Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

De la gira turística al desfile de 'vedettes'

Los candidatos en Asturias encaran la recta final de una campaña que todos califican de austera

El PSOE evita criticar, como los regionalistas, los apoyos de miembros del Gobierno al PP

El candidato socialista acabó ayer su visita a los municipios, lo que también censuró Cascos

Gallardón ayuda a ponerse el abrigo a la candidata del PP en Asturias, Mercedes Fernández, durante un paseo por el municipio de Salinas. Ampliar foto
Gallardón ayuda a ponerse el abrigo a la candidata del PP en Asturias, Mercedes Fernández, durante un paseo por el municipio de Salinas. EFE

Los candidatos de las elecciones en Asturias llegan al sprint final de una campaña diseñada por cada partido con estrategias comunes y matices muy diferentes. Quien quizás lo más ha puesto de relieve estos últimos ha sido el candidato de FAC, el actual presidente Francisco Álvarez Cascos, que habló de "desfile de variedades y vedettes" ante la llegada de numerosos ministros en apoyo al PP y, unos días después, aseguró que el candidato socialista estaba de "gira turística" por el Principado.

Pese a que todas las fuerzas con representación parlamentaria insisten en señalar que su objetivo ha sido pegarse al terreno, el socialista Javier Fernández es quien más claramente ha apostado por ese mensaje. Ayer fue la última jornada de 6/78, la iniciativa que le ha llevado a pisar en seis días los 78 municipios del Principado. Jesús Gutiérrez, responsable de campaña de la Federación Socialista Asturiana, define esa microcampaña dentro de la campaña como una propuesta “original e inédita” para “no descuidar” el poder municipal, “la base más solida del PSOE en Asturias”. De paso, reconoce, pretende arañar votos a la derecha en Occidente y Oriente, las dos circunscripciones en las que el partido, pese a vencer en votos hace 10 meses, no logró sacar ventaja en diputados.

IU cree que  "no hay espacio para el derroche y el circo en que se han convertido muchas campañas"

Y, aunque el planteamiento parece antagónico al de la campaña del PP, los socialistas asturianos se cuidan de no criticar esta última. “No tenemos por qué avergonzarnos de hacer también una campaña clásica, con apoyos de fuera”, defiende el responsable de campaña de los socialistas, quienes han contado con figuras destacadas del partido y tendrán en Gijón un mitin de Javier Fernández y el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. Gutiérrez sitúa su campaña en una “zona intermedia” entre la de FAC y la del PP que “preserva que se perciba con nitidez al candidato”.

Desde el PP prefieren insistir en que el apoyo que están recibiendo de miembros del Gobierno no es algo excepcional. “Expresa el apoyo del partido con su presidente, Mariano Rajoy, al frente”, señala Ramón García Cañal, coordinador de la campaña. García Cañal, al que cuesta arañar unos minutos al teléfono entre tanto compromiso –ayer mismo hubo doble visita ministerial, con Ana Pastor por la mañana y Alberto Ruiz-Gallardón por la tarde- recuerda que el presidente del Ejecutivo les visita de nuevo mañana, pero hará el cierre de campaña de Andalucía. Además, añade, los actos no se limitan a una foto de la candidata popular, Mercedes Fernández, con el político nacional de turno, sino que, previamente a los grandes actos, suelen celebrarse paseos, pequeñas reuniones y otros gestos “basados en el contacto con la gente”.

El PP recuerda a Cascos la campaña de 1999

El mensaje, sostiene el responsable de la campaña de los populares, es que su propuesta “forma parte de un proyecto nacional” y presenta “una candidatura para llegar a acuerdos”. “Muchos problemas se resuelven no sólo en Madrid, hay que ir a Bruselas”, dice para destacar la importancia de obtener respaldo del Ejecutivo central. De paso, García Cañal recuerda a los regionalistas que Cascos, cuando era secretario general del PP, organizó una estrategia similar en las elecciones de 1999 para frenar al URAS de Sergio Marqués, otro político que se marchó del PP.

Y es que, dentro de los habituales recados entre partidos, las alusiones de Cascos a PSOE y PP han sido las que más titulares han acaparado. El coordinador de campaña de FAC, Isidro Martínez Oblanca, justifica esa identificación entre los dos grandes partidos porque, señala, el 25-M los regionalistas se enfrentan “contra un bloque inmovilista”. Sin embargo, niega que el mensaje bronco del que le acusan sus adversarios colonice toda su estrategia electoral, basada en la contención del gasto y en explicar que el Principado “necesita un cambio político profundo”. “Nosotros no estamos endureciendo la campaña –se defiende- tenemos compromisos electorales que explicamos todos los días”.

“No tenemos por qué avergonzarnos de hacer una campaña clásica, con apoyos de fuera”, recuerda el PSOE

Y, si el resto de partidos cita la “austeridad”, en el caso de IU esta se convierte en bandera de su campaña, definida desde la formación como “de coste cero”. Pablo Prieto, secretario de comunicación de la coalición izquierdista, destaca su nula presencia en vallas publicitarias y autobuses frente a la estrategia de FAC. “Queríamos una campaña austera en que se garantizaran los debates públicos, aunque ese llamamiento no tuvo respuesta”, se lamenta. Para el responsable de IU, en la tercera contienda electoral que vive el principado en 10 meses “no hay espacio para el derroche y el circo en que se han convertido muchas campañas”.

Con una reducción en publicidad del 50%, la candidatura de Jesús Iglesias ha tratado de llegar a los votantes gracias a la actividad de voluntarios 2.0 en las redes sociales. Esta se intensificará estos últimos días antes del mitin que el aspirante de IU y Gaspar Llamazares, diputado por Asturias en el Congreso, darán el viernes en Mieres, la alcaldía más importante de la coalición en el Principado. Será un acto clásico en una campaña donde ganan presencia los actos abiertos a la participación de los asistentes. “Es una característica propia de IU –sostiene el secretario de comunicación de IU- aunque quizás la novedad es que ahora es casi la norma”. Prieto explica que las reuniones que permiten expresarse a los ciudadanos “ya fueron muy visibles en la campaña de Llamazares [para las generales del 20-N]” y no excluye que la estrategia de privilegiar ese tipo de actos tenga que ver con que, hace casi un año y con otros comicios autonómicos (y locales) en juego, miles de jóvenes salieran a la calle para agitar una campaña anodina.