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ARANTZA QUIROGA | Presidenta del PP vasco

“Quiero manos libres para todo”

Arantza Quiroga en Hondarribia (Gipuzkoa) el 25 de enero.
Arantza Quiroga en Hondarribia (Gipuzkoa) el 25 de enero. EL PAÍS

Viernes. Llueve sobre Bilbao. Hace unas dos horas, Arantza Quiroga (Irún, Gipuzkoa, 1973) ha recibido el último visto bueno de Génova para anunciar, con cierta dosis de sorpresa, la convocatoria del congreso extraordinario que debe ratificarla en marzo al frente del PP vasco. Sentada en su despacho con un escueto almuerzo que le trae uno de sus colaboradores, hace sus primeras reflexiones públicas sobre este cónclave que ella ha sido una de las mayores interesadas en impulsar.

Pregunta. Dan sensación de precipitación.

Respuesta. Igual puede parecerlo. Desde que vengo pidiendo el congreso, quizás hubiera podido haber otras fechas, pero cuando se me ha dado el OK es ahora. Tenemos ahí las europeas y hay que dejarlo resuelto con tiempo para luego cambiar de tercio.

P. ¿La imagen de interinidad estaba afectando a su papel político y a las propuestas del PP?

R. No he tenido en ningún momento sensación de interinidad. No era una urgencia ni un problema para el partido que hubiera un congreso. No era que me sintiese interina, sino que necesitaba ese respaldo, pero porque creo en la democracia y creo que, si soy presidenta de una organización, debe ser por una elección de sus afiliados. Eso lo tenía muy claro.

P. Hablan de un congreso para fortalecer el proyecto del PP vasco. ¿Tiene debilidades?

Reclamamos al Gobierno liderazgo en el momento clave del fin de ETA

R. No. Es un proyecto que necesita vivir en el momento en que estamos, muy diferente al de hace dos años y al de hace cuatro. Este congreso va a fortalecer nuestra posición y darnos la oportunidad de explicarla mejor a la sociedad.

P. Irá con una propuesta de dirección. ¿Iñaki Oyarzábal será su secretario general?

R. Todo eso hay que verlo. No adelantemos acontecimientos.

P. Están intentando desempeñar un papel de puente entre los Gobiernos central y vasco.

R. Es un error pensar que el PP quiere jugar el papel de puente. Aspiramos a todo, no a ser el correveidile de nadie. Lo que estamos reclamando es liderazgo al Gobierno de España en un momento crucial, que es el fin de ETA, y queremos sumar al Gobierno vasco. Aspiramos a todo y a ocupar una centralidad.

P. ¿Y qué papel deben jugar?

R. Tengo muy claro cuál es el camino que debemos recorrer, que va a ser complicado y a necesitar de mucha perseverancia y mucha coherencia. Y para poder liderar esto necesito saber que tengo todas las cartas en la mano para seguir adelante.

P. ¿Qué cartas no tendría?

R. Vamos a ver. Cuando se abre un congreso uno tiene que ver con qué apoyos cuenta. Tengo claro el proyecto. Ahora debo saber si tengo apoyo suficiente como para poder llevarlo adelante.

P. ¿Quiere tener manos libres para poder hacer su proyecto?

R. Quiero manos libres para todo, en todos los sentidos, a la hora de hacer equipos…

P. ¿Podría tener resistencias internas a esas manos libres?

R. No lo sé, porque todavía no lo he propuesto.

P. Los dos actos por las víctimas del jueves dejaron una estela de enfrentamiento y tensión.

R. Algunos piensan que el acto en el cementerio es la primera vez que ocurre. Llevo años asistiendo y esa tensión es evidente desde 2008. Sabíamos que íbamos a lo de siempre: a llegar allí y que hubiera tensión, pero lo hacemos por Gregorio Ordóñez. Me alegro tanto de haber hecho el acto de después, reunir al partido y haber reivindicado algo tan sencillo como nuestras vidas, lo que hemos vivido. Es que llega un momento en que algunos hacen que te parezca que no has vivido lo que has vivido.

P. Habló de “mezquinos y miserables” que ponen en duda la trayectoria del PP vasco. Nómbrelos.

R. No quiero poner nombres.

P. Muchas de las víctimas que ahora critican duramente al Gobierno y al PP vasco son las mismas que no decían nada cuando Mayor Oreja acercaba a presos de ETA a Euskadi.

