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‘Tutulóm’ a votar al PP

Rajoy sabe que si logra 12 escaños en Cataluña, la mayoría absoluta está más que asegurada

El candidato del PP a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, saluda a la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, durante el mitin de campaña electoral celebrado en L'Hospitalet de Llobregat. EFE

El escenario, un polideportivo en Badalona. El día, el primer domingo de campaña electoral. Unas 2.000 personas esperaban a la secretaria General del PP, María Dolores de Cospedal. “Bon día tutulóm”, saludó la también presidenta de Castilla-La Mancha, cuando lo correcto sería tothom (a todos). Pero la casa no se vino abajo. Ni un silbido. Salvo un gag en un programa de humor político de TV-3, la perla pasó inadvertida en un lugar donde la lengua era sagrada. Cospedal siguió sin complejos: “Jo estimo Catalunya i el PP estima Catalunya”. Los aplausos no se hicieron esperar. 

La anécdota ilustra el nuevo estatus de los populares en Cataluña. El partido que recurrió el modelo de educación catalana, que recogió firmas contra el Estatuto y a cuyo autocar de campaña lanzaban huevos y piedras es ahora “un partido de gobierno”, como suelen regodearse los populares en los mítines. “Somos los que permitimos la gobernabilidad en el Parlament y en el Ayuntamiento de Barcelona”, recuerda Alícia Sánchez-Camacho, presidenta del PP en Cataluña. “Ya gobernamos en Castelldefels y Badalona”, añade Jorge Fernández Díaz, el cabeza de lista por Barcelona. Antes los empresarios acorralaban a Rajoy en los foros. Ahora hacen fila para escucharlo. 

La ola de éxito popular arrancó en las anteriores elecciones autonómicas, de la mano de Sánchez Camacho. Con 18 diputados en el Parlament, el PP es el aliado preferente de CiU. Se abstuvo en la votación de los presupuestos y permitió tramitar la ley omnibus, que aspira a borrar de un plumazo la herencia del gobierno tripartito. Posteriormente, en las municipales, el PP se posicionó como tercera fuerza política en número de votos, en detrimento de Esquerra Republicana. 

El mayor logro fue alcanzar la alcaldía de Badalona, la tercera ciudad en población de Cataluña. Para ello ayudó el discurso de mano dura contra la inmigración que utilizó Xavier García Albiol. “Se ha puesto de moda decir que soy xenófobo. Pero cuando una pareja joven en paro, con un hijo, va a pedir una ayuda económica al Ayuntamiento y se la niegan para dársela a una persona que lleva dos días empadronada, eso no es xenofobia, sino supervivencia”, aseguró el entonces candidato. Posiciones que ahora, junto a la inmersión lingüística, se han diluido en una campaña donde lo que se busca es no asustar. 

“He venido 48 veces a Cataluña desde 2008. Tengo una idea clara del sentir de los catalanes”, aseguró ayer Rajoy. Una idea que había enunciado a comienzo de campaña en Castelldefels. Según los resultados de las últimas elecciones generales, el voto catalán inclinó la balanza a favor de los socialistas. En 2008, de los 47 diputados de las circunscripciones catalanas, 25 eran socialistas. El PP solo obtuvo ocho (610.473 votos, el 16,4%). Rajoy sabe que si alcanza al menos 12 escaños en Cataluña, la mayoría absoluta está más que asegurada. Las encuestas le dan 13. El amor por Cataluña del PP también tiene mucho de aritmética.