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Un catalán, el rey de los Latin Kings

Baby White, jefe de una de las ramas de la banda en España, se reunió en Barcelona con el Inca Supremo de los Latin King en Nueva York

El catalán Baby White, cuando fue detenido el 11 de marzo. Ampliar foto
El catalán Baby White, cuando fue detenido el 11 de marzo.

Óscar Peralta, catalán de 31 años, tiene un perfil en Infojobs, en el que cuenta que es técnico en mantenimiento de instalaciones térmicas, con escasa experiencia laboral. Desde el 11 de marzo está en prisión, acusado de ser el jefe en España de una de las escisiones de los Latin Kings, la ALKN. Los Mossos d’Esquadra le detuvieron de madrugada en su casa, un edificio de seis pisos de la calle del Doctor Trueta con la fachada de color gris y naranja, en el popular barrio barcelonés de Poblenou. Tres meses antes Óscar, apodado Baby White, se reunió en la capital catalana con el jefe histórico de los Latin Kings en Nueva York, Antonio Fernández, de 47 años, conocido como King Tone.

Los Mossos siguieron el encuentro, preocupados por los vínculos internacionales de Baby White, un hombre casi sin antecedentes —receptación y tenencia ilícita de armas—, pandillero desde los 18, que ha permanecido hasta ahora un segundo plano. La cita comenzó en Arc de Triomf. “Diversos soldados, en bicicleta, vigilaban que no hubiese presencia policial”, cuenta el jefe de la Unidad Central de Grupos Juveniles Organizados de los Mossos d’Esquadra. Pero al ver varios coches logotipados, King Tone y Baby White cambiaron de sitio. Pararon primero frente al gato de Botero de la Rambla del Raval, y luego se encerraron en un piso. En ese rato, Óscar tuvo la mala suerte de que la grúa se llevase su Renault Megane. La multa se pagó con una colecta entre la nación.

Baby White y King Tone pudieron verse gracias a unas jornadas organizadas por la Universidad de Lleida, a la que acudió Fernández. A la misma edad que Baby White, King Tone asumió el poder —se convirtió en Inca Supremo— de la banda en Nueva York, y prometió un cambio de rumbo, alejado de la violencia, y encaminado a defender los derechos de los latinos. Dos años después, fue condenado a 12 años y medio de prisión por intentar traficar con 3,5 kilos de cocaína y 700 gramos de heroína. Cumplió 10. Los Mossos interpretan el encuentro como una forma de dar respaldo a Óscar, un hombre sobre el que pesan las acusaciones de pertenencia a organización criminal, lesiones, encubrimiento, tráfico de drogas y 12 robos con fuerza y violencia en domicilios y locutorios.

Pero las relaciones internacionales de Baby White no se acaban ahí. Desde 2005, está casado con Betsy Zúñiga, alias Queen Back, y eso le convierte en el cuñado de uno de los jefes en Ecuador de los Latin, Antonio Zúñiga, alias King Majestic. Su relación, más que emocional y familiar, se basaba en el tráfico de droga, según los Mossos, que arrancaron la investigación cuando detectaron que juntos intentaron traer un pájaro (una mula, un pasador de droga) a Barcelona.

Detalle de documentos y objetos intervenidos durante la operación contra los Latin King en Cataluña. ampliar foto
Detalle de documentos y objetos intervenidos durante la operación contra los Latin King en Cataluña.

El pájaro era un chaval de 19 años, Jonathan O. Para Navidad le compraron un billete de avión de Barcelona a Guayaquil (Ecuador), donde su única obligación consistía en beber y disfrutar durante una semana en el hotel La Conquista. Al acabar, le recogería un taxista, y le llevaría de vuelta al aeropuerto, con destino a Barcelona. A cambio, debería llevarse una maleta que le daría el conductor. Y por todo ello ganaría 5.000 euros. Cuando ya había facturado y esperaba para su vuelo, el chaval oyó como le llamaban por megafonía. Las autoridades habían encontrado los 4,1 kilos de drogas ocultos en las asas de su equipaje. El joven está en prisión en Ecuador. La operación se repitió poco después, pero en Barajas, donde la policía encontró 9 kilos de cocaína a otro joven, Pablo.

Los Mossos aplican desde hace cerca de dos años una política de tolerancia cero con las bandas. En Barcelona, en el año 2006, se propició un intento de abordar el fenómeno desde el diálogo y la mediación.

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