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El PP escenifica la unidad sin aclarar si habrá 'número tres' del partido

Las intervenciones de los oradores se ciñen a los informes técnicos

Cospedal hila un discurso frío y recuerda que el Gobierno solo espera de ETA su disolución

Arenas, Cospedal y Rajoy durante la votación del informe de gestión. Ampliar foto
Arenas, Cospedal y Rajoy durante la votación del informe de gestión.

El PP sonríe, lo ha hecho hoy durante todo el día en este congreso que se parece más a una fiesta pese a unas intervenciones poco apasionantes y ceñidas a los informes técnicos. Luce sonrisa porque, como ha recordado el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, “vive su mejor momento” de los últimos años. Y porque, en cualquier caso, hay que guardar las apariencias.

"Objetivo cumplido", ha declarado la secretaria general, María Dolores de Cospedal, en referencia a los deberes que se puso el partido en el mucho más crítico congreso de Valencia de 2008. Cospedal, que ha hilado una intervención, la que mayor expectación había generado, esencialmente técnica y fría, ha alabado el trabajo de los militantes del PP en el País Vasco y Navarra, recordando que de el Gobierno solo espera de ETA su dilsolución. La secretaria general ha dirigido también palabras amables al aparato del partido, Ana Mato, Javier Arenas y Esteban González Pons, y a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ("una mujer preparada, inteligente y leal"), antes de fijar el nuevo objetivo de la formación, "el futuro". Esto es, apoyar sin fisuras al Ejecutivo de Rajoy.

En este cónclave el único conflicto gira precisamente en torno a la concentración de poder por parte de la también presidenta de Castilla-La Mancha. A falta de conocer la composición de la dirección nacional y si habrá finalmente un coordinador del partido, que cargo que ha desempeñado hasta ahora la ministra de Sanidad, Ana Mato, Cospedal se ha limitado a mostrar una imagen de fuerza asegurando que “el PP no necesita simular o disimular unidad”.

Esta unidad es también la que ha querido escenificar a su llegada el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, recién llegado del Consejo de Ministros que ha acordado rebajar los sueldos de los directivos de las empresas públicas. Rajoy ha hecho su entrada flanqueado por Mato y Cospedal antes de desaparecer en una sala para inaugurar una exposición dedicada a Manuel Fraga, fallecido el pasado 15 de enero.

Antes de Cospedal han subido a la tribuna de oradores los portavoces del partido en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, en el Congreso, Alfonso Alonso, y en el Senado, José Manuel Barreiro.

Mayor ha lanzado duras acusaciones a los mercados y a las tomas de decisión en Bruselas, lo que supone un reconocimiento por parte del partido de gobierno de que algo no funciona en los mecanismos comunitarios. "En Europa sigue fallando el valor de la verdad". "La recuperación no es posible, si la entendemos como vuelta al origen", ha afirmado. Frente a la “mentira” de los brotes verdes, sabemos que el PP va a resolver el problema "abrazando la verdad", ha agregado el dirigente popular.

Alonso ha defendido las reformas del Ejecutivo de Rajoy y ha acusado al PSOE de recurrir a un "discurso del miedo", en especial para infundírselo a los trabajadores frente a la reforma laboral. "Lo único que da miedo es que nos quedemos como estamos", ha afirmado.