crisis del gobierno baleares

Baleares aumenta su Gobierno para dar un impulso a las políticas sociales

Bauzá cesa a sus dos consejeros de mayor peso y crea dos carteras nuevas

José Ramón Bauzá (derecha) comparece ayer ante la prensa, en presencia de su nuevo vicepresidente, Antonio Gómez.
José Ramón Bauzá (derecha) comparece ayer ante la prensa, en presencia de su nuevo vicepresidente, Antonio Gómez.Tolo Ramón

El presidente de Baleares, José Ramón Bauzá, del PP, sacrificó ayer a los dos consejeros a los que en 2011 dio más relieve en su estreno en el Gobierno. Destituyó a los titulares de Economía, José Ignacio Aguiló y de Educación, Rafael Bosch, y también al consejero de menos peso, el de Administraciones Públicas, Simón Gornés. Con este golpe de autoridad, Bauzá agranda su gabinete hasta las diez miembros, porque crea dos carteras nuevas. La crisis implica cinco nuevas caras en la cúpula del poder. Bauzá mantiene que aun con la ampliación ninguna comunidad ha hecho tanto como Baleares para reducir cargos, costes y estructura política. Recuerda que elimina cinco direcciones (pasa de 31 a 26). Es así porque asciende a consejeros que eran directores. Asegura que el Gobierno no será más caro.

El PP balear, pese a la crisis y a su biografía reciente trufada de escándalos y condenas por corrupción, persigue consolidar su hegemonía. Goza de mayoría absoluta en todas las instituciones y el presidente ejerce un liderazgo sin réplica en su grupo, a cuyas instancias apenas consulta. Dice que obró para dar “un nuevo impulso” a su acción gubernamental a mitad de la legislatura especialmente en políticas sociales.

Conservador de familia militar, Bauzá reclamó a su nuevo equipo “tesón, coraje, ilusión y valentía, desde el respeto y la preocupación para salir adelante”. Se siente ajeno a los partes sobre la aceptación social a los recortes y los debates en el PP sobre la erosión causada por la acción del Gobierno Rajoy. El martes en el Parlamento se jactó del apoyo social que tiene al gobernar ante la debilidad electoral de la izquierda, en minoría y fragmentada.

Al frente de la nueva cartera de Economía y Competitividad se sitúa a Joaquín García, que era responsable de la oficina de presupuestos, y por tanto de los recortes de personal y de la reducción de empresas. García es conocido en el mundo empresarial por haber sido el director general y estratega financiero del grupo inmobiliario Drac de Vicente Grande, que se hundió con un pasivo de 900 millones, el mayor crac de una empresa local. “Salió con éxito y sigue funcionando”, dijo ayer García de Drac.

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El consejero de Hacienda José Vicente Marí, de Ibiza, que era director en esa área, deberá renegociar los ‘impuestos verdes’ que su antecesor no logró desencallar. De directora general de Trabajo, Joana Maria Camps, de Menorca, asciende a consejera de Educación y Cultura. Nuria Riera, la consejera de Administraciones Públicas, y portavoz del Gobierno, promociona en su departamento.

El sacrificio del ya exconsejero de Educación, Rafael Bosch, es un tributo de Bauzá al ala dura del PP, contraria a la normalización del catalán. Bosch, un moderado, ejecutó con lentitud el giro hacia el bilingüismo.

La combativa concejal de Palma, Sandra Fernández, será consejera del nuevo departamento de Familia y Servicios Sociales. Antes no había ninguna mujer en el Gobierno y ahora hay tres. El presidente premia a sus “muy leales”, dijo, y sitúa de vicepresidente a Antonio Gómez, que ya era consejero de la Presidencia.

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