Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

De deportista de éxito a próspero hombre de negocios

Cuando los duques de Palma se trasladaron a Washington se especuló que era por sus negocios

Ampliar foto
Iñaki Urdangarin, en un acto del Comité Olímpico Español en 2004.

En el verano de 2009, los duques de Palma de Mallorca se trasladaron a vivir a Washington con sus cuatro hijos. El cambio de domicilio de la hija menor de los Reyes de España se dijo entonces que obedecía a nuevos compromisos profesionales de Iñaki Urdangarín (Zumárraga,1968). Graduado en Administración y dirección de empresas por ESADE, en junio de 2006 entró a trabajar como consejero de Telefónica Internacional en Barcelona y fue nombrado presidente de honor del Foro Generaciones Interactivas- organismo integrado por Telefónica, la Universidad de Navarra y la Organización Universitaria Interamericana-.

Pero fue ese verano de 2009 cuando la compañía le ascendió a consejero y presidente de la Comisión de Asuntos Públicos de Telefónica Latinoamérica y Estados Unidos. Un nombramiento que según algunas fuentes consultadas obedecía más al interés de los duques de instalarse en Washington que a necesidades laborales. Por aquellas fechas ya comenzó a circular en algunos círculos próximos a la familia real, que el nuevo destino de Urdangarin tenía que ver con la dimensión que estaban alcanzando sus negocios.

Hay una máxima no escrita dictada por la Casa del Rey, por la cual ninguno de su miembros debe de emprender ese tipo de actividades profesionales. Sí pueden y deben trabajar, pero otra cosas es hacer negocios. La infanta Elena lo sabe bien. Poco después de su separación de Jaime de Marichalar, la hija mayor de los Reyes de España constituyó una pequeña sociedad para asesorar en algunas cuestiones pero nunca llegó a tener actividad, ya que horas después de que se conociera su existencia, el Rey dio orden de que se disolviera.

La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin se conocieron en los Juegos Olímpicos de Atlanta. La selección de balonmano en la que jugaba Urdangarin se acababa de alzar con la medalla de bronce y la hija de los Reyes acudió a la fiesta de celebración. Testigos de aquella noche recuerdan que fue ella quien se fijó en el apuesto y triunfador deportista. Jesús Rollán, jugador de waterpolo y amigo de ambos, ofició de celestina.

Por entonces Urdangarin vivía de su sueldo como jugador de balonmano de la plantilla del Barcelona y de las primas que recibía cada vez que iba seleccionado con el equipo nacional. Pero en ese tiempo ya demostraba su interés por los negocios, heredado de su padre Juan Urdangarin. Y así a los ingresos como deportista añadió un negocio de hostelería que montó con un par de amigos.

Después de casarse con la infanta Cristina el 4 de octubre de 1997, Urdangarin todavía se mantuvo en activo como jugador de balonmano, pero cuando por fin tuvo que colgar las botas ya que sus compromisos con la familia real le requerían y los problemas de seguridad en los encuentros crecían, comenzó verdaderamente su carrera laboral. La Casa del Rey vio con buenos ojos que el duque de Palma se siguiera dedicando al mundo del deporte a través del Comité Olímpico Español, pero la jugada finalmente no cristalizó. Así que concluido un máster en ESADE, Urdangarin se lanzó al mundo de profesional de los consejos y las asesorías.

La compra de una casa palacete realizada por los duques de Palma de Mallorca en la lujosa y exclusiva zona de Pedralbes de Barcelona disparó las primeras alarmas de que los negocios de Iñaki Urdangarin iba a toda vela. La infanta por entonces, como ahora, trabajaba en la Fundación La Caixa. La pareja, además, dispone de una asignación que les entrega don Juan Carlos del dinero que recibe la Casa de Rey.

ampliar foto
Urdangarin luce su medalla de bronce en Sydney 2000.

La manera en que se reparte esta cantidad nunca se ha conocido ya que no se desglosa, solo se justifican en su totalidad los gastos. Por eso el que los duques de Palma se gastaran 6 millones de euros en un palacete construido en 1952 por el arquitecto Villalonga de 1.200 metros cuadrados compuesto por dos casas pareadas y con cerca de 1.300 metros cuadrados de jardín sorprendió por el elevado poder adquisitivo que había alcanzado la pareja siete años después de su boda. Esa casa se cerró en el verano de 2009, pero no la alquilaron hasta principios de año. Parecía que los duques se resistían a dejar de manera total la casa en la que tan felices eran, en la ciudad en la que se conocieron y nacieron sus hijos, y que abandonaron sin quererlo del todo.

La Casa del Rey, tras conocerse que el duque va a ser imputado, no ha querido valorar esta información. "Somos respetuosos con la investigación judicial", se ha limitado a decir un portavoz. Iñaki Urdangarin también guarda silencio.