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Un empresario denuncia amenazas del cabecilla de Gürtel por trabajar con el PP

Daniel Mercado declara ante el juez que Francisco Correa le intimidó por trabajar con el PP

El empresario Daniel Mercado Lozano, en una imagen de su cuenta de Facebook.
El empresario Daniel Mercado Lozano, en una imagen de su cuenta de Facebook. EL PAÍS

El dueño de la empresa de publicidad Over Marketing, Daniel Mercado, que ha declarado ante el juez que obtuvo decenas de adjudicaciones públicas a cambio de dinero negro, aseguró también al magistrado que recibió amenazas del supuesto cabecilla de la trama Gürtel, Francisco Correa, por trabajar con organismos de comunidades gobernadas por el PP, y también advertencias al respecto de Alvaro Pérez, El Bigotes.

Mercado fue amenazado por Correa en una ocasión en la que ambos se encontraron casualmente por la calle en Madrid, según explicó el dueño de Over al juez José Castro en una declaración que figura en el sumario del caso, que investiga la presunta financiación irregular del PP balear.

Según la declaración a la que ha tenido acceso Efe, Correa amenazó a Mercado con que le pasaría algo a su integridad física si seguía intentando trabajar con organismos públicos de comunidades gobernadas por el Partido Popular, como venía haciendo desde hacía algunos años en Baleares, Castilla y León, Madrid y Valencia.

Tras ser amenazado en el encuentro con Correa, que tuvo lugar en la esquina de la calle de Goya con Serrano, Mercado sintió miedo, no quiso seguir con la conversación y se marchó, según declaró ante el juez.

Mercado también relató al juez Castro otro encuentro con Alvaro Pérez, El Bigotes, ocurrido en la plaza de la Reina de Valencia, en el que después de comentarle al director de Orange Market que estaba contento por un encargo que había recibido del departamento valenciano de Familia, este le contestó que estaba totalmente equivocado si creía que iba a trabajar en la Comunidad Valenciana. Según el dueño de Over, Pérez le dijo que no haría la creatividad del departamento de Familia que creía haber obtenido y, aunque pensó que era "una bravuconada", días después recibió una llamada de la consejería valenciana anulando el encargo.