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ANÁLISIS

Zapatero será neutral

José Luis Rodríguez Zapatero no solo confirmó ayer su voluntad de ejercer la secretaría general del PSOE hasta la celebración del congreso que renovará su dirección la primera semana de febrero, sino que apuntó sus claves. En la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal, celebrada a las pocas horas de la debacle electoral, apostó por un congreso abierto en el que los militantes decidan su dirección y, aunque no lo dijo expresamente, permanecerá neutral en el caso de que se presente más de un candidato a su sucesión.

Su papel como secretario general se limitará a convocar el congreso y garantizar su limpieza. Tampoco lo dijo expresamente ayer, pero al insistir en el carácter democrático del congreso estaba pensando en un modelo congresual como el que le llevó a la secretaría general del PSOE en julio de 2000, tras la dimisión de Joaquín Almunia, en el que llegaron a presentarse hasta cuatro candidatos.

Zapatero ha solido defender la alta legitimidad que esa elección le otorgó dentro del PSOE. No obstante, debido a las difíciles circunstancias por las que atraviesa el partido, tras el resultado del domingo, otros dirigentes defienden un congreso más tutelado, con una apuesta definida a favor de Alfredo Pérez Rubalcaba.

Ante el desconcierto creado en las filas socialistas por el tamaño de la debacle, una de las principales preocupaciones de los dirigentes del PSOE es la tentación revanchista de parte de la militancia por la oposición sin cuartel realizada por Rajoy al Gobierno socialista en su política contra la crisis. Por eso, Zapatero insistió ayer en la posición que adelantó la noche electoral Rubalcaba: anteponer el interés general al partidista, dada la magnitud de la recesión económica.

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