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ANÁLISIS

Un ejemplo de resistencia

Feijóo ha roto las tendencias electorales en Europa, donde los que gobiernan pagan la crisis

Todo indica que, por tercera vez en 30 años, Galicia ha acudido en auxilio de la derecha española en un momento dramático. La primera fue en 1981, cuando el liderazgo de Manuel Fraga al frente de lo que entonces se llamaba Alianza Popular sufría embates desde los cuatro puntos cardinales. Las primeras elecciones autonómicas permitieron a Fraga superar por primera vez a una UCD que entraba en caída libre y le convertirían en la única alternativa conservadora al emergente Felipe González.

El segundo hito se produjo en 2009. Entonces era Mariano Rajoy el que encajaba golpes casi a diario desde dentro del partido. En Galicia gobernaba una coalición entre socialistas y nacionalistas que parecía en condiciones de repetir mandato. Pero apareció Alberto Núñez Feijóo, reforzado por un Rajoy que pateó su tierra como nunca, logró la mayoría absoluta y zanjó todas las discusiones sobre el liderazgo del PP. Y la escena se repitió ayer. Con un Rajoy, ya en La Moncloa, noqueado tras tirar por la borda todas sus promesas electorales y sufrir duros reveses en los comicios autonómicos de Andalucía y Asturias, Galicia volvió a ser el tablón salvavidas para los populares.

El previsible triunfo de Feijóo es un ejemplo de resistencia en medio de la crisis. Contaba con la ventaja de una oposición carcomida por sus diferencias internas, que incluso propiciaron el surgimiento de una nueva fuerza política a un mes de las elecciones. Pero también con el malestar que se suponía que habían provocado tres años y medio continuados de recortes. Y aunque Feijóo exhibía como su gran triunfo las cifras del déficit, casi nadie hasta el momento había logrado convertir un dato macroeconómico tan abstracto en un reclamo electoral. El presidente gallego ha roto todas las tendencias en el comportamiento de los votantes que hasta ahora habían arrojado las urnas en media Europa. Los ciudadanos no solo no han castigado a Feijóo, sino que todo indica que saldrá reforzado en su mayoría absoluta.

En el bando de la izquierda, la actitud del electorado sí se parece mucho más a la habitual en el continente desde el estallido de la crisis. La socialdemocracia sufre una debacle, lo que convierte al PSOE en la gran víctima de la jornada de ayer en Galicia. Paradójicamente, el castigo que elude Feijóo se lo ha llevado sin paliativos el primer partido de la oposición. Los datos confirman que una parte del electorado socialista se ha ido muy a la izquierda. Como en Andalucía, por poner un ejemplo próximo, o Grecia, por irse más lejos, la izquierda alternativa logra unos resultados espectaculares, como no se recordaba desde hace décadas. Feijóo va a gobernar sin problemas, pero los resultados de Alternativa Galega de Esquerda auguran más polarización que nunca.