Camps burla al juez del ‘caso Nóos’ y elude su cita para declarar como testigo

El juzgado no le localizó en el móvil que el expresidente había facilitado para ello

El expresidente de la Comunidad Valenciana Francisco Camps, del PP, eludió este domingo su cita para declarar como testigo en el caso Nóos. Un agente judicial acudió a su domicilio particular en Valencia el sábado, y desde el tribunal le llamaron en repetidas ocasiones al móvil que el propio Camps les había indicado a efectos de citación. Pero el expresidente valenciano estuvo ilocalizable para el juez y la policía judicial durante todo el fin de semana. El juez Castro no tuvo más remedio que suspender la declaración, que queda pendiente.

Camps debía comparecer a las 11.30 de la mañana de este domingo. El sábado, prensa, radio y televisión publicaron que el juzgado no era capaz de localizar a Camps. Pero a última hora de la tarde del domingo, el expresidente valenciano, a través del diario Abc, ha asegurado que se había quedado “todo el fin de semana haciendo vida normal” en Valencia y que nadie había acudido a su casa para citarlo a declarar, lo que contradice la versión del juzgado. Camps, en cualquier caso, había facilitado como domicilio a efectos de citación la sede del Consell Juridic Consultiu, en la Plaza San Nicolás, 2, de Valencia.

El expresidente tenía que haber respondido este domingo a un cuestionario que habían preparado el juez, el fiscal Pedro Horrach y las partes personadas en el caso y que iba a plantearle a Camps una secretaria judicial. Como expresidente autonómico tiene el privilegio legal de prestar declaración sin acudir al juzgado, pero sí tenía que hacerlo ante la secretaria judicial que transcribiría sus respuestas. Castro y Horrach habían decidido que Camps compareciera una sola vez, como testigo —es decir, con obligación de decir verdad— y solo: sin abogados o posibilidad de consultar nada en internet. El juez y el fiscal querían evitar que el político pudiera contrastar su relato con las respuestas de otros imputados o testigos. Precisamente el sábado declaró ante el juez, el fiscal y los abogados de las partes la alcaldesa valenciana, Rita Barberá (PP). Al eludir a la justicia este domingo, Camps evitaba caer en posibles contradicciones.

Castro y Horrach vieron el pasado verano razones para imputar a Camps y Barberá y remitieron parte de la causa al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) para que asumiera la competencia y les investigara —Camps es diputado de las Cortes valencianas, además de miembro del Consejo Consultivo, y por tanto, aforado—. Pero el TSJCV rechazó cualquier indicio de sospecha sobre ambos y fue entonces cuando Castro y Horrach decidieron citarles como testigos.

El exmandatario valenciano debe explicar los contactos que mantuvo y las decisiones oficiales que se adoptaron y que afectaron a los negocios del yerno del Rey en el Instituto Nóos. Urdangarin y su exsocio, Diego Torres, están imputados tras embolsarse cerca de cuatro millones de euros con negocios bajo sospecha: tres ediciones del Valencia Summit y unos Juegos Europeos que nunca llegaron a celebrarse.

El secretario general de los socialistas valencianos, Ximo Puig, tachó de “indigno” a Camps por “huir de la justicia y no dar la cara”. Su “actitud escapista”, dijo, “hace pasar mucha vergüenza a los valencianos y demuestra que tiene mucho que ocultar”. Puig instó al actual presidente de la comunidad, Alberto Fabra (PP) a exigir a Camps y Barberá que dejen su escaño “por dignidad”.

La alcaldesa valenciana reconoció el sábado ante el juez del caso Nóos que se reunió varias veces con el yerno del Rey, aunque ninguna en La Zarzuela, como había declarado Torres. Según el exsocio de Urdangarin fue en ese encuentro en la residencia del Monarca, y en el que también estaba Camps, cuando sentaron las bases para lograr más tarde contratos millonarios con las Administraciones.

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