el encaje de cataluña en españa

PSOE y PSC negocian un nuevo acuerdo parlamentario para cerrar su crisis

Rubalcaba evita avalar las primarias gallegas, pero permitirá que se celebren

La dirección del PSOE y la del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) negociaban a última hora de ayer para tratar de llegar al comité federal que se celebra hoy en Madrid con un acuerdo sobre un nuevo protocolo de relaciones entre los dos partidos. Un protocolo que, en principio, se ceñirá al funcionamiento del grupo parlamentario —donde los diputados socialistas catalanes pretenden tener derecho al voto diferenciado— y no entrará a modificar la asimétrica relación orgánica actual entre PSOE y PSC, en contra de lo anunciado hace cuatro meses por Alfredo Pérez Rubalcaba.

Así, una vez pactado el modelo territorial federal el pasado fin de semana en Granada, los socialistas quieren cerrar hoy definitivamente la crisis que se abrió entre ambos partidos tras estallar la explosión soberanista en Cataluña el pasado septiembre. No es seguro, sin embargo, que el acuerdo esté listo para que lo refrende el comité federal: si no lo está, todo volverá a aplazarse hasta diciembre o ya enero de 2014.

Los socialistas catalanes quieren derecho al voto propio en el Congreso

PSOE y PSC son dos partidos distintos, pero desde hace 30 años el segundo representa al primero en Cataluña. Con el protocolo de relaciones actual, el PSC forma parte de la ejecutiva del PSOE y participa en sus congresos federales, tiene voz y voto, decide sobre programas y candidatos y puede incluso ser determinante en la elección del secretario general; el PSOE no tiene ni voz ni voto en ningún órgano del PSC, y por tanto no puede opinar sobre su programa electoral en Cataluña.

Esa contradicción se hizo evidente cuando, el pasado otoño, el PSC abrazó el “derecho a decidir de Cataluña”, un concepto que el PSOE rechaza; y explotó el 26 de febrero, cuando los diputados del PSC rompieron la disciplina de voto en el Congreso durante el debate sobre la consulta soberanista. Aquel día, cuando algunas voces en el PSOE ya pedían la ruptura con el PSC, el secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció que la relación se mantendría pero revisando sus reglas para acabar con la “asimetría”. También su número dos, Elena Valenciano, propuso aprobar “una manera distinta de seguir juntos”, y citó, entre las posibilidades, la de que el PSC quedara fuera de los congresos federales del PSOE.

Desde entonces, sin embargo, el PSOE se concentró en negociar con el PSC el nuevo modelo territorial —cerrado hace una semana en Granada— y rebajó el contenido de la otra negociación, la orgánica, hasta casi vaciarlo. Ayer, fuentes del PSOE sostenían que, en principio, los cambios serán solo en el grupo parlamentario. Pero ni siquiera así el acuerdo está claro: el PSC quiere tener derecho a voto diferenciado, y el PSOE siempre se ha negado. Lo que probablemente sí prospere es la creación de una “comisión de coordinación” para abordar esas discrepancias en cada votación.

Por otra parte, el comité federal debe decidir hoy qué hacer con las primarias convocadas en Galicia el próximo septiembre —bordeando los estatutos del partido— para elegir al secretario regional. Después de meses de enfrentamientos y pactos a medias con la federación gallega, la ejecutiva federal aprobó anoche una propuesta de resolución en la que se da por enterada de que en Galicia va a haber una consulta “no vinculante” a la militancia, pero subraya que esa consulta no tendrá ningún efecto jurídico u orgánico. Es decir, que las primarias se podrán celebrar pero siempre que su resultado no condicione a los delegados que participen en el congreso posterior, que es el que debe elegir al secretario regional.

El problema es que el reglamento de ese congreso convierte, de hecho, en vinculante la consulta que se define como no vinculante, porque los delegados estarán obligados a votar en el congreso al vencedor de las primarias. Fuentes del PSdeG restaban ayer importancia al texto de la ejecutiva federal y remarcaban que las primarias están respaldadas “por el 95%” de esa federación y serán “en la práctica” las que decidan el nombre del futuro secretario general, informa José Precedo.

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