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“Hay una crisis enorme de liderazgo y de desconfianza hacia los políticos”

Alfredo Pérez Rubalcaba se ha embarcado a sus 62 años en otro reto que parece imposible: cambiar el proyecto del PSOE para que se vuelva a parecer al PSOE, pero del siglo XXI. Y poner el partido en situación de pelear, sin saber aún si querrá o podrá encabezarlo

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Alfredo Pérez Rubalcaba, en un momento de la entrevista.

Alfredo Pérez Rubalcaba está griposo. Con medicinas, tecleando su móvil. Terminando su discurso para la clausura hoy de la Conferencia Política del PSOE, que le gustaría titular: “La reforma fiscal del PSOE pretende que los parados se olviden de Hacienda”.

Pregunta. Dice que los ciudadanos no le preguntan por las primarias del PSOE y le piden que solucione lo suyo. ¿Qué es lo suyo y cómo se arregla ya?

Respuesta. Depende de aquel con el que te encuentres. Hay mucha gente que te habla de empleo, de empleo de sus hijos, del estudio de sus hijos, de la sanidad… Cuando sales a la calle tienes un muestrario del sufrimiento de las personas y todo tiene que ver con la crisis y los recortes sociales. El miércoles salía de aquí [Ferraz, la sede del PSOE] con Elena Valenciano a las diez y media de la noche y nos encontramos con un extrabajador del Congreso que nos contó: mi mujer murió en un accidente de coche, la atropellaron, mi hija se quedó impedida, y nos quitaron la prestación, en este caso la ayuda a la dependencia; yo era interino, he perdido el trabajo…

P. ¿Y cómo se responde a ese drama con la impotencia de saber que eso no se puede arreglar?

Aspiro a convencer a CiU de seguir en España si se cambia la Constitución

R. Ya. Trato de explicar que el empleo no se arregla de la noche a la mañana, pero que es verdad que las políticas sociales, la seguridad vital de los ciudadanos, se debería preservar. Si a alguien que no tiene empleo le dices que si va al hospital se puede encontrar con que no tiene una política sanitaria, o que su hijo no va a tener profesores, el drama es mucho peor. Sí, le explico que nosotros habríamos hecho una política de ajustes radicalmente distinta. Hubiéramos subido impuestos a las grandes fortunas. Es verdad que empleo a cortísimo plazo no es fácil crear, pero sí puedes garantizar a la gente una vida digna. En resumen, que hay dos salidas de la crisis distintas. Una que cree que para crecer hay que generar desigualdad, y nosotros, que creemos que crecimiento sin igualdad es un desastre social y económico a medio plazo.

P. ¿Y así, sin estar aún fuera de la crisis, se puede argumentar y defender que bajar algunos impuestos, aunque sea a las personas más desfavorecidas, es de izquierdas, moderno y útil?

R. Sí, si te planteas una reforma a fondo de un sistema fiscal que tiene ya 30 años. Nuestro modelo alternativo pretende que los que tienen mucha riqueza paguen más, que los que tienen mucho y no pagan paguen, y eso te permite aliviar la presión de las clases medias con más dificultades. Nosotros tenemos un grave problema fundamentalmente con el patrimonio. Por eso el centro de nuestra propuesta política es crear un IRPF que grave la riqueza, que es lo que se gana pero también lo que se tiene y lo que se hereda.

No es verdad que si el PP cae el PSOE sube, no son vasos comunicantes

P. ¿La reforma del IRPF del PSOE beneficiará solo a parados, rentas más bajas y pensionistas o a todos los contribuyentes en su primer tramo de cotización hasta los 16.000 euros?

R. A todos, aunque beneficiará más a las rentas más bajas. Pero no va a pasar de 16.000 a cero. Si alguien gana 16.500 también tendrá una rebaja fiscal, pero no la misma que quien gana 60.000 euros. Es una rebaja fiscal que irá poco a poco amortiguándose, a medida que vayan siendo más altos los ingresos.

P. ¿El cálculo de que se podrían lograr entre 45.000 y 50.000 millones de euros al final de cinco años no se puede considerar demasiado optimista, teniendo en cuenta que se basa sobre todo en la mejora de la lucha contra el fraude?

