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Los presidentes de tribunales superiores creen que la Justicia "decepciona"

Critican que los juzgados no puedan trabajar en red y piden que se frene la tendencia a criminalizar conductas

Fotografía de archivo del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, Juan Manuel Fernández. EFE

Los presidentes  de los Tribunales Superiores de Justicia (TSJ), reunidos en Pamplona desde el pasado día 20, creen que la sociedad  española "no siente desafección" por el sistema de justicia vigente "pero sí se siente decepcionada por su funcionamiento cotidiano". El presidente del Tribunal Superior de Navarra, Juan Manuel Fernández, acompañado de los demás presidentes, dio cuenta de los acuerdos alcanzados tras tres días de reuniones,  entre los que destaca que "el reto más urgente" es "la agilización de la Justicia", para lo que han pedido el apoyo del nuevo Gobierno del PP  y de las nuevas Cortes.

En el documento aprobado con las conclusiones del encuentro afirman que los  ciudadanos tiene derecho a a "una respuesta motivada en un tiempo razonable" de sus demandas ante los tribunales. Sin embargo, se siguen produciendo dilaciones que deben ser corregidas.

Juan Manuel Fernández indicó que ante la reducción de presupuestos, deberán "hacer más con menos"  y suplir las deficiencias "con imaginación". El presidente del TSJ de Navarra  reconoció que se pueden distribuir mejor los recursos de los que disponen, lo que nos obsta a que se acometan "inversiones de cierta importancia" desde la idea de que el dinero dedicado  a la  justicia "no es gasto, sino inversión".

Los magistrados reclaman la modernización de la Justicia y ven "incomprensible" que los tribunales en España no puedan trabajar en red, ni cuenten con una red de comunicación rápida, "algo insólito", dicen, que no se produce en ningún otro ámbito ni público ni privado. Tampoco entienden que haya diversos sistemas informáticos, cuando se trata de un poder "único para toda la nación".

Aceptan la instauración de los Tribunales de instancia, pero si se garantiza que el cambio deje a salvo los principios  básicos que sustentan  "la independencia judicial, la inamovilidad o la no vinculación a órdenes superiores".

También piden poner "freno a la tendencia a incrementar la criminalización de conductas", de manera que se confíe la tarea de controlar y sancionar determinadas determinados comportamientos a instancias administrativas.

Los presidentes de TSJ critican la experiencia de la Nueva Oficina Judicial que está demostrando que, siendo evidentes las ventajas de los servicios comunes, existen disfunciones originadas en una excesiva burocratización del proceso.

Además, creen que el funcionamiento de las oficinas judiciales no puede quedar al margen del conocimiento de los órganos de gobierno del Poder Judicial, en particular de los jueces decanos y los presidentes, así como en las salas de gobierno de los Tribunales Superiores. Cuando  se produzcan disfunciones, la resolución del conflicto debe recaer, en principio, sobre la sala de gobierno.