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Milagro cumplido y milagros por cumplir

Ávila contiene la respiración ante el grave estado de una niña de siete años

La menor viajaba junto a su madre en el momento del accidente

José Ramón y su madre Gloria García esperan noticias de su hija Gloria en el hospital de Ávila.

“Ha sido un milagro”. Para José, eso fue lo que ocurrió ayer en localidad de Tornadizos (Ávila). Su hermano de 30 años y con síndrome de Down sobrevivió al accidente de autobús que costó la vida a nueve personas y causó más de 20 heridos. “Todas las mañanas, durante 16 años, cogió el mismo autobús para ir a la asociación de Ávila en la que trabajaba. Iba siempre sentado en el mismo sitio de la parte de delantera, en el lado derecho [lugar donde viajaban la mayoría de personas que viajaban en el vehículo]. El resto de pasajeros le conocían y respetaban su asiento”, explica José antes de añadir: “Está psicológicamente destrozado”.

Además, el hermano de José sufrió fracturas en algunas costillas a causa del fuerte impacto y el corte de los cristales. Sus lágrimas de dolor se tornaban en felicidad al saber que posiblemente hoy pueda abandonar el hospital en el que le ingresaron.

Más complicado es el estado de una niña de siete años que viajaba junto a su madre a Ávila. La pequeña fue trasladada inmediatamente al hospital Clínico de Salamanca, ya que se encontraba en estado crítico, según fuentes médicas del hospital Nuestra Señora de Sonsoles de Ávila. Separada de su madre, en un principio los médicos que la atendieron temieron por su vida, aunque posteriormente se pudo confirmar que su estado, de carácter crítico, había evolucionado a grave. La directora del hospital de la ciudad aseguró en conversaciones con el Ministro del Interior, Jorge Fernández, antes de que este visitara a los pacientes, que la niña era la herida más grave de los que allí se encontraban.

Más esperanzadora es la historia de Jennifer. Esta joven de 16 años de edad, que cumplirá 17 en agosto, viajaba con dos amigas suyas desde Navalmoral hasta Ávila. “Sobre todo tiene muchas heridas causadas por los cristales, muchos puntos en la pierna y algún hueso roto”, explicó Gloria García, madre de la joven y alcaldesa del municipio del que salió su hija. “Lo único que ha hecho ha sido preguntar por sus amigas. No ha dicho, nada, nada del accidente” aseguraba José Antonio, su padre. Una de las amigas de la chica, Jessica, de 17 años, tuvo que ser trasladada de urgencia a Salamanca por un fuerte traumatismo craneoencefálico, aunque ella se encuentra estable. Por su lado, la joven Jessica pudo abandonar el hospital, para alegría de sus allegados, a últimas horas de la tarde para poner fin a un día que tanto ella, como muchos de los pasajeros y familiares de los afectados, no olvidarán jamás.

Fernández acudió al centro hospitalario acompañado por la directora general de Tráfico, María Seguí, y del presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, quien destacó la coordinación del operativo desplegado tras el accidente. Tras hablar con varios de los heridos, señaló que algunos se encuentran “impactados y conscientes de la magnitud en muchos casos del accidente" y con contusiones, pero "con la alegría de estar médicamente controlados”.