R. Hay un dato que permite justificar esa aproximación económica. España tiene un modelo fiscal que no es muy distinto del italiano. Se podría asimilar en cuanto a tipos, y sin embargo España tiene una recaudación fiscal que está ocho puntos por debajo. Son ocho puntos de gente que no paga y de fraude fiscal. Lo que proponemos es recuperar cinco de esos puntos. Y otra cosa importante, cuando cambias las reglas de juego y haces una gran reforma fiscal, al principio la eficacia es muy grande, y luego, poco a poco, los sistemas fiscales se van deteriorando, van perdiendo eficacia. Por eso hay que revisarlos.

Pretendemos que los que tienen mucha riqueza paguen más

P. Tras el varapalo de las últimas elecciones generales el PSOE empezó una travesía del desierto en la que se les ha pedido más autocrítica por no haber reaccionado bien ante la crisis. ¿Ahora dicen que inician un periodo de alternativas y también de pactos?

R. De alternativas sí, de pactos no. Hemos hecho un gran pacto sobre la política europea, que ha tenido su sentido, pero es difícil imaginar otros pactos. Hay medidas encima de la mesa sobre corrupción, pero nosotros pedimos que se cree una subcomisión específica para esos temas y se vean todas las propuestas de todos los grupos y se pueda reclamar la presencia de expertos en el Parlamento para que antes de legislar se oiga la voz de la gente que ha visto las insuficiencias que claramente hay. La ley Wert no es negociable, y lo que el Gobierno tiene que hacer es retirarla porque en la práctica no se va a aplicar. Es evidente que la reforma de las pensiones no la han consultado con nadie y no cuenta con el apoyo de los sindicatos, ni de los empresarios ni de los demás grupos de la Cámara. Es clarísimo que la reforma laboral ha sido un desastre. Tampoco en el modelo sanitario. No veo fácil ningún tipo de acuerdo en políticas económicas y sociales.

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Alfredo Pérez Rubalcaba, el pasado viernes.

P. Como razón de fondo para la revisión del proyecto socialista en esta Conferencia se esgrimen tres crisis enormes: la política, la económica y la de modelo de Estado. Con cambios en la ley de partidos, en la ley electoral, en el funcionamiento del Parlamento, del propio PSOE, en la Constitución y el federalismo. Y hay dirigentes de su partido, como Felipe González, que les exigen más valentía y otros se quejan de que no van a tratar los asuntos de fondo que preocupan ahora. ¿Qué falla?

R. La Conferencia se decide en un momento en el que hemos perdido las elecciones y además tenemos una crisis profundísima. Las dos cosas. Y se celebra en un momento en que se produce una doble circunstancia. El PSOE cuando gobernaba defraudó a los españoles y dos años después el Gobierno del PP mintió a los españoles. Esta es la situación que tenemos. La crisis económica y la de los partidos hacen que los ciudadanos estén especialmente estrictos, rigurosos. Ya no van a firmar un contrato político sin leerse la letra pequeña. Todas esas crisis juntas reclaman un proyecto de fondo, meditado, trabajado, riguroso, que la gente va a mirar con lupa. Por eso es necesario un cambio de nuestro proyecto.

P. Sobre la reforma de la Constitución que plantean hay una contraindicación que hace el presidente Mariano Rajoy que parece de fondo. CiU apoyó la Constitución vigente de 1978 y ahora no parece posible que respaldara ningún cambio. ¿Sería variar las reglas de juego para sumar menos apoyos?

R. No. Es verdad que el PP no quiere reformar la Constitución, pero yo creo que algunas cosas las va a tener que acabar haciendo. Convertir el Senado en cámara territorial. Cambiar las reglas del juego político. Los ciudadanos no entienden que la Sanidad no esté entre los derechos fundamentales.

P. Ya, pero la Constitución de 1978 tuvo el voto de los nacionalistas catalanes y esta reforma ahora no lo tendría...

Los votantes ya no firmarán un contrato político sin leerse la letra pequeña

R. Es que justamente hay que cambiarla para que los nacionalistas catalanes vuelvan a estar en la Constitución.

P. ¿Artur Mas le dio a usted en privado alguna pista o señal de que aceptaría la reforma constitucional y federal del PSOE como tercera vía de salida a la crisis con Cataluña?

