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La ONU pide que no entreguen a Pavlov

Alerta al Gobierno de que el opositor puede ser torturado en Kazajistán

Diplomáticos kazajos le interrogaron preso pese a haber pedido el asilo

Alexander Pavlov
Alexander Pavlov

El 5 de febrero de 2013 Nursultán Nazarbáyev, presidente de Kazajistán, la rica república postsoviética, viajó a Madrid devolviendo la visita que su homólogo Mariano Rajoy y una delegación de empresarios le habían hecho a su país cinco meses antes. Tres días después el opositor Alexander Pavlov, de 37 años, se sentaba en la prisión de Soto frente a dos diplomáticos kazajos que decían interesarse por su situación y la de su familia. Pavlov había tramitado la petición de asilo en la cárcel por persecución política del régimen del dictador Nazarbáyev, pero sus carceleros permitieron que sus perseguidores le visitaran e interrogaran. Un hecho “insólito e inadmisible”, según su abogada María Costa.

La Asamblea General de las Naciones Unidas acaba de hacer público un informe de su relator sobre torturas Juan E. Méndez en el que se refiere a esta extraña visita, lamenta que no se haya investigado judicialmente y solicita al Gobierno español que no entregue a Pavlov al Gobierno de Kazajistán porque “existen motivos fundados para creer que estaría en peligro de persecución, tortura y malos tratos”. Un argumento similar al de los siete jueces de la Audiencia Nacional que emitieron un voto particular contra su extradición aprobada por otros diez magistrados del pleno de la Sala de lo Penal. El Consejo de Ministros dio luz verde a su entrega, pero los letrados del opositor kazajo han logrado frenarla al presentar un recurso contra la negativa del Ministerio del Interior a concederle el derecho de asilo.

Los diplomáticos kazajos que visitaron a Pavlov, jefe de la escolta de Muktar Ablyazov, oligarca y principal opositor del presidente Nazarbáyev, son Alik S. Zhumagulov, consejero de la embajada, y Azamat S. Abdraimov, primer secretario de asuntos consulares. “Mi cliente no reaccionó, aguantó las preguntas y contestó con evasivas. No sabía que se podía levantar y marcharse. En su país eso es impensable. Se sintió amenazado cuando le preguntaron por su familia”, explica su letrada.

La actividad del embajador de Kazajistán, de sus consejeros y de distinto personal de la legación diplomática para lograr la extradición de Pavlov —le acusan de una supuesta estafa y de un intento de atentado terrorista que nunca se llevó a cabo— ha sido singular. Magistrados de la Audiencia Nacional que tenían que decidir sobre la extradición recibieron llamadas en sus despachos de un diplomático que se ofrecía a verlos y a colaborar. “Me llamaron dos veces por la tarde y a un teléfono que no tiene nadie. Sabían que estaba en mi despacho a unas horas en las que la Audiencia está vacía. Todo muy raro e intolerable”, afirma uno de ellos.

Frustrados estos intentos Bakyt Diussenbayen, el embajador de Kazajistán, logró entrevistarse por separado con Ángel Juanes y con Javier Zaragoza, presidente y fiscal jefe de la Audiencia Nacional. Ambos aseguran que no le facilitaron información. El diplomático se entrevistó también con Ángel Lorente, director general de Cooperación Jurídica Internacional.

La larga mano del presidente kazajo Nursultán Nazarbáyev, cortejado por importantes empresas españolas, llegó hasta el corazón de la Audiencia Nacional. El pasado 19 de febrero el presidente de la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Alfonso Guevara, intentó forzar la entrega de Pavlov aprovechando la ausencia de la secretaria de la Sección Segunda, única competente en el caso. La funcionaria que le atendió se resistió a las intenciones de Guevara, que aseguró que el embajador de Kazajistán le había comunicado que había un avión esperando para llevárselo y comunicó a la secretaria que se podía proceder a la entrega.

Si Pavlov hubiera sido conducido al avión se habría burlado la decisión que solo dos horas y media más tarde adoptó la Sala de lo Contencioso Administrativo sobre el recurso presentado por los abogados de Pavlov contra la negativa de Interior a concederle el derecho de asilo. Un auto en el que los jueces criticaban esta negativa y exigían que “no se adopte ninguna medida que suponga la salida del señor Pavlov del territorio español”. El Consejo General del Poder Judicial abrió una información sobre la actuación de Guevara y la ha archivado asegurando que su “supuesta” actuación no es objeto de medida disciplinaria.

El informe de la ONU afirma que “el uso de la tortura y los malos tratos en Kazajistán excede situaciones aisladas” y recuerda que la Corte Europea de Derechos Humanos resolvió cancelar en 2010 dos casos por este motivo. El caso Pavlov está plagado de incógnitas, pero a la principal no responde nadie: ¿Quién movió al juez Guevara?