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Alarma total ante la declaración de Bárcenas

La Moncloa admite los mensajes pero dice que prueban que Rajoy no cedió

El extesorero comparece hoy en la Audiencia Nacional ante el juez Ruz

Mariano Rajoy, durante una visita a La Alhambra de Granada el pasado 28 de abril. AFP

La versión oficial da vueltas sin parar, tratando de minimizar los daños de un incendio que quema sin control la credibilidad del presidente del Gobierno. Hasta hace poco, Luis Bárcenas era innombrable. Ahora, desde que ataca a Mariano Rajoy, es un delincuente. Hasta hace nada, Bárcenas no chantajeaba al presidente. “Eso no ha sucedido en ningún momento”, dijo él hace solo 15 días. Ahora que El Mundo ha publicado mensajes entre ambos incluso después de que se supiera que tenía 16 millones en Suiza, el chantaje es la nueva versión oficial.

Hasta ahora siempre se había dicho que se había roto el contacto con el extesorero en Navidad. Ahora que eso ya no se puede sostener, La Moncloa, que no desmiente los mensajes, asegura que Rajoy nunca iniciaba la conversación, que solo contestaba y no accedió a lo que le pedía, nunca cedió al “chantaje”, como prueba el hecho de que acabó en la cárcel.

Siempre ha sido así, se repite la estrategia. La Moncloa gana ahora tiempo con estos argumentos de defensa rápida a la espera de lo que hoy pueda declarar Bárcenas ante el juez Pablo Ruz. Todos los consultados dan por hecho que hablará, que será muy duro, y que habrá que salir a defenderse. Rajoy está obligado a hablar porque tiene una rueda de prensa con el polaco Donald Tusk en La Moncloa a las 15.00. A esa hora ya habrá hablado Bárcenas ante Ruz —está citado a las 10.30—. Y el Gobierno y el PP improvisarán de nuevo una estrategia de respuesta, siempre a remolque, siempre a merced de lo que el extesorero vaya contando o la prensa vaya revelando.

Esta idea de esperar y ver tiene absolutamente de los nervios a todo el PP. Nadie entiende por qué Rajoy sigue esperando mientras su imagen está por los suelos. Muchos atribuyen este tipo de estrategia a Pedro Arriola, el gurú de Rajoy, pero el resultado es considerado por casi todos, incluso los más fieles, como un desastre.

Pero así llevan meses. Dijeron que Bárcenas no estaba en el PP y cuando EL PAÍS publicó que tenía sueldo de 23.000 euros al mes hasta el 31 de enero ajustaron otra vez y dijeron que era una “indemnización en diferido”. A la defensiva, confiando en que la prensa no descubra más secretos.

El vaso, sin embargo, está más que lleno. La publicación de mensajes directos de Rajoy y su extesorero o su esposa, algunos de contenido muy personal, ha sembrado el PP de desconcierto y desolación. Algunos hablan de humillación del presidente, y no ahorran palabras contra la canallada de Bárcenas. Pero a todos los consultados les preocupa cómo salir de esta. Nadie se plantea la posibilidad de que caiga Rajoy, pero tampoco nadie ve clara la salida más allá de aguantar y aguantar con un desgaste brutal. En el PP, los únicos que podrían hacer caer a Rajoy, los barones, no parecen moverse de momento. Pero la impaciencia crece y la sensación de emergencia desoladora se extiende. Y si se consolidara la moción de censura del PSOE, mucho más por su repercusión internacional.

“Lo de los SMS de Rajoy puede ser como el amiguito del alma de Camps con El Bigotes”, resume un diputado. No era delictivo, pero destrozó su imagen. Otros señalan que después de que hable Bárcenas pasarán cosas. Rajoy tendrá que marcar una estrategia, hablar, cambiar cosas en el PP y tal vez en el Gobierno. El entorno del presidente insiste sin embargo en que está tranquilo y va a seguir como si nada. “Lo que diga Bárcenas nos preocupa cero”, llegó a decir Carlos Floriano, portavoz del PP. Pero de nuevo, es una versión oficial para salir del paso. Hoy es el día clave para todo.

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