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El CIS otorga a Feijóo una ajustada mayoría y vaticina el regreso de Beiras

Los socialistas perderían entre uno y dos diputados, al obtener entre 23 y 24

El BNG se mantendría en 12 o subiría a 13

EU-Anova entraría en el Parlamento autonómico al hacerse con un escaño

Fuente: CIS
Fuente: CIS

La batalla electoral en Galicia está abierta. La encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), organismo dependiente del Gobierno de Rajoy, otorga 38 diputados al PP, los mismos que tiene ahora y suficientes para preservar la mayoría absoluta. El PSdeG-PSOE obtendría entre 23 y 24 escaños frente a los 25 actuales; 13-12 serían para el BNG, que logró 12 en 2009; y uno se lo llevaría Alternativa Galega de Esquerda, una coalición entre Esquerda Unida y el partido del exlíder del Bloque Xosé Manuel Beiras, bautizada como la Syriza gallega, que se fraguó durante los días en que se realizó el sondeo y que, según sus resultados, entraría por primera vez en el Parlamento. Sin embargo, son varias las incertidumbres que los datos de la encuesta oficial extienden sobre lo que ocurrirá el 21-O.

Además de lo ajustado de la mayoría en un panorama de desapego creciente de los votantes del PP con su partido, la encuesta del CIS fue elaborada entre el 8 y el 25 de septiembre e ignora en sus preguntas a Sociedad Civil y Democracia, la formación liderada por Mario Conde y que anunció la candidatura del exbanquero el pasado 16 de septiembre. Aunque el expresidente de Banesto condenado por apropiación indebida y estafa tiene difícil su entrada en el Parlamento gallego, los votos que arañe del electorado más derechista pueden amenazar la mayoría absoluta del candidato popular Alberto Núñez Feijóo.

El sondeo revela, además, que el PP es el partido con más fieles que se sienten tentados a retirarle el apoyo sin traspasárselo a nadie más. Del 37% de encuestados gallegos que confiesan no haber decidido todavía su voto, un 7,8% duda entre apoyar a Feijóo u optar por la abstención y la papeleta en blanco. El grueso de los indecisos (16,2%) fluctúa entre el PP y el PSdeG y otro 13,1% se debate entre los socialistas y los nacionalistas del BNG.

La encuesta del CIS confirma que Galicia está inmersa en la campaña del desencanto y la desconfianza. Apenas un 30% de los gallegos rechaza con rotundidad un cambio de gobierno. Un 49% confiesa sin tapujos que sí desea que se produzca un giro en el rumbo político de la Xunta y un 17% ni siquiera tiene clara esta cuestión. Cerca de un tercio del electorado ve incapaces a los partidos para resolver los problemas que aprietan a la comunidad. Un 34% no siente confianza por ninguna formación y un 30% considera que ninguna de ellas tiene buenos líderes.

Horas antes de que el organismo estatal de sondeos diera fe de la sima que se ha abierto entre la ciudadanía y los actuales políticos, la campaña arrancaba con una carga policial en Ferrol en la que los antidisturbios se llevaron detenido a un sindicalista con la cabeza ensangrentada. Los agentes sacaron las porras a las puertas del hotel ferrolano al que se trasladaron los dirigentes populares para refugiarse de las protestas de trabajadores amenazados por el paro. Las concentraciones obreras provocaron que el PP suspendiera su pegada de carteles al aire libre y se llevase el acto a un hotel, una retirada que no evitó que los manifestantes les siguiesen los pasos. Tras la carga policial, que ha sido condenada por “excesiva” por todos los sindicatos, el partido de Feijóo ha presentado una denuncia por supuesto delito electoral.

El candidato a repetir como presidente de la Xunta recuperó para el primer día de batalla electoral una vieja promesa adaptada a los tiempos. Si en 2009 accedió al cargo asegurando que bajaría los impuestos, una medida que no cumplió, el cabeza de cartel del PP se compromete ahora a “no subirlos” y a impulsar beneficios fiscales para los emprendedores. Si vuelve a ser investido presidente, anunció Feijóo, duplicará la deducción del IRPF para las personas que inviertan en acciones.

El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, acompañó a Pachi Vázquez en el arranque de campaña e instó a Rajoy a aclarar este sábado en su visita a Galicia si subirá las pensiones en función del IPC. Vázquez le lanzó otro reto al PP: que enseñe los contratos entre la petrolera mexicana Pemex y astilleros gallegos que, según Feijóo, sacarán a Galicia de la crisis porque preservarán el empleo en el sector naval. El BNG dedicó la jornada a explicar sus propuestas medioambientales, una de las políticas que la recesión económica ha condenado al olvido en este país rico en naturaleza. Los nacionalistas prometieron más protección paisajística y una ley para prohibir las corridas de toros.

Campaña a pie de calle

XOSÉ HERMIDA

Hay partido

Más allá de los datos concretos, siempre sometidos a la incertidumbre propia de una encuesta, el CIS solo ha contribuido a confirmar que las elecciones en Galicia están llenas de intriga. De momento, Feijóo repite los resultados de hace cuatro años. Es decir, su mayoría absoluta está cogida por los pelos. Un puñado de votos puede decidir si Feijóo se va por la puerta de atrás o se convierte en caso prácticamente único en Europa: un gobernante que resiste a la devastación política provocada por la crisis. Y eso que la encuesta del CIS no mide el posible efecto de resta en el electorado de derechas que hipotéticamente supondrá la candidatura de Mario Conde. En resumen: hay partido y no sobrará ni un minuto, ni siquiera los del tiempo suplementario.

La resistencia del PSOE

Ni su peor enemigo hubiese ideado el guion de los últimos años del PSdeG-PSOE. A todos los problemas de los socialistas en el conjunto de España, los gallegos añadieron una larga batalla interna contra su líder y ahora candidato, Pachi Vázquez. Por si fuera poco, en vísperas de la campaña, destacados dirigentes socialistas se vieron envueltos en la Operación Pokemon que ha revelado una supuesta trama de corrupción en contratas de Ayuntamientos. La encuesta del CIS se realizó antes, pero, hasta ahora, todos los sondeos conocidos apuntan a que el PSdeG no se desploma. A ver cómo sale Vázquez del debate del próximo lunes con Feijóo.

La primera atrocidad

En su primer día, la campaña gallega se vio alimentada con un ruido procedente del exterior. Parecíamos curados de espantos sobre las atrocidades que pueden decir a veces los personajes públicos. Pero el ya dimisionario presidente del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior, José Manuel Castelao Bragaña, batió todas las marcas al comentar: “Las leyes, como las mujeres, están para violarlas”. El repulsivo comentario salpicaba gravemente al PP de Galicia. Castelao es un gallego que pasó muchos años afincado en Argentina, donde ejerció, entre otras cosas, de hábil muñidor de votos para los populares en el submundo electoral de la emigración, en la época en la que, a falta de garantías legales, los sufragios se recaudaban con toda clase de turbias artimañas. Manuel Fraga le mimó especialmente y le premió incluso con un puesto en el Parlamento gallego, donde se convirtió en el primer gallego trasterrado que lograba un escaño en la Cámara. Sus increíbles palabras de ayer suponían un verdadero cañonazo para Feijóo. Y Castelao lo pagó como se pagan este tipo de cosas cuando suceden en plena campaña electoral: con la dimisión fulminante.

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