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La “mala suerte” del Monarca

Menos del 2% de las prótesis de cadera se infectan

El posoperatorio puede alargarse hasta los seis meses si es necesario intervenir dos veces

De izquierda a derecha, Manuel Fernández-Tapia, Miguel Cabanela, Rafael Spottorno y Ángel Villamor, durante la conferencia de prensa celebrada ayer en La Zarzuela. FOTO: CRISTÓBAL MANUEL / ELPAÍS-LIVE

“Mala suerte”. Miguel Cabanela, el médico de la Clínica Mayo de Rochester (Minnesota) que ha sido llamado para asistir en la complicación del proceso del Rey, usó este viernes esta expresión varias veces para referirse a la infección de la prótesis de la cadera izquierda (en realidad, del tejido que la rodea, como explicó) que sufre don Juan Carlos. A menos de un año de la intervención, esta es una de las peores complicaciones posibles, ya que puede implicar tener que operar hasta dos veces al paciente, lo que va a retrasar su recuperación. Eso sí, el pronóstico, como recalcó Cabanela, es bastante bueno: una curación en más del 92% de los casos. “La infección no es normal. Es una complicación que se da entre el 1% y el 2% de las veces. Yo también las he tenido”, dijo el traumatólogo invitado, quitando la carga de la culpa a sus colegas españoles.

Las otras opciones que se barajaban sobre lo que podía haberle sucedido al Rey, según la documentación remitida por la sociedad de traumatólogos argentinos —la española se limitó a emitir un comunicado tras la rueda de prensa—, era que una de las dos piezas de la prótesis (la que se fija a la cadera o la que se inserta en el fémur) se hubiera aflojado, que el hueso donde se insertan se hubiera roto o que se hubiera repetido la luxación (la cabeza del fémur se sale de su sitio) que ya sufrió en la cadera derecha. Esta última opción era solo teórica, ya que requiere un ingreso inmediato, y eso se hubiera sabido.

Con los datos aportados en la rueda de prensa por el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, acompañado por su jefe médico, Miguel Fernández Tapia-Ruano, Cabanela y Ángel Villamor, el médico que le puso la prótesis, era más fácil adivinar qué había pasado exactamente. Spottorno dijo que el monarca “había empezado a tener molestias desde primeros de septiembre”. Notaba “cierto retraso en su recuperación”.

Un traumatólogo consultado por EL PAÍS afirma que “seguramente, aparte de las molestias, si tenía una infección debió de empezar a tener fiebre”. Lo que pasa es que “a veces” los microorganismos que la causan “son difíciles de detectar, o los análisis tardan en dar resultados. En cualquier caso, si en mes y medio no ha respondido a los antibióticos, no hay más solución que extraer la prótesis”, afirma.

No hay forma de saber cuál es la fuente de la infección, como dijo Ángel Villamor, el médico de la clínica Quirón de Barcelona que le había operado el 23 de noviembre de 2012. “Puede ser una muela” o cualquier otro origen. “Hablar de una causa es pura especulación”, dijo el médico de la Clínica Mayo. Tampoco se sabe, de momento, cuál es el germen —“hay que esperar las pruebas de microbiología”, afirmó Cabanela—, y este será uno de los factores clave para saber cuál será el proceso que seguirá el Rey.

Porque la evolución dependerá de qué vea Cabanela cuando opere a don Juan Carlos en un par de días. Entonces decidirá por cuál de las dos opciones posibles se decanta. La primera, que sería la mejor, con una recuperación de ocho semanas, consistiría en hacer todo el tratamiento “en un solo paso”. La otra, que haya que operar dos veces.

Cuando la prótesis se infecta solo hay una solución: cambiarla. Ello implica abrir (una operación poco peligrosa, pero bastante cruenta porque se pierde mucha sangre), extraer el dispositivo e implantar uno nuevo. Pero esto se puede hacer en dos fases. Si la infección no está muy extendida, no hay un proceso inflamatorio amplio y se observan pocos daños, se puede hacer de una sola vez y mantener al paciente con una dosis de antibiótico por vía intravenosa durante un tiempo (entre cuatro y seis semanas).

Si no hay suerte y la situación es la más complicada, hay que abrir, cambiar la prótesis por una temporal —normalmente impregnada de antibiótico para que ayude a combatir la infección en el mismo lugar en que se ha generado— y, superado el proceso (se calcula que unas ocho semanas), repetir la operación para instalar una prótesis definitiva. Lo malo es que la decisión no se sabrá hasta que el Rey esté en el quirófano, indicó Villamor, quien resaltó que uno de los motivos por los que se ha acudido a Cabanela ha sido “su experiencia” en estos casos.

En función de cuál sea el curso del proceso, “el posoperatorio variará de ocho semanas a seis meses”, dijo Cabanela, quien insistió en que el “buen estado” del Rey es un factor que jugará a su favor. “Está mejor que la mayoría de los pacientes de su edad que yo opero. Toma menos pastillas que yo”, dijo el médico, que es solo cuatro años más joven que el Monarca.

Sean una o dos las intervenciones, el posoperatorio inmediato será similar, ya que el impacto de la cirugía es muy parecido, independientemente de que en un caso —el peor, aunque con una tasa de éxito de más del 92%— haya que repetirla o que baste con una sola visita al quirófano (la mejor opción, con probabilidades de recuperación aún mayores). Primero habrá un proceso de hospitalización de cuatro a siete días, dijo Cabanela, y luego, en el domicilio, empezará la rehabilitación.

Este proceso no puede abandonarse ni siquiera en el caso de que se sepa que se va a volver a intervenir. “Es importante que el enfermo se mueva y fortalezca los músculos. Por muy buena forma que tenga el Rey, a su edad, ni a ninguna otra, no es bueno que pierda masa muscular, porque eso retrasaría su recuperación posterior”, dice el traumatólogo consultado.

Después, tendrá que tener el cuidado habitual al agacharse, ducharse, sentarse y doblar y colocar las piernas, y poco a poco podrá ir dejando las muletas. A su favor tendrá que, esta vez, la rehabilitación de la cadera no interferirá con la de su espalda, de la que se operó en marzo de este año y de la que ya está “recuperado al 100%”, según fuentes del equipo médico que le intervino entonces en la Clínica de la Milagrosa. El especialista consultado descarta, con Cabanela, que esta operación haya interferido en el proceso actual del Rey.

La Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (Secot) se ha limitado a manifestar que “no puede efectuar comunicado alguno sobre la situación clínica actual de Su Majestad, habida cuenta de que desconoce el contenido de su historia clínica y los motivos por los que, según las noticias aparecidas, será intervenido de nuevo por un cirujano español afincado en los Estados Unidos”.

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