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Margallo busca una alianza con Argelia frente al gas ruso

La crisis de Ucrania muestra el riesgo de que la UE dependa de Moscú

Margallo, el pasado lunes en un desayuno de trabajo. Ampliar foto
Margallo, el pasado lunes en un desayuno de trabajo.

Nadie duda que el presidente Abdelaziz Buteflika ganará las elecciones del próximo día 17 y que, a pesar de sus 77 años y su delicado estado de salud –los argelinos solo le han visto una vez en los últimos meses, en diferido y por televisión, con motivo de la visita del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, el pasado 3 de abril— iniciará un cuarto mandato, tras 15 años en el poder. Por eso, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, no ha considerado necesario esperar a que hablen las urnas para realizar una visita que busca impulsar las relaciones políticas y económicas con un país que resulta estratégico para España y puede serlo para Europa.

La crisis de Ucrania ha puesto en evidencia, según ha recordado Margallo, tras unirse con su homólogo argelino, Ramtane Lamamra, la dependencia energética de Europa respecto a Moscú. Y la alternativa al gas ruso es el argelino, que llega a España a través del gasoducto del Magreb, que atraviesa Marruecos, y el Medgaz, que une directamente Orán con Almería. España importa de Argelia unos 15 bcm (billones de metros cúbicos) al año, la mitad de lo que consume, pero su capacidad podría duplicarse con facilidad; lo que, unido a las seis plantas regasificadoras de gas licuado (GLN), permitiría poner en los Pirineos entre 50 y 60 bcm, casi la mitad de lo que la UE compra a Rusia.

Pero hay una “dificultad insalvable”, ha admitido Margallo: “No podemos adquirir más gas argelino mientras no se mejoren las interconexiones con Europa, porque tenemos exceso de capacidad”. Y eso pasa porque la Península Ibérica deje de ser una isla energética, “sacando del cajón y acelerando” la conexión gasística de Cataluña con Francia, a la que París ha dado largas en los últimos años. Tras verle las orejas al oso ruso, la UE considera prioritario este proyecto, pero hay que pasar de las declaraciones a la realidad. “Eso va a favorecer a Argelia y nos va a favorecer a nosotros”, ha concluido el ministro.

Debido a la factura energética, la relación comercial entre ambos países es muy desequilibrada. España es el primer cliente de Argelia, con unas importaciones de 9.200 millones de euros en 2013, pero sus exportaciones suponen poco más de un tercio de esa cantidad (3.900 millones), a pesar del fuerte crecimiento de los últimos años. Para compensarlo, el ministro –que el sábado participará en un foro empresarial hispano-argelino— quiere impulsar la participación de empresas españolas en los grandes planes de infraestructuras del país magrebí. El más maduro es la construcción de 50.000 viviendas sociales por parte de constructoras españolas, dentro de un plan faraónico para cubrir el déficit de más de dos millones de casas, pero hay otras “enormes oportunidades”, como la construcción de cinco refinerías por 10.000 millones de euros o de siete centrales de ciclo combinado por 3.500. Además de la fuerte competencia china, las firmas españolas tropiezan con la burocracia argelina, que limita a un 49% la participación de empresas extranjeras, concede con cuentagotas los permisos de trabajo o pone trabas a la entrada de la maquinaria necesaria para acometer las obras.

La agenda política de Margallo en Argel incluye también la situación del Sáhara (ante la próxima prórroga del mandato de la Minurso, la misión de la ONU en la antigua colonia española) el Sahel (con particular atención a Mali, donde España participa en la operación de la UE para instruir al Ejército local) y Libia (que corre el riesgo de convertirse en un Estado fallido); así como el proceso de paz de Oriente Medio (que amenaza con descarrilar a pocas semanas de que concluya el plazo que se dio la Casa Blanca para lograr un acuerdo).

El jefe de la diplomacia española preparará también la Reunión de Alto Nivel (RAN) que los dos gobiernos celebrarán a finales de este año en España –en el marco del acuerdo de asociación estratégica de 2002— e intercambiará puntos de vista de cara a la reunión que el próximo día 16 celebran en Alicante los siete países del Grupo Med (Portugal, España, Francia, Italia, Grecia, Chipre y Malta) o la que antes del verano reunirá en Portugal los cinco europeos y cinco magrebíes del Mediterráneo occidental.