Gómez repite de líder y se reafirma como la voz discordante ante Rubalcaba

El secretario general madrileño tiene una oposición interna que suma el 41% “Hemos abierto caminos que ahora recorre todo el partido”, afirma

La quinta victoria en cinco años en un proceso interno —un congreso extraordinario, dos ordinarios, las primarias de 2010 y un congresillo— consolidó ayer a Tomás Gómez, de 43 años, como plusmarquista superviviente de los test de liderazgo del Partido Socialista de Madrid (PSM). Pero las cifras también muestran la fuerte contestación interna al secretario general. Su rival, Pilar Sánchez Acera, que apoyó a Alfredo Pérez Rubalcaba en el congreso federal, consiguió el voto del 41% de los delegados, al afianzar en tan solo 10 días el apoyo de los diferentes sectores que vienen cuestionando la gestión del exalcalde de Parla.

Sin embargo, esta última victoria —la primera en un congreso en el que Gómez no recibe el apoyo de Ferraz, porque en 2007 y 2008 la dirección anterior, con José Luis Rodríguez Zapatero y José Blanco al frente, ordenó que no tuviera contestación— permite al líder madrileño aspirar a ser la voz discordante del PSOE. Por esta vía pretende ser una opción de recambio para el futuro.

Se pudo comprobar ya ayer en su discurso, donde el líder ondeó la bandera de la autonomía de los socialistas madrileños y defendió que es su federación la que está poniendo sobre la mesa las propuestas más innovadoras que luego adopta el partido, como las primarias a la francesa, un banco público o los debates internos. "Hemos abierto caminos que ahora recorre todo el partido", sacó pecho.

La paradoja es que Gómez, vestido de traje y con corbata azul, hizo vibrar a su auditorio con un discurso calcado, en forma y fondo, al que ofreció Rubalcaba hace ahora un mes en Sevilla, salvo por las alusiones a la política madrileña. Los mayores aplausos los recibió cuando, como el secretario general del PSOE, apostó por el laicismo: "Va siendo hora de que con muy buena educación le digamos a la Iglesia que estamos cansados de que use la política y al Estado para imponer su moral particular", espetó Gómez.

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O cuando, como Rubalcaba, defendió el Estado del bienestar, la igualdad y la fiscalidad progresiva: "Va siendo hora de que le digamos a los que no pagan los impuestos que no hay mejor declaración de amor a la patria que la declaración a Hacienda".

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A la hora de defender su candidatura, Gómez pidió a los delegados que mantuvieran la apuesta y recurrió a la imagen poética de equipararse a un agricultor que requiere de tiempo para que la cosecha madure, sobre todo si se estropea "cuando se pisa demasiado el sembrado", en referencias a las zancadillas que habría tenido su trabajo.

Frente a él, Sánchez Acera —de vaqueros y chaqueta verde esmeralda— reivindicó un liderazgo menos personalista, se desvinculó de cualquier tutela de Ferraz y, tras hacer guiños a las mujeres, los sindicalistas o las Juventudes Socialistas, abogó por el "cambio". Pero no pudo con el candidato favorito.

Gómez no solo partía con ventaja por controlar el aparato regional, que es el que organiza el cónclave, sino que contó con más tiempo que su rival para afianzar sus apoyos. Pero también ha ganado porque, como ya ocurrió en el congreso de Sevilla, se ha hecho evidente que los socialistas, que viven sus tiempos más bajos, prefieren no correr riesgos con experimentos a la hora de elegir a quien debe dirigir la organización interna.

Y porque Gómez ya no es el joven alcalde de Parla que en julio de 2007 dio un paso adelante para liderar el PSM. Ni el líder incipiente que en el congreso de 2008 salió a dar el discurso de clausura, junto a José Luis Rodríguez Zapatero, con una camiseta negra bajo el traje, porque no había tenido tiempo ni para plancharse una camisa. Todos estos años de constante pelea interna le han dado muchas tablas, han mejorado notablemente su oratoria y le han permitido construir un discurso propio. Ahora es un político con indiscutible presencia en la arena nacional. Y ayer se afianzó.

Sobre la firma

Soledad Alcaide

Es la jefa de sección a cargo de los reporteros de información local. Antes fue responsable de Redes Sociales y Newsletters del periódico (2018-2021) y subdirectora de la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS (2014-2018).

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