La cajera de Milano: “El único que pagó fue Crespo”

La exempleada declara que Camps y Costa nunca pasaron por caja, pero que sabía que se les habían confeccionado prendas a ambos

Ana Belén Luque, que trabajó en Milano de 2003 a 2006, cerró ayer las declaraciones de empleados de los establecimientos de los que salieron presuntamente los trajes y otras prendas de vestir que la trama Gürtel regalaba a Francisco Camps, Ricardo Costa y otros cargos valencianos. Su declaración no provocó el revuelo que días antes había generado la cajera de Forever Young, porque Luque aseguró de entrada que nunca vio al expresidente ni al ex secretario general del PP por la tienda. Sus palabras volvieron a impactar, sin embargo, en la línea de flotación de los acusados.

La exempleada declaró que Camps y Costa nunca pasaron por caja, pero que sabía que se les habían confeccionado prendas a ambos. “En la tienda teníamos un apunte a nombre de Comunidad Valenciana, que era de Álvaro Pérez y Pablo Crespo, donde se metían las prendas del señor Camps”, afirmó Luque. “¿Quién las pagaba?”, le preguntó el abogado de la acusación popular. “Si lo cobré yo me lo pagó Pablo Crespo” (el lugarteniente de Francisco Correa). “Porque era el único que recuerdo que pagaba esa cuenta”, agregó.

La cajera reconstruyó el itinerario de tres tiques correspondientes a “trajes a medida” que en el inventario de Milano de febrero de 2006 aparecen como dejados a deber por el expresidente (dos tiques) y Costa (uno). En el inventario de verano, que hizo ella misma, los trajes seguían sin pagarse pero los tiques habían sido agrupados en la cuenta Comunidad Valenciana. Las prendas (1.400 euros de Camps y 2.400 de Costa) fueron saldadas parcialmente en septiembre de 2006, mediante talones de Orange Market y transferencias de Servimadrid y Diseño Asimétrico, todas ellas empresas de la red, según observó la cajera con los documentos que así lo acreditan a la vista. Otros 3.300 euros correspondientes a Camps figuran como pagados en enero de 2007, un año después de ser generados, y en efectivo.

Antes de la cajera se escuchó en la sala el final de la declaración de José Tomás García, que respondió a preguntas de las acusaciones. El letrado de Camps siguió con su estrategia de desacreditar al sastre. Le preguntó por sus apariciones en los medios. Mostró una nómina de Tomás en Forever Young (6.000 euros). E intentó atraparlo una y otra vez con las fechas de los pedidos. El testigo aguantó el chaparrón: “Porque lo pregunte usted 20 veces”, contestó, “no va a cambiar lo que digo”.

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