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La izquierda ‘abertzale’ pide a López que abra un diálogo con Navarra

El ‘lehendakari’ exige a la antigua Batasuna que reconozca el dolor causado

FOTO: PRADIP J. PHANSE

Cinco años después del encuentro en un hotel de San Sebastián que llevó al entonces líder de los socialistas vascos, Patxi López, ante la justicia por reunirse con la ilegal Batasuna, el hoy lehendakari y el representante de la izquierda abertzale Rufi Etxeberria volvieron a verse este viernes en la sede de la Presidencia vasca, en Vitoria, dentro de la ronda de contactos que ha impulsado el jefe del Ejecutivo para abordar el fin de ETA.

El encuentro entre López, Etxeberria, Oskar Matute (Alternatiba) y Pello Urizar (EA) era el primero entre el lehendakari y Bildu desde que la coalición se constituyó. Tras una hora de reunión a puerta cerrada, Etxeberria explicó ante los periodistas sus peticiones al lehendakari, que pasan por que López inicie un diálogo “bilateral” con la presidenta de Navarra, Yolanda Barcina (UPN), para avanzar en la solución de las “causas del conflicto vasco”.

“Se dan las condiciones necesarias para lograr la solución”, dijo. Además de abordar las “causas del conflicto” entre Euskadi y Navarra, Etxeberria instó a que, en paralelo, se traten las “consecuencias” —presos y desarme de la banda— en conversaciones entre España, Francia y ETA.

El dirigente de la antigua Batasuna pidió la creación de una mesa de partidos que aborde, tras el 20-N, el futuro de Euskadi y señaló que quizás no tenga que ser el Gobierno vasco —que rechaza esta idea— el que la impulse, sino los propios partidos. Etxeberria reclamó que la izquierda abertzale tenga representación en los Parlamentos vasco y navarro —aunque no mencionó un adelanto electoral— y que se legalice Sortu, pendiente de resolución del Tribunal Constitucional, “en el plazo más breve posible”. Rufi Etxeberria insistió en que los pasos se deben dar de manera “urgente”.

En un comunicado posterior, López censuró las “prisas” de la izquierda abertzale y le exigió que reconozca la “verdad” de lo sucedido: que la antigua Batasuna “apoyó, justificó y consintió” la violencia de ETA durante décadas. Por ello, López pidió un reconocimiento del dolor causado, que sea trasladado a las instituciones en las que Bildu gobierna.

“La pelota está en el tejado de los Gobiernos de Francia y España”, insistió Pello Urizar, que animó a ambos a abrir conversaciones sobre las “consecuencias del conflicto cuanto antes, para ganar espacios de confianza” antes de abordar el reconocimiento de las víctimas. Etxeberria añadió que las “víctimas del conflicto” son más de 1.200, mezclando el franquismo y el periodo democrático, cifra similar a la que da la Fundación Euskal Memoria, afín a la izquierda abertzale, que incluye en su recuento a militantes de ETA fallecidos al manipular explosivos. El representante de la ex Batasuna insistió en que las víctimas están en su “agenda política” y llamó a realizar un reconocimiento de estas sin distinciones. “Cada parte debe asumir que se ha generado un mal”, concluyó.

Matute pidió “altura de miras” y aseguró que el acuerdo de Gernika (firmado por la izquierda abertzale hace un año para pedir a ETA un alto el fuego permanente) fue la “llave imprescindible para desbloquear el conflicto”. En su respuesta, López recordó que el Gobierno vasco “no se siente concernido” ni por la declaración de la llamada conferencia internacional ni por el acuerdo de Gernika.

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