R. Aquí hay tres posiciones sobre el tema catalán y las tres coinciden ahora en una cosa: la situación está muy difícil y complicada. Rajoy dice: no se puede hacer nada; Mas dice que la única solución es romper, y los socialistas lo que decimos es que hay que buscar una solución para seguir juntos. Esa tercera vía merece la pena explorarse. El riesgo de las otras dos, el inmovilismo o la ruptura, es tan grande que merece la pena compartir una solución.

P. ¿Si esa tercera vía socialista se discutiera y se viera que CiU y Mas no la quieren porque, como dice Rajoy, no se supiera a dónde nos conduce, ustedes mantendrían esa idea?

R. No se puede aventurar cómo va a acabar un proceso de negociación. Pero hay un argumento de Rajoy que yo no puedo compartir: “Es que no les vamos a poder convencer nunca”. Yo ya sé que a un sector independentista de la sociedad catalana no lo voy a convencer nunca porque nunca han estado en la Constitución, pero hay otro sector social muy amplio, que es el que representa CiU, que ha estado en la Constitución hasta hace muy poco tiempo, y aspiro a convencer a ese sector de seguir formando parte de ese proyecto común que llamamos España. Es tan grande y grave lo que puede pasar si no hacemos algo, que merece la pena intentarlo.

El PSOE cuando gobernaba defraudó; y dos años después el PP mintió

P. Hay quien sostiene en el PSOE que la tormenta perfecta que usted sufre, con las acusaciones de falta de liderazgo y un partido que no repunta pese al momento terrible del Gobierno del PP, se fraguó desde que salió del Congreso de Sevilla como secretario general sin integrar al sector rival y perdedor.

R. ¡Cómo, pero si el presidente del PSOE es José Antonio Griñán!

P. ¿O sea, que del Congreso de Sevilla el PSOE salió unido?

R. Será porque algunos no quisieron. El secretario general del PSOE andaluz, que aún lo es, Griñán, que no dijo lo que votó pero cuya organización se sabe lo que apoyó, es el presidente. Hay dirigentes de la federación valenciana y de la madrileña. La ejecutiva, de hecho, sacó 25 puntos más que lo que saqué yo. Intenté la integración, pero recuerdo que José Luis Rodríguez Zapatero no integró a nadie de José Bono, salvo a José María Barreda, y sin embargo todo el mundo se sintió integrado. Lo que es verdad es que hay gente que desde el primer momento se puso en contra.

P. ¿Qué le pasa a la mejor cabeza política de España, como diría Felipe González, para tener permanentemente un problema de liderazgo?

R. Me remito a González. Es verdad que hay una crisis de liderazgo en los partidos políticos, en las instituciones españolas, en la Unión Europea, incluso mundial. No estoy afectado de algo que no afecte de entrada al propio presidente del Gobierno de España. Y a otros países cercanos. Lo que hay es una enorme desconfianza de la política y de los partidos políticos y de los que los dirigimos.

P. ¿Por qué el PSOE no recupera terreno en las encuestas con un Gobierno del PP que aplica tantos recortes y no sale de la crisis?

R. Hay gente en el partido y fuera que cree que la política funciona con el principio de los vasos comunicantes. Cae el PP y sube el PSOE. No es verdad.

P. ¿El PSOE ha frenado su sangría electoral?

R. Sí, claramente. Tenemos un porcentaje de voto un poco superior al de las elecciones de 2011, y eso teniendo en cuenta que en Cataluña, que es el 20% de España, no estamos bien. La recuperación es lenta, porque la gente no va del PP al PSOE. La gente puede desencantarse del PP y empezar a ver dónde va su voto. Pero lo tienes que conquistar, lo tienes que ganar. Y lo primero para merecerlo es que tengas un proyecto, que reconozca errores, pero también de futuro.

P. ¿El PSOE se recuperará ya en mayo con las europeas?

R. Yo confío en ganar las elecciones europeas. Es importantísimo para el PSOE y para España. Es evidente que o Europa se preocupa del sur o lo vamos a pasar muy mal. Que la izquierda gobierne en Europa es importantísimo para España. Las podemos ganar. Esta conferencia está situada a mitad de legislatura no casualmente, está a la mitad para tener un proyecto que explicar a los ciudadanos de aquí a las europeas, a las municipales y a las generales.

