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Los secretarios generales dicen que no controlaban al tesorero

Cospedal y Arenas se desvinculan de la gestión económica

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Cospedal, Rajoy y Arenas, el pasado 2 de septiembre.

Si hay un punto de coincidencia plena en las declaraciones de este agosto ante el juez de la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, con sus antecesores en el cargo Javier Arenas y Francisco Álvarez Cascos, este es el desentendimiento más absoluto del control y la fiscalización de la labor del tesorero. “Ni llevaba, ni llevo, ni llevaré la gestión directa de los ingresos, gastos ni de las donaciones”, sostuvo Cospedal el pasado 14 de agosto.

“Siempre se ha hecho de la misma manera, las donaciones que pudiera haber en el Partido Popular, o cuando una persona quería realizar una donación, se dirigía al tesorero”, añadió la número dos del PP. También rechazó Cospedal cualquier tipo de supervisión del tesorero: “No, porque no tiene porqué, no tiene porqué. El tesorero es nombrado en congreso a propuesta del presidente, exactamente igual que el secretario general, por lo tanto no hay una dependencia jerárquica del tesorero respecto al secretario general. Al menos en el PP no la hay”, aseguró.

Para justificar que el máximo responsable de organización de un partido que ingresa anualmente decenas de millones de euros públicos en subvenciones no fiscalizara la labor del encargado de las cuentas Cospedal dio su interpretación de los estatutos del PP. “La dirección de todos los servicios del partido [labor que los estatutos encomiendan al secretario general] siempre se ha entendido en el partido con exclusión de la función del tesorero”.

Para Cospedal, el hecho de que los estatutos otorguen al tesorero la competencia en el control de las cuentas basta. “No se puede decir que no hay una labor de control, porque el control le corresponde al tesorero”.

La número dos del PP no solo se desentendió de la fiscalización de cuentas, sino que remitió en cierto sentido la responsabilidad al presidente del partido, que nombra al tesorero: “No había ninguna supervisión por parte de la secretaría general, no tiene porqué. Es nombrado a propuesta del presidente, por lo tanto no hay una dependencia jerárquica del tesorero respecto al secretario general”.

Javier Arenas, que compareció el 13 de agosto ante Ruz, siguió la misma senda. “Jamás, jamás, en mi etapa de secretario general del partido conocí estos documentos”, dijo sobre los papeles de Bárcenas, antes de negar haber tenido nunca competencias en el área económica del PP, ni en la disposición o autorización de fondos “y mucho menos en lo que se refiere al área específica de la contabilidad”.

La única concesión que hizo Arenas al control de las cuentas durante su mandato (1999-2003) fue, según su declaración, preguntar cada tres meses al entonces gerente, Luis Bárcenas de manera genérica. La respuesta que recibía siempre era que “iban en buena dirección y estaban saneadas. “No recuerdo jamás haber firmado un talón”, aseveró Arenas. Según él, tenía “básicamente una función política" y, aunque era el que llevaba el presupuesto de ingresos y gastos del partido, así como el de las campañas electorales al Comité Ejecutivo Nacional, éstos eran preparados por el tesorero.

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