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La historia de Cataluña, según Esperanza Aguirre

“A los escolares no se les explica el papel que tuvieron los catalanes para el triunfo de Franco”

 Atlas / Gianlucca Battista

En un discurso leído en el Círculo Ecuestre de Barcelona, Esperanza Aguirre, expresidenta de la Comunidad de Madrid y líder del PP madrileño, habló el pasado 19 de septiembre sobre los motivos que, a su juicio, han llevado a los partidos que gobiernan en esa comunidad autónoma a impulsar un proceso independentista. En su intervención, Aguirre repasó la historia de Cataluña en relación con España. La dirigente popular opinó que el simposio España contra Cataluña que se iba a organizar en 2014 solo pretende “cultivar una interpretación de la historia que justifique el enfrentamiento con el resto de España”.

 Estas fueron sus palabras:

 “Sin entrar en muchos detalles acerca del sistema educativo catalán en estos 35 años, me atrevo a aventurar que, en las aulas, ha habido un constante adoctrinamiento en el sentido de contar una Historia de España y de Cataluña de acuerdo con un canon exclusivamente nacionalista. Creo que el canon histórico nacionalista es demasiado simple y sectario, aunque, a lo mejor, ha sido útil para ahormar las conciencias de los escolares catalanes durante estos 35 años. Y claro, 35 años son ya más de dos generaciones de ciudadanos que solo han escuchado esa interpretación de la Historia. Ese canon habla de una Cataluña eterna, víctima de una Castilla y de una España que la invaden y sojuzgan sin cesar. Habla de una lengua y una cultura milenarias que han sobrevivido gracias al heroísmo de los catalanes frente a los ataques de pérfidos castellanos.

De una Cataluña grande, capaz de dominar el Mediterráneo en la Baja Edad Media, que se ve asfixiada por los decadentes castellanos que no la dejan recuperar su grandeza. En mi opinión este canon se olvida de muchas cosas. Este canon se olvida de la historia de la Hispania Romana, en la que la Tarraconense era una provincia del Imperio, absolutamente unida al resto de la Península. Se olvida del protagonismo de los nobles y de los reyes de Aragón de origen catalán en la empresa común de la Reconquista (baste recordar que el rey Pedro II de Aragón, padre de Jaime I el Conquistador, participó en persona en la Batalla de las Navas de Tolosa). Este canon no explica la Guerra de Sucesión a la Corona de España como lo que fue –una protoguerra mundial por la hegemonía en Europa-, sino como una invasión sangrienta de España contra Cataluña. Se olvida de la unanimidad con que los catalanes se unieron al resto de los españoles en su lucha contra Napoleón.

Agustina de Aragón, que era de Barcelona, el heroico Tambor del Bruch, o la aún más heroica defensa de Gerona, son solo unos ejemplos de cómo los catalanes unieron su destino al del resto de los españoles). Tengo mis dudas de que se les explique a los alumnos catalanes el papel esencial de personalidades políticas catalanas en los convulsos años del sexenio revolucionario que se extiende desde la caída de Isabel II hasta la Restauración de la monarquía en la persona de Alfonso XII. Como el general Prim, o como Figueras y Pi y Margall, presidentes de la I República Española. Como también tengo mis dudas de que se explique en las aulas que el general Primo de Rivera dio su golpe de Estado de 1923 desde Barcelona, empujado por la burguesía catalana que no soportaba el grado de anarquía a que había llegado la vida laboral en Cataluña.

No explica que Companys dio un golpe de estado contra la II República en octubre de 1934. A los escolares catalanes se les cuenta la Guerra Civil sin mencionar el papel fundamental que para el triunfo de Franco tuvieron los catalanes: Cambó en la financiación, Pla en sus servicios secretos, los catalanes de Burgos en el aparato de propaganda –no olvidemos que la revista y editorial Destino, que sigue viva, deben su nombre a la definición de España como “unidad de destino en lo universal”-, y, lo más importante, miles de voluntarios catalanes dando su vida “por Dios y por España” en el Tercio de Montserrat –al que Franco concedió la Laureada colectiva que está depositada a los pies de la Moreneta-.

Hoy mismo se están celebrando las exequias del gran filólogo catalán Martín de Riquer, voluntario y mutilado en ese Tercio. Nadie parece querer recordar el entusiasmo con que Franco fue recibido en Cataluña en enero del 39. En fin, ¿para qué seguir? Bastan estos ejemplos para demostrar que la Historia es mucho más compleja que lo que dicta el canon nacionalista.

Ahora bien, de la importancia que los nacionalistas otorgan a que se afirme su versión de la Historia da testimonio la convocatoria para el próximo diciembre del Simposio “Espanya contra Catalunya: una mirada histórica (1714-2014)”, organizado por el Centre d´Història Contemporània de Catalunya del Departament de la Presidència de la Generalitat, y la Societat Catalana d´Estudis Històrics del Institut d´Estudis Catalans. No hay que ser muy receloso para suponer qué es lo que se pretende, ya desde el título: cultivar una interpretación de la Historia que justifique el enfrentamiento con el resto de España, la ruptura y la secesión”.

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