Unió mantiene su peso en el Ejecutivo de Mas pese al giro soberanista

El líder de CiU presenta hoy su Gobierno, enfocado a preparar la consulta

Los diputados de CiU aplauden a Artur Mas tras su elección por el Parlamento de Cataluña.
Los diputados de CiU aplauden a Artur Mas tras su elección por el Parlamento de Cataluña. M. MINOCRI

Los consejeros del nuevo Gobierno catalán tomarán hoy posesión del cargo sin que se haya producido una gran renovación de caras y con un equipo volcado en el proceso de autodeterminación que promueve el presidente Artur Mas. La mayor parte de los consejeros que saldrán lo hacen a petición propia. En casi todos los casos se trata de dirigentes que se habían involucrado poco en las demandas soberanistas de Mas. Ganan peso los consejeros claramente independentistas, pero Unió Democràtica también ha conseguido mantener intacta su cuota del 25% del poder, por lo que tendrá tres consejeros.

El organigrama definitivo del nuevo Gobierno no se conocerá hasta hoy. De hecho, ayer por la tarde, día festivo en Cataluña, el presidente de la Generalitat aprovechó para reunirse con algunos de los miembros de su equipo para confirmarles en su cargo. También mantuvo contactos con el líder de Unió, Josep Antoni Duran.

Andreu Mas-Colell: El encargado del gran ajuste presupuestario

Hace dos años Artur Mas encargó a Andreu Mas-Colell la tarea de enderezar unas finanzas deterioradas por la drástica caída de impuestos y una asfixiante deuda. Al encomendarle la tarea de reducir el déficit público, Mas hacía de Mas-Colell el consejero con más poder en su Gobierno: cualquier decisión que implicara el mínimo gasto debía pasar por Economía. Pero además, sobre él han pivotado el grueso de las relaciones con el Gobierno central al tener que negociar los planes de ajuste, los permisos de endeudamiento y, finalmente, el acceso al Fondo de Liquidez Autonómica. Ahora tiene otra ardua tarea: un ajuste colosal, de 4.000 millones, en un año.

A pesar de que algunos sectores de CiU dudaban de que un académico pudiera llevar negociaciones de tales dimensiones, Mas-Colell ha disipado cualquier recelo. Es más, ha protagonizado sonadas polémicas. Una de ellas, cuando plantó al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en el Consejo de Política Fiscal y Financiera por su desacuerdo con los objetivos de déficit. Su faceta académica también le ha llevado a poner los puntos sobre las íes en el seno del Gobierno catalán en varias ocasiones, por ejemplo, cuando ha puesto en entredicho la afirmación de que sin déficit fiscal no habría recortes.

El nuevo Gobierno tendrá, más allá del presidente, dos hombres fuertes. Uno será el consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, que repetirá en el cargo, con algunas responsabilidades añadidas. Ayer se barajaba que Función Pública pasará a formar parte de su departamento. Otro, en el flanco más político, será Francesc Homs, hombre de la máxima confianza de Mas e ideólogo en la sombra de todo el proceso soberanista. Homs pilotará la organización de la consulta desde un departamento de Presidencia de nueva creación. En la primera línea del Gobierno, Unió mantendrá su representación con Joana Ortega, que conservará el cargo de vicepresidenta pero con cambios de competencias en su cartera. Unió mantendrá el departamento de Agricultura y tendrá además un tercero todavía sin definir. Mas ultimaba ayer la reorganización del Gobierno para no aumentar el número de departamentos y, al mismo tiempo, dar entrada a Francesc Homs. De ahí que se barajaran varias fusiones consejerías.

Con todo, habrá pocos cambios de caras. De los 11 consejeros del Gobierno saliente, al menos siete repetirán. La principal baja será la de Lluís Recoder, consejero de Territorio y Sostenibilidad, que ha pedido voluntariamente marcharse. Heredero del sector moderado de CiU que en su día capitaneó Miquel Roca i Junyent, Recoder no ha encontrado su sitio en un momento en el que los nacionalistas buscaban promocionar perfiles nítidamente soberanistas. El dirigente de CiU no abandona sin embargo la política. Se mantendrá como diputado en el Parlamento autonómico y algunos le ven como un posible sustituto de Mas si fracasa su plan soberanista.

