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La corrupción persigue a los cajeros del Partido Popular

Bárcenas, Lapuerta, Naseiro y Sanchís, tesoreros del partido durante casi tres décadas, han sido imputados en distintos escándalos

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Todos los antiguos responsables de las finanzas del PP, salvo José Manuel Romay Beccaría y la actual tesorera y gerente, Carmen Navarro, han sido imputados en casos de corrupción. Ángel Sanchís, Rosendo Naseiro, Álvaro Lapuerta y Luis Bárcenas, los dirigentes que han controlado las cuentas del partido durante casi tres décadas, entre 1982 y 2009, han sido relacionados con escándalos por la justicia.

Naseiro, que en 1987 sustituyó a Sanchís como secretario de finanzas, fue el primero en ser procesado, tres años después, por un caso de financiación ilegal de partidos. La investigación, conocida como caso Naseiro, quedó desactivada después de que el Tribunal Supremo anulara, en 1992, las grabaciones que sustentaban las acusaciones de financiación irregular del PP al entender que se realizaron en el marco de una operación contra el narcotráfico.

La financiación irregular del PSOE acabó con tres condenados

Los populares recurren al caso Filesa,el escándalo de financiación irregular que afectó al PSOE a finales de los años ochenta, cada vez que alguno de los dirigentes del PP pretende destacar que este partido es “el único” que no ha sido condenado por ese delito.

Durante la instrucción del caso, que investigaba los fondos utilizados por los socialistas en las campañas para las elecciones generales y europeas de 1989, la justicia imputó a unas 50 personas. No obstante, finalmente, llegaron a sentarse en el banquillo de los acusados solo 12 después de que el Tribunal Supremo decidiera reducir el número de imputados. Entre ellos, quedó excluido del escándalo el antiguo tesorero del PSOE Guillermo Galeote. En total, el juez dictó ocho condenas de cárcel, tres de ellas para cargos o excargos socialistas: el entonces senador Josep María Sala, el exparlamentario del PSC Carlos Navarro y la ex coordinadora de finanzas del partido Aída Álvarez.

El caso, en el que también fue imputado Sanchís, estalló cuando José María Aznar acababa de asumir el control del partido. El expresidente del Gobierno y la cúpula del partido emplearon una estrategia recurrente en el PP: la teoría de la conspiración. El exjefe del Ejecutivo califica la investigación de “ataque” personal, cuyo objetivo, escribe en su libro Memorias I, era tumbar a la dirección y “abortar la consolidación de una alternativa al socialismo en España”. “La persona que desempeñó un papel determinante”, detalla Aznar, fue Francisco Álvarez-Cascos, quien “consiguió convertir el caso Naseiro en el caso Manglano”. Esto es, “pasar de la defensa al ataque”.

Tras casi dos décadas menos borrascosas, el caso Gürtel destapó la mayor trama corrupta vinculada al PP, que condujo, en febrero de 2009, a la imputación de Luis Bárcenas, antes de que María Dolores de Cospedal forzara su dimisión como tesorero en julio de ese año. Entonces, el partido aseguró que la renuncia era “transitoria” hasta que quedara “acreditada su inocencia ante las instancias judiciales” y por esa razón no le iba a relevar. No solo acabó sustituyéndole, sino que el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz imputó al antecesor de Bárcenas como responsable de finanzas, Álvaro Lapuerta, en el marco de su investigación de la contabilidad manuscrita del partido.