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"Hay que luchar por la III República"

Más de 1.000 personas piden la abolición de la Monarquía y censuran la reforma de la Constitución

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Los manifestantes a favor de la III República, en la plaza de Cibeles.

José Manuel Espejo, de 77 años, ha sentido hoy "un escalofrío" al cruzar la madrileña Puerta del Sol. Participaba en una manifestación para reivindicar la III República, justo el día en que se celebra la fiesta de la Constitución. En el kilómetro cero, donde se situaban los calabozos de la Dirección General de Seguridad (hoy sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid), fue torturado en 1963 por Saturnino Yagüe, ex jefe de la temida Brigada Político Social. El agente, entre zarandeos y puñetazos, le había arrestado antes. Su "delito": defender la III República durante un homenaje al dirigente comunista Julián Grimau, que se cayó por una ventana tras ser interrogado por la policía franquista, la misma que pateó y arrancó de cuajo el pelo a Espejo, según su propio relato.

Junto a Espejo, unas 1.000 personas han participado este martes en una marcha para defender el modelo de sociedad que soñaron Manuel Azaña o Indalecio Prieto: la república frente a la monarquía. Los manifestantes han rechazado la reciente reforma de la Constitución, que limita el déficit, y han cargado contra los males del sistema capitalista. La iniciativa, convocada con motivo del 33º aniversario de la Ley Fundamental por una veintena de organizaciones, ha transcurrido desde la plaza de Cibeles hasta la Puerta del Sol.

Hijo de socialistas, albañil, militante del Partido Comunista, Espejo ha recordado medio siglo después el horror de los calabozos franquistas. “Por mis ideas recibí golpes”, ha señalado emocionado este hombre de rostro afable que salpica su discurso con una idea: "Valió la pena recibir palizas por defender la República”. 

“No hay derecho que mantengan sus privilegios con la que está cayendo”, apuntaba con respecto a la monarquía Rodrigo Aragón, estudiante de Bachillerato de Humanidades, de 17 años, mientras sonaban de fondo las proclamas: "El yerno del Borbón, a la cárcel por ladrón", o "No somos campechanos, somos republicanos". Su compañera, Mar Fernández, estudiante de Historia en la Universidad Complutense, de 18, asentía y recurría a los principios tricolores para pedir la reforma de la Ley Electoral y cargar contra el sistema de partidos. Mientras tanto, Espejo abandonaba la céntrica plaza musitando: "Hay que luchar por la III República".