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Rubalcaba pactó con sus barones amortiguar el desplome del PSC

El líder del PSOE citó a una cumbre discreta a sus líderes regionales de confianza

La reunión, un alumerzo frugal, se celebró el pasado 16 de noviembre

No acudieron los de Andalucía, Cataluña y Madrid

Alfredo Pérez Rubalcaba con Patxi López en septiembre. Ampliar foto
Alfredo Pérez Rubalcaba con Patxi López en septiembre. EL PAÍS

El PSOE se había conjurado para que, pasara lo que pasara en las elecciones catalanas (y ha pasado), dejar libre de problemas internos al partido durante todo 2013 y la mayor parte de 2014. Esta es la conclusión con la que salieron los participantes en un almuerzo discreto celebrado en la sede federal del PSOE de Madrid el pasado 16 de noviembre, nueve días antes de las elecciones catalanas. Así el resultado en Cataluña, que en ese momento se intuía catastrófico —y luego resultó desastroso— no tendría que abrir de ninguna manera a debates sobre la celebración de elecciones primarias para elegir líder electoral. La hoja de ruta del PSOE, por tanto, se mantiene de manera aproximada, aunque no está cerrada, señalan asistentes a ese encuentro.

No se trató de una convocatoria oficial sino de una reunión informal —fuera de programa, del secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba— con líderes territoriales “de confianza” de la actual dirección, según expresión de algunos de ellos. En torno a la mesa se sentaron Patxi López, secretario general de los socialistas vascos; Guillermo Fernández-Vara, secretario general de los socialistas de Extremadura; Javier Fernández, presidente del Gobierno de Asturias y líder de los socialistas asturianos; Emiliano García-Page, alcalde de Toledo y secretario general de Castilla-La Mancha. Junto a ellos los máximos dirigentes socialistas de Baleares, Francina Armengol; de Aragón, Javier Lambán; de Cantabria, Rosa Eva Díaz Tezanos, y de La Rioja, Cesar Luena. “Se trata de un aparato ampliado”, interpreta uno de los barones territoriales presente en el almuerzo, “frugal” —pinchos y ensalada de lechuga y tomate— del que también participaron representantes del aparato genuino: la vicesecretaria general, Elena Valenciano, y el secretario de Organización, Óscar López.

De esa frugalidad de los menús de Ferraz no participaron, sin embargo, los dirigentes socialistas de Andalucía y Madrid, José Antonio Griñán y Tomás Gómez. “No era una reunión del Consejo Territorial sino de personas afines al secretario general”, remacha uno de los asistentes. Tampoco estuvo el PSC.

En esa reunión hubo tormenta de ideas sobre temas socioeconómicos, pero también en torno al partido. Sin citar nombres se aludió a los intentos de provocar primarias que, de momento, parecían abortados. La hoja de ruta se mantendría en todo caso, ya que las elecciones catalanas no la alterarían. Algún comensal sugirió que la noche electoral del 25-N nadie de Ferraz saliera a comentar los resultados. La sugerencia fue descartada. “Las luces de Ferraz no pueden estar apagadas el día que votan los catalanes”, explica un barón socialista. Al final, en efecto, estuvieron encendidas.