R. Tendría que mirar las hemerotecas. No sé lo que decían las víctimas, pero sí lo que decía el PP vasco. Era una lealtad absoluta. Y estábamos aquí. Esta mañana [de viernes], recordando la foto del cementerio, pensaba: todos los que estaban al lado de Consuelo [Ordóñez] tenían billete de vuelta a Madrid. Nosotros somos los que estamos aquí. Los que hemos estado y los que estamos aquí.

P. Habla de lealtad. ¿La echa en falta en sectores de su partido?

R. No me fijo en lo que hacen los demás. Sé lo que hemos hecho como PP las mismas personas de hace 10, hace 15 años, cuando aquí nos estaban asesinando. Y lo que estamos haciendo ahora. El resto, cada uno sabrá lo que está haciendo y por qué. Pero es una irresponsabilidad tan grande. Es tratar de echar por tierra la lucha de tantas personas contra el terrorismo. Ahora que estamos viendo el final de ETA, en el que no logran absolutamente nada, deberíamos estar todos los demócratas repitiendo lo que hemos conseguido. Me voy a rebelar todo lo que pueda en contra de dejar que lo lidere la izquierda abertzale.

P. ¿Confía en Urkullu para la gestión del final de ETA?

R. Espero que sepa leer y entender el momento, porque si no también a él la ola le puede pasar absolutamente. Más que el tiempo de los reproches, es el tiempo de los liderazgos.

P. Apuesta por una mayor sintonía con el PNV. ¿Se resiente al saber que hacía propuestas en secreto a Sortu?

R. Claramente. La lealtad es muy importante.

P. ¿Ha recibido explicaciones del lehendakari?

R. Aún no.

P. ¿Hay que presionar al PNV o favorecer la sintonía con él?

R. Hay que hacerle entender que el momento no es para estar con la cuenta de resultados de cuántos votos saca del final de ETA. Ojalá lo entienda.

P. Sectores de su partido piensan que habría que ser mucho más duros y exigentes con el PNV.

Espero que Urkullu sepa leer la situación; si no, la ola le puede pasar

R. Estoy siendo muy exigente.

P. ¿Cuándo se reunirá Rajoy con el lehendakari, una cita que el Gobierno vasco apremia?

R. No lo sé.

P. ¿Qué espera que salga de esa reunión?

R. Me preocupa que al final el lehendakari vaya con la lista de reclamaciones de los presos de ETA y de la política penitenciaria, como si eso fuera lo primordial, y deje de lado lo más importante en estos momentos: la disolución definitiva de ETA. Esa es la prioridad.

P. El PNV no va a dejar de pedir otra política penitenciaria y gestos que Rajoy ya ha dicho que no piensa hacer.

R. Será no entender que ahora de las instituciones se requiere altura de miras. Y comprender que la democracia ha ganado, que debemos ser capaces de asentar las bases definitivas para que nunca más vuelva a ocurrir lo que hemos vivido.

P. ¿Jorge Fernández Díaz es el ministro de Interior adecuado para gestionar el final de ETA?

R. Sí.

P. ¿Cree que todo el partido piensa lo mismo que usted?

R. No sé qué piensa el resto del partido. El ministro cumple con sus obligaciones y lo que reclamo del Gobierno es más política.

P. Javier de Andrés decía a EL PAÍS en diciembre que la consejería de Seguridad está siendo tolerante con la kale borroka y con la izquierda abertzale. ¿Qué opina?

Los que estaban con Consuelo tenían billete de vuelta a Madrid

R. La percepción que siempre tenemos, quizá porque nos dan motivos para pensarlo, ha sido esa. Pero, insisto, más que tiempo de reproches, y seguro que tenemos muchos motivos para ello, es el momento de la altura de miras. Con el PNV estamos confrontando y confrontaremos porque tenemos proyectos diferentes. Parece que si llegas a acuerdos con el PNV no estás siendo firme ni quieres ser la alternativa. Hemos llegado a acuerdos presupuestarios y eso no quiere decir que no confrontemos.

P. ¿Mayor Oreja debe volver a ser cabeza de lista en las elecciones europeas?

R. Esa decisión le corresponde al presidente de mi partido.

P. ¿Dará libertad de voto a sus parlamentarios cuando la Cámara de Vitoria debata una proposición de UPyD que critica el proyecto de ley del aborto?

R. No puedo obligar a un parlamentario a votar en una dirección. Me gustaría que se tomara una decisión y que fuera respetada por el grupo.

P. Hay opiniones sobre esa ley entre sus compañeros que difieren claramente de la suya.

R. Como en muchas cosas. El aborto es un tema muy sensible y cada uno tenemos nuestros matices. Tenemos que saber resolverlos con más naturalidad.

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