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DIEGO VALDERAS | Coordinador de Izquierda Unida en Andalucía

“El PSOE pierde aceite”

Al PSOE le pide hacer transparencia para hacer de la Junta de Andalucía "un palacio de cristal"

Diego Valderas, que se confiesa “mediocre jugador de billar”, intentando demostrar su depurado estilo.
Diego Valderas, que se confiesa “mediocre jugador de billar”, intentando demostrar su depurado estilo.

Pregunta. Una compañera me ha lanzado esta maldición gitana: "Ojalá te caiga una entrevista con Diego Valderas". ¿Cómo debo tomármelo?

Respuesta. Eso será porque me quiere mucho. Aunque dicen aquello de que a ningún gitano le gusta ver a sus hijos con buenos principios.

P. También dicen que, cuando habla, lo suyo es modelo antes muerto que sencillo.

R. Bueno, soy muy rococó. No me gusta utilizar terminología ni palabras graves, y a veces eso me hace dar un rodeo, quizás exagerado y excesivo, para llegar al mismo lugar.

P. Cuenta que, desde Reyes, ha dado cuatro o cinco vueltas a Andalucía. ¿Andalucía lo ha podido soportar?

R. Bueno [ríe], nos hemos soportado mutuamente. Y nos hemos soportado bien, por los resultados.

P. Doblar el número de diputados. Crecer al cien por cien. ¿Es un pedazo de campeón?

Perfil

Tiene 59 años y tres hijos, y, tras las elecciones andaluzas, se encuentra en estado de gracia. Jugador de billar y de ajedrez, aficionado al atletismo —“antes corría; ahora, troto”—, puede marcarse unas sevillanas, si lo exige el guión, pero lo suyo es el agarrao, que le hace, dice, “romántico y amoroso”. Admirador de Serrat, Carlos Cano, Jarcha y Meneses, cocina “magníficamente” y se apaña planchando y haciendo la cama.

R. El pedazo de campeón es nuestra fuerza política, que ha pasado un largo y a veces inmerecido desierto.

P. Si ahora está crecido, ¿cuánto medía antes?

R. No. Yo tengo mucho los pies en el suelo, porque soy de la universidad de la vida. Me he criado en la calle, y he sido repartidor de butano, gerente de una cooperativa, peluquero, cocinero, administrativo, trabajador de la construcción y del campo... Creo que no se me ha quedado ningún palo, más allá del de los estudios, que hice hasta Preuniversitario.

P. ¿Todo con el mismo éxito? Peluquero veo que sí, dado su look extraordinario.

R. Ja, ja, ja. El de mi padre, que me dejó estos pelos. Yo he tenido mucha suerte en la vida, porque me he sabido rodear de gente más inteligente que yo.

P. ¿Andalucía: ¡Que vienen los rojos!?

R. Andalucía siempre ha tenido ese corazón y ese pulso rojo, desde mucho antes de que cayera el franquismo. Andalucía tiene un sentimiento histórico de explotación que hacía muy difícil situar a la caballería de la derecha pisando nuestras tierras.

P. ¿Ha consolado a Arenas?

R. Bueno, Arenas posiblemente se tendrá que consolar con Montoro, con Fátima Báñez y con Cospedal, que le han hecho una política que más parece para echarle que para dejarle en el poder.

P. ¿Qué le van a pedir a Griñán: programa y sillón, programa a secas o sillita de tijera?

R. Especialmente, una sillita de tijera con la que los andaluces y andaluzas puedan ser más felices. Políticas por encima de sillones.

P. Pero a nadie le amarga un dulce. ¿Qué parte del bollo se pide?

R. Aquella que sea capaz de poner a Andalucía en condiciones de rebajar en los próximos cinco años el 50 por ciento del paro.

P. ¿Se confirma que una de las primeras cosas que exigirán al PSOE es que expropie a la duquesa de Alba?

R. No. La primera cosa que le he pedido al PSOE es que hay que limpiar la casa, y hacer de la Junta de Andalucía un palacio de cristal: que se vea por dónde entra el dinero, en qué se gasta.

P. ¿Y la duquesa?

R. Yo creo que la forma mejor de expropiarla es que no se lleve subvenciones que no le corresponden: las que da Europa al campo que ella tiene y no produce.

P. Supongo que también estará en sus pactos el advenimiento de la III República.

P. Hay que caminar hacia ella, y hay gente que está casi poniendo una alfombra, porque como a Juan Carlos le salgan muchos urdangarines, llegará antes de lo que es nuestro deseo y objetivo.

P. Qué casta su colega extremeño, Pedro Escobar, animándole a emularle para aupar al PP y dejar caer al PSOE.

R. Yo lo que le aconsejo a Pedro es que se mire al espejo para que vea su historia, de dónde viene y adónde quiere ir. Si se mirara, seguramente no podría hacer lo que está haciendo.

P. Han hablado mucho de las mezclas izquierda-derecha, del agua, del aceite. ¿Cree que el PSOE pierde aceite?

R. Yo creo que el PSOE pierde y lleva perdiendo aceite, valores, principios, ideas y, sobre todo, responder a la confianza de la ciudadanía. La gente acepta que te puedas equivocar, pero no que la pretendas engañar.

P. ¿Costalero o traje corto?

R. Ni Semana Santa ni Feria. Me gusta Sevilla, pero alrededor del Guadalquivir, más que en esas celebraciones. Sí soy mucho de campo, de jolgorio con los amigos en medio de un campo, que te da alegría y libertad.

P. Dé suelta a su vena poética con una una saeta.

R. Siempre la de Joan Manuel Serrat al Cristo de los Gitanos. Serrat ha sido de los cantantes que más me ha marcado. Y fue a la luz del Mediterráneo donde me enamoré de mi compañera.

P. ¿Cuando afirma que su cara “es más generosa que la de Pepe Griñán” quiere decir que tiene usted más cara?

R. Bueno, no [ríe]. Lo que quiero decir es que a lo mejor tengo sonrisas más amplias.