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Cae una red acusada de introducir 8.000 prostitutas de origen ruso

La organización propició presuntamente la explotación sexual del 70% de las mujeres del antiguo bloque del Este que han ejercido en España desde 2004

Prostitutas, a la espera de clientes en el Club Dallas de Aguilana (Girona), en 2010. Ampliar foto
Prostitutas, a la espera de clientes en el Club Dallas de Aguilana (Girona), en 2010.

Utilizaba tantos nombres falsos que necesitaba una lista para recordar cómo debía presentarse en cada ocasión. Se valía de 16 teléfonos móviles y jamás tenía contacto con las prostitutas ni con quienes las explotaban. Igor C., de origen ruso, ha sido detenido por agentes del Cuerpo Nacional de Policía en Granada acusado de liderar la mayor organización dedicada a introducir a prostitutas de origen ruso en España para su explotación sexual en burdeles. Junto a él han sido detenidas otras 24 personas por la geografía española, la mayoría también originarios de Rusia. Según los cálculos de la policía, la red ha traficado con 8.000 víctimas en los últimos ocho años, indican fuentes del caso.

La investigación, a cargo del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, se ha alargado casi un año. En ese tiempo, la policía ha constatado que una media de 20 mujeres a la semana desde 2004 llegaban a Europa de la mano de la organización criminal, que les conseguía un visado de turista, con España como destino último, según ha podido saber EL PAÍS.

El supuesto líder del grupo tenía varios nombres y 16 teléfonos móviles

El presunto cabecilla, de 40 años, conocido como Mark Knopfler, El Multicaras o El hombre, se le ha resistido mucho a la policía. Extremaba las precauciones, casi nadie conocía su nombre verdadero, incluso su rostro era un enigma. Las pocas víctimas que sabían de él era de oídas... Hasta que un error en una solicitud de reagrupación familiar, que hizo bajo su nombre real, sirvió a los agentes para descubrir su identidad. Desde ese momento, las escuchas y distintos testimonios han identificado a Igor C. como el hombre que encabezaba la obtención de mujeres para proveer a burdeles de Almería, Madrid, Barcelona, Granada, Córdoba, Tarragona, Huesca o Baleares, entre otras. La organización criminal está acusada por la policía de traficar y explotar sexualmente al 70% de las mujeres de origen ruso que han sido prostituidas en España desde 2004, según esas mismas fuentes del caso. También se les acusa de falsedad documental, y un delito contra el derecho de los trabajadores.

Las víctimas no volaban directamente desde Moscú, sino que primero solían viajar a países puente, como Polonia, Hungría o Lituania, según fuentes judiciales. Desde ahí tomaban otro avión hasta España. Para poder continuar su estancia de forma legal, la red solía enviar los pasaportes de regreso a Rusia, que sellaban fraudulentamente, para fingir que habían salido del espacio Schengen y vuelto a entrar como turistas.

La policía calcula que entraban al país 20 mujeres a la semana

Un reguero de operaciones anteriores es lo que ha valido a la policía para poder tirar del hilo que ha llevado hasta Igor C. y sus presuntos secuaces. Consideran los investigadores que el grupo está detrás de la explotación de mujeres rusas en más de una cincuentena de burdeles, que eran sus clientes, repartidos por toda España. Algunas con falsas promesas de trabajo; otras, sabiendo a qué venían, aterrizaban en el país y debían entregar parte de sus ganancias a sus explotadores directos. Varios de estos prostíbulos han sido clausurados al demostrarse su implicación en la red.

En el golpe a esta presunta organización criminal también se han intervenido bienes valorados en tres millones de euros. Entre ellos 11 inmuebles, varios coches de alta gama, joyas y relojes de lujo. Otra decena de personas han sido imputadas y se han comunicado, asimismo, diferentes órdenes de detención en toda Europa. La Audiencia Nacional ha dictado prisión para Igor C., según esas mismas fuentes, que está considerado por la policía como el hombre que más prostitutas ha captado para su explotación en España.