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El Congreso hace efectiva hoy la renuncia del Rey con más del 80% de síes

PP y PSOE votan juntos la ley de abdicación que dará paso a la proclamación de Felipe VI el 19

Rubalcaba logra una postura casi unánime con solo dos cuestionamientos

El Congreso de los Diputados aprueba este miércoles por holgadísima mayoría la norma que hará efectiva la renuncia del Rey. Los diputados del PP y del PSOE, cerca del 80% de la Cámara baja,  votarán juntos la ley orgánica de abdicación de don Juan Carlos que se debate a partir de las nueve de la mañana por procedimiento urgente, mientras que el líder del principal partido de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, logró un cierre de filas prácticamente unánime. A pesar de la vocación republicana de los socialistas, solo dos diputados, Odón Elorza y Guillem García, pidieron ayer libertad de voto.

El propio Mariano Rajoy defenderá finalmente este proyecto de ley, como únicamente ocurre en los casos de mayor trascendencia. Tras su intervención ante el Pleno comenzarán los turnos de los grupos parlamentarios de la oposición en orden de mayor a menor, por un tiempo de 15 minutos, para la fijación de posición y defensa de las enmiendas presentadas. Cerrará el grupo popular.

Junto a PP y PSOE votarán a favor UPyD, UPN y Foro Asturias, mientras que La Izquierda Plural, ERC, el BNG, Compromís y Geroa Bai anunciaron ya hace días su voto en contra. Estas formaciones presentaron enmiendas a la totalidad con un texto alternativo, en el que proponían la celebración de un referéndum. No obstante, el órgano de gobierno de la Cámara las convirtió en enmiendas de devolución, que, según el Reglamento, no se pueden votar por separado. Por tanto, la Mesa rechazó la posibilidad de que el Congreso votara también la petición de consultar a los ciudadanos sobre la reforma del modelo de Estado. Las formaciones nacionalistas, CiU, PNV y Coalición Canaria, se abstendrán. Los únicos que optaron por no presentar enmiendas fueron los diputados de Amaiur, que además se saldrán del hemicilo cuando se vote la norma. No obstante, sí participarán en el debate que las fuerzas de izquierdas pretenden convertir en una confrontación entre monarquía y república.

La Izquierda Plural forzó la semana pasada que la votación fuera "pública por llamamiento". La coalición encabezada por IU solicitó este procedimiento "para que cada uno se posicione a favor o en contra con un voto claro". Según esta fórmula "un secretario nombrará a los diputados y estos responderán 'sí' o 'no' o 'abstención'", como suele ocurrir en las votaciones para la investidura del jefe del Ejecutivo, en las mociones de censura y en las cuestiones de confianza. El Pleno votó por llamamiento personal también en otras ocasiones, por ejemplo cuando aprobó el Estatuto catalán en 2006. "El llamamiento se realizará por orden alfabético de primer apellido, comenzando por el diputado cuyo nombre sea sacado a suerte. El Gobierno y la Mesa votarán al final", se recoge en el artículo 86 del reglamento interno.

Una vez aprobada la norma y tras su paso por el Senado, la próxima semana las Cortes acogerán el acto de proclamación de Felipe VI. Y la ceremonia que la Cámara baja ya ha empezado a preparar ya ha recibido las críticas de algunos grupos parlamentarios. El PNV, por ejemplo cuestiona que el futuro Rey sea proclamado con uniforme militar, puesto que en su opinión "tendría ciertas remembranzas a lo que ocurrió en la Transición". "Si lo que va a hacer es una jura civil para ser proclamado como jefe del Estado antes las Cortes, tiene que venir vestido de civil. Lo importantes es la figura del jefe del Estado no la de jefe de los Ejércitos, que es absolutamente accesorio", defendió ayer. La portavoz de UPyD, Rosa Díez, lamentó en cambio la falta de representantes internacionales: "Si nuestro jefe de Estado ha hecho esas visitas con normalidad, representando al pueblo español, lo adecuado sería que otros jefes de Estado vinieran al Congreso donde el nuevo Rey va a jurar respeto a la Constitución”.