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El servicio secreto británico esperaba a los presuntos terroristas en Gibraltar

El espionaje francés alertó a España de la “peligrosidad” de dos de los arrestados

Uno de los presuntos terroristas.
Uno de los presuntos terroristas. EFE

Los servicios secretos franceses avisaron el pasado mayo al Gobierno de Madrid de la inminente llegada a España de los dos rusos detenidos hace unos días en Almuradiel (Ciudad Real) ante la sospecha de que presuntamente pretendían adquirir explosivos. Al mismo tiempo, los servicios secretos británicos habían desplazado a Gibraltar a un equipo especial para capturarlos si entraban en el Peñón, según fuentes de la lucha antiterrorista.

La Comisaría General de Información sigue recopilando datos sobre el turco y los dos rusos detenidos por su presunta relación con una célula islamista. El último dato aportado ayer mismo al juez de las Audiencia Nacional Pablo Ruz es la verdadera identidad de quienes dijeron ser Ahmad Avar y Muhammad Adanov, como constaba en los pasaportes que portaban. Para ello, la policía española ha difundido las huellas dactilares de ambos y, gracias a eso, un servicio secreto caucásico ha facilitado a la policía española su nombre auténtico.

Ahora se ha sabido que fueron los servicios de espionaje francés los que alertaron a España sobre la llegada de dos “peligrosos” individuos, explicando que uno de ellos había mantenido una conversación telefónica en la que se decía que en España “era más fácil conseguir explosivos”. Pero Francia rehúsa facilitar esos datos argumentando que es material de inteligencia, no destinado a ser usado en un proceso judicial.

Los dos rusos entraron en España, procedentes de Francia, el pasado 20 de mayo. Hace aproximadamente un mes, la Comisaría General de Información montó una operación en la que llegaron a participar 50 agentes para tenerlos vigilados. Así fue como estos vieron que se dirigían a la Linea de la Concepción (Cádiz) y que contactaban con el turco Cengiz Yalgin, empleado en la empresa constructora gibraltareña Profield Contractors, motivo por el que se desplazaba diariamente desde su casa de La Línea de la Concepción a Gibraltar.

La Policía sigue recopilando datos para entregárselos al juez

El juez Ruz decidió el pasado viernes decretar el ingreso en prisión del turco tras encontrarse en su domicilio un frasco con unos 150 gramos de un polvo que aparentemente es explosivo, si bien la policía no ha especificado a EL PAÍS qué tipo de sustancia es. Sin embargo, el magistrado no ha tomado todavía ninguna decisión sobre los dos rusos en espera de que este domingo, la Comisaría General de Información le haga entrega de más datos y más informes. La policía se queja de que el registro del domicilio del turco no fue autorizado por el juez hasta ocho horas después de la detención y que, cuando llegaron a la casa, su esposa le dijo que “lo había limpiado todo”. Los agentes pidieron a la secretaria judicial que lo hiciera constar en el acta. La casa, efectivamente, olía a lejía.

El magistrado Pablo Ruz decidirá hoy si envía a prisión a los detenidos

Según fuentes de la lucha antiterrorista, la policía entregará a Ruz datos procedentes de diversos servicios de espionaje occidental indicando que ambos hombres estaban siendo seguidos. A tenor de estas informaciones, la policía asegura que uno de ellos trabajó tiempo atrás en los grupos de operaciones especiales de Rusia (Spetsnaz) y que más tarde pasó por campos de entrenamiento de Paquistán y Afganistán, donde hizo prácticas de guerra química y de francotiradores. También hay informaciones que apuntan a que este mismo hombre estuvo entre 2008 y 2011 en Daguestán y en Waziristán.

Informaciones procedentes del espionaje británico y norteamericano vinculan supuestamente al ruso que se hacía llamar Ahmad Avar con el grupo paquistaní islamista Tarik e Taliban y con un iraní detenido en la cárcel de Guantánamo. Al margen de eso, la Comisaría General de Información está a la espera de otros informes procedentes del FBI estadounidense.

El turco detenido ha declarado que conoció en su país a los dos caucásicos y que se ofreció a ayudarles a que consiguieran asilo en España porque eran perseguidos por ser independentistas chechenos. Sin embargo, las fuentes informantes han asegurado que ninguno de los dos llegó a formalizar petición de asilo en ninguna dependencia del Ministerio del Interior español.

El ministro Jorge Fernández aseguró el jueves en la rueda de prensa que ofreció en el ministerio que se trataba de una de las operaciones más importantes llevadas a cabo contra Al Qaeda y que había “indicios claros de que estas personas podrían planear un atentado en España y/o en otros países de Europa”.

“Fotografíe ese centro comercial cueste lo que cueste”

J. D., Madrid

Uno de los aspectos más enigmáticos de la operación policial es el hecho de que los dos rusos detenidos quisieran aprender a volar en parapente con motor durante su estancia en La Línea de la Concepción. Las vigilancias policiales han constatado que recibieron instrucción en una escuela situada en las proximidades de ese municipio y, además, han hallado en su poder un manual en ruso sobre el manejo de estos aparatos aéreos.

La policía tomó ayer declaración a un instructor de vuelo, que ha confirmado que dio clases al detenido turco y que este le pidió que tomara fotos de un centro comercial de Gibraltar “costara lo que costara” porque iba a hacer obras allí, según fuentes de la lucha antiterrorista. El instructor respondió que no podía hacerlas con el paramotor, tras lo cual le preguntó si no podría conseguirlas con una avioneta. “¿Para qué querían aprender este deporte unas personas que en el momento de su detención llevaban solo 17 euros?”, se pregunta un mando policial.

Todos estos datos van a ser aportados al juez Pablo Ruz para llevarle a la convicción de que los detenidos son sospechosos de estar vinculados a una organización islamista. “Creemos que todos estos indicios son suficientes. Es muy difícil reunir pruebas concluyentes en estos casos”, señaló la misma fuente policial. Esta recalcó que en el caso del terrorismo español los jueces son más contundentes.

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