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Aguirre ve “desproporcionado” el revuelo por aparcar en un carril bus y ser multada

"No es extraordinario [el incidente] en la vida de cualquier ciudadano", afirma

Esperanza Aguirre, este martes.

Por lo habitual locuaz, Esperanza Aguirre se ha negado a centrar su comparecencia posterior al Comité de Dirección del Partido Popular de Madrid en la persecución que protagonizó el pasado jueves, cuando aparcó en el carril bus de la Gran Vía de la capital y se terminó dando a la fuga, rumbo a su palacete en una bocacalle de la plaza del Dos de Mayo. Tras centrar su estrategia en criticar la actuación de los agentes de Movilidad que la multaron, la dirigente ha variado el discurso. Con un perfil más bajo de lo acostumbrado, la presidenta del PP autonómico ha optado por restarle trascendencia. “Es un incidente que hay que situar en mi vida privada, y que no es extraordinario en la vida de cualquier ciudadano", ha observado. En este sentido, voces del PP añaden que un ciudadano cualquiera "hubiera dormido en el calabozo" de haber hecho lo mismo.

"Nada más ocurrirme este incidente y empezar la repercusión mediática, me apresuré a reconocer que había cometido un error al detener mi coche en el carril bus de la Gran Vía. Además, pedí disculpas públicas. Las he reiterado y aprovecho para volver a reiterarlas; he cometido un error, he cometido una infracción, he aparcado donde no podía”, ha continuado Aguirre.

La presidenta del PP autonómico no ha querido avivar las polémicas internas que sacuden al partido. De esta forma, ha dado la razón a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, que el pasado viernes defendió la labor de los agentes. “Comparto totalmente lo que ha dicho Botella, la ley es igual para todos. Pero también opino, como dijo Joaquín Leguina [primer presidente de la Comunidad de Madrid, por el PSOE], que todos somos iguales ante la ley, pero no somos iguales ante los medios de comunicación”, ha observado Aguirre. Frente a sus críticas a los funcionarios municipales, a los que tildó de “machistas” y agentes de la “inmovilidad”, en esta ocasión se ha limitado a considerar “exagerado” lo sucedido.

Dentro del PP ha sido muy cuestionada precisamente por su carga contra los agentes de movilidad. En la sede del PP de Génova consideran que Aguirre arremetió contra ellos consciente de la imagen poco amable que el gremio tiene a pie de calle por la labor que desempeña. En cambio, la mandataria no centró la diana en la actuación de la Policía Municipal, que cuenta con 7.000 efectivos en Madrid, frente a los de Movilidad, que son menos de 700. Sobre el silencio generalizado en el Partido Popular, donde nadie ha salido en su defensa, la política entiende que es normal. “En los asuntos particulares cuando uno comete un error, no espero que me respalde nadie. Fue una tarde aciaga”, ha sentenciado.

El sector más aguirrista sí valora su forma de afrontar el conflicto, destacando “su maestría en la gestión de crisis”, pero reconocían que el suceso “no favorecía” a los intereses políticos que pueda tener. A cambio, confiaban en “la capacidad” de Aguirre “para empatizar con el ciudadano corriente” y limitar unos daños que la podrían desbancar de la carrera por el Ayuntamiento. “Me parece desproporcionado todo lo que ha pasado, cuando entregué la documentación del coche, de todo, tenía todos los papeles en regla, acepté la multa… Vivía a escasos metros y continúe la conversación en casa”, ha insistido Aguirre.

“Todo lo que ha rodeado a este incidente me ha parecido desproporcionado. En primer lugar, por la repercusión mediática, parece como si no hubiera problemas más importantes en España que poner una multa a una sexagenaria en la Gran Vía como si no existiera la Gürtel, los ERE de Andalucía, el desafío independentista o Jesús Eguiguren", ha zanjado la presidenta del PP, sin mencionar que ella acudió a varias televisiones y emisoras de radio tras el incidente, donde sí se prestó a hablar de lo ocurrido.

Aguirre ha pedido la expulsión del PSOE del responsable del partido en País Vasco por las declaraciones en las que afirmó que “en Madrid se vivía mejor con ETA”.

Hablar de Gürtel es hablar de Alberto López Viejo. El exconsejero de Deportes montaba muchos de los actos que organizaba la red de corrupción. "Lopez Viejo ha sido la gran traición que he sufrido en mi vida política. De lo que me alegraría es que después de cinco años esta instrucción se cerrara y se abriera el juicio oral, y que quienes sean culpables vayan a la cárcel y devuelvan lo robado… Llevamos cinco años con Gürtel, nuestra justicia necesita más celeridad”, ha subrayado Aguirre.

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