EL DRAMA DE LA INMIGRACIÓN IRREGULAR

Malmström insiste: “Pudo haber relación entre las pelotas y el pánico en Ceuta”

El ministro español invita a la comisaria de Interior a visitar las ciudades autónomas El Gobierno pide "ayuda de emergencia" a la UE ante la inmigración irregular en ambos enclaves "Yo no he acusado a nadie", insiste la mandataria europea, que aguarda el fin de la investigación

Más reproches cruzados. Petición de ayudas de emergencia por parte de España. E incluso una especie de teoría de la conspiración. El Gobierno español afeó este lunes a la Comisión Europea las acusaciones a la Guardia Civil por las 15 muertes de inmigrantes frente a la costa de Ceuta el pasado 6 de febrero. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, tachó de “imprudentes” e “inadecuadas” las declaraciones de la comisaria Cecilia Malmström, que hace unas semanas desató una notable polémica al relacionar los disparos de pelotas de goma con los fallecimientos de los 15 inmigrantes. Lejos de arredrarse ante esa salva de críticas, Malmström reiteró este lunes sus sospechas: “No he acusado a nadie de esas muertes. Pero puede haber relación entre los disparos y el pánico que provocó la tragedia”, algo que “deben aclarar las investigaciones” y que, en caso de ser cierto, dejaría a España en una situación embarazosa.

España niega la mayor. Fernández Díaz defendió contra viento y marea la actuación “proporcionada” de la Guardia Civil con el argumento de que 23 inmigrantes llegaron sanos y salvos a la costa española, frente a los 15 fallecidos, y destacó que todas esas muertes se produjeron “en aguas marroquíes”. “No se ha acreditado en absoluto que haya relación causa-efecto entre la actuación de la Guardia Civil y las muertes de inmigrantes”, dijo el ministro. Aun así, España ha garantizado que no volverá a usar pelotas de goma en el mar. “No son operativas”, justificó Fernández Díaz.

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El Ejecutivo ha decidido pasar al ataque: además de reconvenir sus declaraciones a la comisaria, reclama 45 millones de euros para hacer frente a la “situación de emergencia” que ha generado la presión migratoria. Y si es necesario recurre a la guerra de cifras. Hasta 40.000 personas están esperando para dar el salto en Ceuta y Melilla, según el Gobierno, a las que hay que añadir 40.000 más en otros enclaves de Marruecos “y cientos de miles adicionales que esperan más al Sur”, dijo Fernández Díaz, que sube así su apuesta y persigue activar todas las alarmas sobre la situación en las dos ciudades autónomas. Los datos oficiales europeos, sin embargo, cuentan otra historia. Las cifras de las agencias comunitarias de fronteras (Frontex) y de asilo (Easo) revelan que ni Ceuta ni Melilla son los puntos más conflictivos de las fronteras exteriores europeas. La presión es mucho mayor por la vía del Mediterráneo central, la que canaliza hacia Italia o Malta la llegada de inmigrantes del norte de África y también del este a través de Libia.

Aun así, Fernández Díaz entregó en mano a Malmström una carta en la que detalla tanto las quejas como las peticiones de fondos para paliar lo que, una y otra vez, calificó como “situación excepcional y de emergencia”. España tiene previsto usar ese dinero para poner en marcha equipos conjuntos con las autoridades marroquíes, hacer obras para mejorar la seguridad de los 20 kilómetros de frontera de Ceuta y Melilla y destinar más medios al control de ese perímetro. “Es imprescindible obtener ya esa financiación”, dijo el ministro, consciente de que la gestión de presupuestos europeos del periodo 2014-2020 está todavía en fases muy iniciales. Malmström se limitó a decir que estudiará la petición.

El desencuentro entre Madrid y Bruselas es difícil de disimular. España se enfrenta, a juicio de Fernández Díaz, a una situación prácticamente inédita: el viernes entraron de una tacada 214 inmigrantes irregulares procedentes de Melilla, una cifra que no se registraba desde 2005; este lunes penetraron “varias personas más” por Ceuta. Por contra, la Comisión habla siempre de “desafíos migratorios en varios Estados miembros”; no compra el argumento de la excepcionalidad española. Se repite la situación que ya se produjo tras la tragedia de Lampedusa, el pasado otoño: cruces de declaraciones y mucha desconfianza. La guinda la puso el ministro español, que en un giro final a su intervención ante la prensa relacionó el rifirrafe que mantiene con la Comisión con el incremento del número de inmigrantes irregulares que tratan de llegar por Ceuta y Melilla: “De todas estas polémicas están muy pendientes las mafias. Y por eso está pasando lo que está pasando”.

Sobre la firma

Director adjunto de EL PAíS. Excorresponsal político y económico, exredactor jefe de política nacional, excorresponsal en Bruselas durante toda la crisis del euro y anteriormente especialista en asuntos económicos internacionales. Premio Salvador de Madariaga. Madrid, y antes Bruselas, y aún antes Barcelona.

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