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Mas baraja convocar elecciones el 25 de noviembre o 2 de diciembre

El presidente avisa de que Cataluña seguirá su camino aunque fracase el pacto fiscal

Artur Mas, acompañado por los presidentes de las Diputaciones catalanas, ayer en el palacio de la Generalitat. Ampliar foto
Artur Mas, acompañado por los presidentes de las Diputaciones catalanas, ayer en el palacio de la Generalitat.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, acudirá hoy a La Moncloa consciente de que allí se escenificará el “choque de trenes” tantas veces advertido por la popular Alicia Sánchez-Camacho. Con la hoja de ruta agotada para este mandato, todo indica que adelantará las elecciones, previstas para 2014, al 25 de noviembre o 2 de diciembre próximos, según fuentes de la dirección de CiU. De cumplirse esta previsión, capitalizaría, de una tacada, el voto independentista y soberanista; desplazaría a Esquerra y el PSC quedaría en situación precaria, sin haber celebrado primarias y con sectores enfrentados en su seno.

La suerte parece echada, máxime después de que ayer Mariano Rajoy aclarara que ni por asomo cederá a la propuesta de pacto fiscal y Mas respondiera con un contundente “pase lo que pase [en la reunión], Cataluña tiene que hacer y hará su camino”. Así las cosas, el Ejecutivo catalán afronta la cita con la convicción de que acabará con el certificado de defunción de su apuesta por el concierto económico.

Hay gestos elocuentes. Mas decidió ayer por la tarde valorar la entrevista con Rajoy en la delegación de la Generalitat en Madrid, en lugar de en La Moncloa. Algo más que un gesto. Si el Ejecutivo catalán guardaba un resquicio de duda sobre las intenciones de Rajoy, esta quedó despejada tras la intervención del presidente. Queda la posibilidad de que Rajoy maniobre, pero fuentes próximas al Ejecutivo catalán avisan de que Mas no se conformará con cualquier cosa tras haberse puesto al frente de la explosión soberanista de la Diada y del mandato popular que cree que le otorgó la ciudadanía.

Ni siquiera la carta del Rey, a 48 horas de la entrevista, alertando de que no es tiempo de “quimeras”, tuvo impacto en sus planes. Mas fue meridiano: “Las reacciones que se producen intentan meter miedo, amenazarnos y reñirnos, pero nuestra actitud es positiva y de construcción”, deslizó en alusión al Monarca. “Fuera de Cataluña no vemos enemigos, pero queremos construir nuestro propio proyecto de país y tener el grado de libertad que permita construirlo”.

Con todo, insistió en que acudirá a La Moncloa con voluntad de “entendimiento” y la esperanza de que Rajoy escuche “atentamente” y “sin perjuicios”. “Quiero que vea el pacto fiscal como una solución y no como un problema”, añadió tras presentar el embrión de la agencia tributaria catalana con “mayúsculas”. Fuentes del Gobierno catalán sostienen que el acto estaba programado con antelación, pero es significativo que se eligiera ayer para presentarlo. Pese a las presiones de los grandes empresarios, Mas no piensa ceder: “Cataluña no puede renunciar ni a su presente ni a su futuro. Si los catalanes lo tenemos claro, podremos hacer el camino en la línea que el país merece y necesita”.

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