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Uno de los ceutíes que murieron en Siria se suicidó al volante de un camión bomba

Su viuda la ha reconocido en un vídeo difundido por Al Qaeda

Las Fuerzas de Seguridad temen que se preparen atentados en España en homenaje al "mártir"

El barrio de El Príncipe en Ceuta.
El barrio de El Príncipe en Ceuta.

La viuda de Rachid Wahbi, el taxista ceutí de 33 años, que falleció el pasado mes de junio en Siria luchando contra las tropas de Bachar el Asad, ha reconocido a su marido como el yihadista suicida que aparece en un vídeo en el que mirando a la cámara explica cómo ha preparado un camión bomba, que poco después empotra contra un cuartel militar de  las tropas del presidente sirio en Idlib "causando numerosas bajas", según añade una voz en la grabación. Sanaa, de 24 años, recibió el vídeo hace varias semanas en su casa del barrio de El Príncipe Felipe y reconoció a su marido, con el que tiene dos hijos de tres y cinco años, según aseguran a EL PAÍS fuentes de la lucha antiterrorista.

Las fuerzas de seguridad temen que la difusión de este vídeo aliente a otros miembros de Al Qaeda a preparar atentados en España en "homenaje y recuerdo del mártir", una practica habitual entre los miembros de las células salafistas. Rachid y los otros dos jóvenes ceutíes, Mustafá Mohamed Layachi , Piti, de 30 años, y Mustafá Mohamed, Tafo, 24, también fallecidos, que le acompañaron a Siria para unirse a la resistencia habían sido vigilados por los servicios secretos españoles antes de su viaje. Sus familias han presentado una denuncia en la Guardia Civil en la que acusan a la policía de dejarles marchar cuando supuestamente sabían sus pretensiones.

La confirmación de Sanaa ha sido definitiva para tener la seguridad de que el hombre con el rostro tapado que aparece en un vídeo difundido en páginas yihadistas corresponde a Rachid Wahbi, aunque agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ya habían analizado su voz y creían que se trataba de la misma persona. Su aspecto físico, complexión y la fecha en la que se produjo el atentado coincidían con la fecha en la que la viuda había recibido una llamada telefónica de un amigo de Rachid en la que le comunico su muerte. El suicida se identifica como Abu Musab, el alias con el que se le conocía en su barrio.

En el vídeo aparece el suicida vestido con uniforme de combate, cubre su cabeza con turbante negro y sostiene un kalasnikov en sus manos. Mientras explica su acción suicida, ríe y da gracias a Alá, se intercalan imágenes del cuartel militar que se dispone a atacar y de los explosivos. El taxista ceutí se abraza con un compañero y suben a un camión bomba, Rachid lo hace como copiloto. La cámara graba desde distintos ángulos el recorrido del vehículo y la explosión.

Sanaa relató a El PAÍS el pasado mes de junio cómo conoció la muerte de su esposo y negó que se hubiera suicidado. "Mustafá me llamó por teléfono y me dijo: 'Rachid ha muerto, No me dio ningún detalle para no hacerme sufrir. Me dijo que lo habían enterrado por el río musulmán... Murió el 1 de junio. Estuvo en Siria muy pocos días. A lo mejor ni una semana. Durante el viaje que duró un mes y medio, comunicaba con nosotros por Messenger. No hablaba de él. Solo me preguntaba por mí y por los niños. Le dije que volviera que aquello era peligroso....No se ha inmolado, no es verdad que se suicidara. Cuando nos llamaba desde Siria, siempre decía que volvería. No sé cómo ha muerto, ni dónde. Su amigo no me dio detalles. ¿Cómo se va a inmolar delante de sus amigos?...Mi marido era una persona ejemplar y estoy orgullosa de él. Éramos muy felices. No me importa que se diga que ha muerto combatiendo. No era violento ni radical. Está sonriendo hasta en la fotografía del DNI". El suicida que empotró el camión bomba en Idlib también sonríe y ríe cuando habla a la cámara.

Mustafá Mohamed Layachi, Piti, y Mustafá Mohamed, los otros dos ceutíes que viajaron con Rachid a Siria, fallecieron combatiendo contra las tropas de Bachar el Asad y no en acciones suicidas, según aseguran fuentes de la lucha antiterrorista. Todos fueron captados por un "facilitador" de Al Qaeda que reclutó jóvenes para la yihad en Ceuta y Castillejos, la primera localidad marroquí cuando se atraviesa la frontera de El Tarajal. Los jóvenes pertenecían a la secta Takfir Wal Hijra, la más radical y secreta del yihadismo.