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Operación Corinna zu Sayn-Wittgenstein

La Zarzuela califica de “publirreportajes” las entrevistas de la princesa alemana

Portada de la revista ¡Hola! con la entrevista a la princesa Corinna
Portada de la revista ¡Hola! con la entrevista a la princesa Corinna

Se conocían desde 2004, pero la gran mayoría aprendió su complicado nombre, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, cuando se supo, en abril del año pasado, que había acompañado al Monarca en la inoportuna cacería en Botsuana en la que se rompió la cadera. Desde entonces la princesa alemana había permanecido en silencio, exceptuando unas declaraciones a The New York Times para calificar al Rey de “tesoro”. Pero ahora ha decidido hablar, en plena operación de lavado de imagen con tres entrevistas consecutivas en El Mundo, ¡Hola! y la revista francesa París Match. La Casa del Rey niega que autorizara o conociera con anterioridad la publicación de estas entrevistas, que califica de “publirreportajes”.

Pese a las tres entrevistas, la princesa Corinna afirma no tener “ningún deseo de ser una celebridad” ya que su profesión, remarca, “se basa en la discreción”. “Hablo ahora porque tengo que defenderme. Quiero exponer los hechos para aclarar la situación y las falsas acusaciones. Mi silencio se estaba malinterpretando”, asegura en ¡Hola! Las entrevistas se han realizado pocos días después de que el exsocio de Iñaki Urdangarin, Diego Torres, entregase al juez nuevos correos electrónicos intentando documentar que La Zarzuela conocía y tutelaba los negocios del Instituto Nóos y que incluso el Rey les ayudó a buscar patrocinadores.

Media docena de correos hacían referencia a supuestos negocios de Urdangarin y Corinna zu Sayn-Wittgenstein. En uno de ellos, se revelaba que la princesa había asistido al Valencia Summit, uno de los eventos con los que Urdangarin y Torres se lucraron a costa del erario público. Ahora, la amiga del Rey asegura en ¡Hola! que no ha tenido “nada que ver con los negocios de Nóos” y que lo único que hizo fue atender a la petición que le hizo don Juan Carlos para que encontrara trabajo a su yerno. Este rechazó el puesto en la Fundación Laureus que le ofrecía por 200.000 euros al año. “Solo traté de encontrarle un trabajo digno a Iñaki”, afirmaba en El Mundo.

En la revista del corazón, la princesa describe su vida como “una auténtica pesadilla” desde de que su nombre apareció en los correos de Torres e incluso asegura haber perdido “un cliente tremendamente importante” por el escándalo. “Mi profesión se basa en la discreción, pero durante el pasado año he sido víctima de varios reportajes sensacionalistas”. “Hablo ahora para esclarecer los hechos y cambiar la imagen que se ha dado de mí en la prensa”.

En las entrevistas publicadas se describe a la amiga del Rey como “mujer de negocios” y “consultora internacional”. Corinna zu Sayn-Wittgenstein dirigía Apollonia Associates, que según su web se dedicaba a “poner en contacto” a Gobiernos, instituciones y altas personalidades para crear “alianzas estratégicas”. Cerró en 2012, informa Europa Press.

La princesa también aseguraba en el diario El Mundo haber trabajado “probono” para las autoridades españolas e incluso haber resuelto alguna crisis política: “Ese trabajo que he realizado para el Gobierno español, cuando se me ha pedido, ha sido siempre delicado, confidencial. Son asuntos clasificados, situaciones puntuales que yo he ayudado a solucionar por el bien del país”. El líder del PSOE y exvicepresidente del Gobierno Alfredo Pérez Rubalcaba desmintió que la princesa hubiera recibido encargo alguno del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. El actual ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, también ha negado que la amiga del Rey haya hecho este año tales gestiones.

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