P. ¿Y si el año que viene se empieza a notar la recuperación económica y en 2015 los ciudadanos valoran la salida de la crisis?

Es difícil imaginar otro pacto con el Gobierno que el de política europea

R. Por principio, que la economía mejore es algo que no puede más que alegrarme. Si mejoran las exportaciones y el turismo yo me alegro y no concibo otra forma de hacer política. La historia demuestra que cuando a España le va bien al PSOE le va bien. Nosotros no vamos a construir un proyecto político pensando en la desgracia de España. Vamos a hacer un proyecto político pensando que, en todo caso, la salida se va a producir, pero con un Gobierno que está diseñando una salida profundamente injusta que conduce a la desigualdad. Saldremos de la crisis, pero si el Gobierno sigue haciendo esta política saldremos con una España insoportablemente más desigual.

P. ¿Qué quiere decir hacer bien las primarias? ¿Elegir entre dos, tres o más candidatos, que se inscriban más de un millón de interesados para votar, que se convoquen con tiempo un año y medio antes o a solo seis meses de las elecciones para no quemar al aspirante?

R. Lo que hay que hacer es explicar bien el cambio que supone hacer unas primarias abiertas en el PSOE y en la política española. Es que tanto discutir de la fecha se nos ha olvidado discutir por el fondo. Me preguntan por la fecha y digo siempre que en todo caso las vamos a hacer antes que el PP.

Habrá un antes y un después de las primarias abiertas del PSOE

P. Ya, pero imaginemos que al final, por el nivel de desafección de los ciudadanos, se inscribe muy poca gente para votar en las primarias del PSOE y la experiencia es un fracaso.

R. Es la primera vez que se hace. Hay que plantearse temas organizativos importantes. Censos electorales. Cómo se acredita uno para votar. En Francia se utilizó el aparato electoral del Estado. Nosotros tenemos una red de agrupaciones más tupida que en Francia. Lo tenemos que decidir. Y construir un aparato electoral. Hacerlas bien no es solo que vaya gente a votar, es hacerlas transparentes, democráticas, que sirvan para lo que pretendemos, que sirvan para que la gente se vincule a un candidato. Ese es el fondo: que el PSOE va a dejar en manos de los electores lo más preciado que tiene un partido político, la elección de su líder electoral.

P. Hay quien cuestiona, en el PSOE, que para qué sirve militar durante años y pagar al mes la cuota de 15 euros si al candidato lo podrá votar cualquier simpatizante solo con pagar uno. ¿Cómo lo explica?

R. Es verdad. Esta queja la he oído, pero es que los partidos tenemos que hacer ese esfuerzo, abrirnos a los ciudadanos, a la sociedad, buscar fórmulas nuevas de participación, y los militantes tienen que hacer un ejercicio de generosidad si queremos volver a ser instituciones respetadas.

¿La fecha? Las haremos antes que el PP

P. Usted mismo sostiene que los barones o los presuntos aspirantes a primarias no se ponen de acuerdo, cuando hablan con usted en privado, sobre cuándo quieren que se convoquen. ¿Y sobre la necesidad de que existan y se extiendan a todas las contiendas electorales?

R. El PSOE es plural, muy plural, en sus opiniones, y lo es en todo.

P. ¿Alguien en el partido, en su entorno, en el aparato, le pide que aguante y se presente ante la gravedad de la situación y tras ver que algunos aspirantes o no se atreven o no dan la talla?

R. La gente es muy respetuosa, y como sabe que es un tema del que no quiero hablar no lo hace. Por un problema de coherencia. El paso que ahora vamos a dar es que vamos a hacer primarias abiertas. Habrá un antes y un después en la política española de que el PSOE haga sus primarias abiertas. España tiene que hacer una reflexión sobre la ley de partidos, sobre su financiación y organización interna. Hay falta de regulación y la gente ve, cuando examina países como Alemania, que hay regulaciones más estrictas que la española. Y habría que incluir fórmulas para fomentar más participación y las primarias abiertas por la ley para todos.

P. Usted ha definido a Susana Díaz como el futuro y a Carme Chacón como tenaz. ¿Y Rubalcaba es el futuro?

R. Es socialista.

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