Felipe Puig: Ley y orden para tiempos revueltos

El consejero de Interior del Gobierno catalán es uno de los que más ha hecho para borrar la imagen y la herencia de siete años de tripartito de izquierdas en la Generalitat. Felip Puig, soberanista de primera hora en Convergència Democràtica, ha capitaneado con mano de hierro el departamento que tiene a los Mossos d'Esquadra bajo su responsabilidad.

Bajo su mando se han vivido cargas y persecuciones policiales como hacía mucho tiempo que no se recordaban en Cataluña, se ha abierto una web para delatar a vándalos, se ha animado a los ciudadanos a denunciarse, se ha empezado a multar a las prostitutas en la carretera e incluso se ha ideado una ley del espacio público, con el objetivo de prohibir ir con el rostro tapado a una manifestación.

Lo tenía todo de cara para continuar como consejero, pero en el último momento se le complicó la situación tras la polémica actuación policial de los Mossos en la última huelga general, en la que una ciudadana perdió un ojo, presuntamente por una pelota de goma. Este episodio, sin embargo, no parece haberle descabalgado de la lista de consejeros que ayer ultimaba Artur Mas para permanecer en su equipo.

La otra baja es la consejera de Justicia, Pilar Fernández Bozal, una independiente que fue designada a propuesta de Unió Democràtica y que entró con mal pie en el Gobierno. Abogada del Estado en Cataluña, Bozal fue en su día impulsora de los recursos que intentaron impedir la celebración de consultas sobre la independencia que, sin validez legal alguna, se celebraron en decenas de poblaciones catalanas en 2009. La salida de Bozal era una de las condiciones de partida de Esquerra Republicana, socio de referencia de CiU esta legislatura. Ayer también se daba por hecha la salida del consejero de Empresa y Empleo, Francesc Xavier Mena, independiente, y cuyos recortes han protagonizado algunas de las principales polémicas de la legislatura catalana.

Se mantendrá sin cambios el departamento de Educación. Irene Rigau conservará el puesto de consejera y sale reforzada de las luchas que ha mantenido contra el ministro de Educación, José Ignacio Wert, especialmente por el anteproyecto de la ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa. Ayer también ganaba peso, según fuentes de CiU, la continuidad de Felip Puig al frente de Interior, así como la de Ferran Mascarell en Cultura. En el aire estaba pendiente de quién dependerán las relaciones internacionales, a las que Mas quiere dar especial relevancia con vistas a la organización de la consulta.

Francesc Homs: El organizador de la consulta soberanista

Francesc Homs es uno de los más fieles escuderos de Artur Mas y el hombre que más poder ha acumulado en el Gobierno durante los últimos dos años sin formar parte del Gabinete. Secretario general de la Presidencia desde 2010, todos los asuntos trascendentes del palacio de la Generalitat pasan por sus manos. “Eso hay que hablarlo con Quico” es una de las frases que más suenan en cualquier negociación de calado que implique al Gobierno catalán. Homs, vinculado al ala más independentista de Convergència, ha ejercido como portavoz del Gobierno catalán los últimos dos años y ha sido el encargado de intentar dar coherencia a un discurso que pasaba por los recortes permanentes, la reivindicación del pacto fiscal y la justificación constante de los pactos con el PP.

Con su ascenso a consejero, Mas le ha querido premiar y dar más rango para afrontar el todo o nada que significa la consulta soberanista de 2014. Bregado en la negociación del Estatuto de 2006, Homs será el encargado también de negociar constantemente con ERC. Los republicanos y él hablan el mismo idioma a la hora de referirse a la cuestión nacional, pero no en cuestiones sociales. Su talante neoliberal saca de quicio a muchos dirigentes de Esquerra Republicana.

Sobre la firma

Miquel Noguer

Es director de la edición Cataluña de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, ha trabajado en la redacción de Barcelona en Sociedad y Política, posición desde la que ha cubierto buena parte de los acontecimientos del proceso soberanista.

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