Felipe, doña Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía.

De haber existido esta norma en el reinado de don Juan Carlos, doña Cristina no podría haberse involucrado en los negocios de su marido, Iñaki Urdangarin. En el caso de que puntualmente, por encargo del Rey y con la aprobación del Gobierno, se requiera que la infanta Elena —su hermana fue apartada de la agenda por el escándalo del caso Nóos— desarrolle alguna actividad institucional, no percibiría retribución alguna.

Control sobre regalos. El Rey ha encargado, además, un régimen jurídico sobre los regalos que reciba la familia real. La Zarzuela no aclaró en qué consistirá ese régimen, que ha de estar listo igualmente antes del 31 de diciembre. Don Juan Carlos ha recibido durante su reinado varios obsequios polémicos, por su elevado valor, como los dos ferraris que le regaló en 2011 el jeque Mohamed bin Rashid al Maktoum, primer ministro de Emiratos Árabes, o el yate Fortuna, que pagaron a escote un grupo de empresarios y que en su día costó 18 millones de euros.La familia real renunció a su uso por austeridad el año pasado y fue vendido este lunes por 2,2 millones de euros.

El ‘Fortuna’, vendido

A. MANRESA, Palma de Mallorca

El yate Fortuna (hoy llamado Foners) pasará a ser de la naviera Baleària. La compañía privada ha comprado por 2,2 millones de euros el barco a cuyo uso renunció don Juan Carlos en mayo de 2013 por austeridad —llenar su depósito cuesta 25.000 euros—. El precio es muy inferior al que costó en su día: 18 millones.

Baleària tiene como accionistas de referencia al exministro Abel Matutes y al naviero Adolfo Utor. La compañía no aclaró ayer qué función dará al navío, pero rechazó que fuera a ser puesto en alquiler chárter.

El Fortuna fue una donación hecha en 2000 por empresarios turísticos, banqueros y el Gobierno de Baleares, que reunieron más de 18 millones de euros para sufragar la construcción del yate para el entonces Rey. Los mecenas se organizaron en la Fundación Turística y Cultural (Fundatur), que preside Carmen Matutes, hija de Abel Matutes.

El hoy rebautizado como Foners (otra F para mantener las iniciales en la mantelería, lencería y cubertería) se puso a la venta por ocho millones, pero el flujo del mercado de embarcaciones de lujo rebajó su cotización, posiblemente por el alto coste de mantenimiento y tripulación. La indemnización a los diez marineros del Fortuna contratados por Patrimonio Nacional ascendió a 1,2 millones.

Código de conducta. Felipe VI también ha pedido que se elabore antes de final de año un código de conducta para el personal de La Zarzuela. La Casa del Rey no detalló qué normas recogerá ese código ético, aunque remitió a los principios de la ley de transparencia. El artículo 26 de dicha norma establece como principios de buen gobierno, por ejemplo, actuar con imparcialidad, es decir, no favorecer o perjudicar a intereses particulares; no aceptar regalos que superen “los usos habituales, sociales o de cortesía”, no implicarse en actividades “incompataibles con sus funciones” y denunciar ante los órganos competentes “cualquier actuación irregular de la que tengan conocimiento”´.

El código de conducta podría prevenir casos como el de Carlos García Revenga, secretario de las Infantas, que estuvo imputado en el caso Nóos hasta el pasado junio, y que en enero de 2013 admitió: “He podido mezclar en ocasiones gestiones propias de mi puesto con otras relacionadas con actividades privadas de los duques de Palma

Asesoramiento jurídico. Don Felipe también ha pedido que La Zarzuela disponga de un asesoramiento jurídico permanente, “que asegure que toda su actividad de ajusta a la ley”, según explicó un portavoz. Por este motivo, la Casa del Rey firmará a final de año un convenio de colaboración con la Abogacía General del Estado. Preguntado al respecto, el portavoz negó que este asesoramiento tuviera que ver con el aforamiento de don Juan Carlos y la posibilidad de que, al perder la inviolabilidad como rey, se presenten querellas contra él. “El asesoramiento es para la Casa del Rey, no para la familia real”, insistió.

Sueldo y agenda de don Juan Carlos. Hasta final de año, cuando se diseñen las cuentas de 2015, don Felipe seguirá cobrando sueldo de Príncipe, y su padre, de Rey, esto es: 292.752 euros don Juan Carlos y la mitad su hijo. Ambas cantidades salen de la asignación anual que el Gobierno entrega a la Casa del Rey y que en 2014 ascendió a 7,8 millones de euros. Será Felipe VI quien decida la retribución que a partir de 2015 recibirá su padre.

A la vuelta del verano se definirá, además, la agenda de don Juan Carlos. “No fue a la proclamación para no restar protagonismo a su hijo, el Rey, y por esa misma razón no ha tenido actividad pública estas semanas, pero tiene mucha inteligencia política y voluntad de seguir ayudando. Es un activo importantísimo del Estado”, aseguró un portavoz. Sí está confirmado que don Juan Carlos asistirá el próximo 7 de agosto a la toma de posesión del presidente colombiano Juan Manuel Santos Calderón.

Marca España. La Casa del Rey suscribirá antes de final de año un convenio de colaboración con la secretaría de Estado de Comercio para regular las actividades de apoyo a la promoción de los intereses económicos en el exterior, una de las prioridades de Felipe VI.

Ni el rey Juan Carlos ni la infanta Cristina irán a Mallorca

N.J.

Los Reyes y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, llegarán a Mallorca el 4 o 5 de agosto, tras el viaje de don Felipe a Lieja (Bélgica) para asistir a los actos conmemorativos del centenario del inicio de la I Guerra Mundial. Doña Sofía ya está en la isla con sus nietos. Quienes no acudirán este verano son el rey Juan Carlos y la infanta Cristina, según ha informado hoy un portavoz de La Zarzuela. 

Don Felipe y doña Letizia permanecerán unos días en Mallorca -la Casa del Rey no especificó cuántos- y en la segunda quincena de agosto regresarán a Madrid, donde compaginarán "días de trabajo y descanso", según las mismas fuentes. Los Reyes no tienen previsto realizar ningún viaje de vacaciones, han añadido. 

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