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“Si Otegi nos dice que nos equivocamos, ¿qué somos? ¿Terroristas?"

Uno de los dirigentes del colectivo de presos, el histórico Txikierdi, se plantea dimitir

Otegi, en el banquillo de la sala de juicios de la Audiencia Nacional. Ampliar foto
Otegi, en el banquillo de la sala de juicios de la Audiencia Nacional.

Aunque ETA ha perdido gran parte de su control sobre los presos, el sector más ortodoxo sigue manteniéndose fiel a sí mismo. Pero incluso en ese mundo del EPPK (siglas en euskera del Colectivo de Presos Políticos Vascos) se abren grietas personales, teleológicas e ideológicas. Una reflexión en voz alta de uno de los presos que siguen en la pureza etarra lo resume casi todo:

“Si los putos [sic] concejales de Batasuna, con [Arnaldo] Otegi a la cabeza, me dicen que me he equivocado, que no es el camino, que rechazan la violencia, que ahora entras en las instituciones que han sido creadas para reprimirte, entonces, ¿qué somos? ¿Terroristas?; pues para eso haberlo hecho antes, cuando estaba Jon Idígoras en el Parlamento [fue diputado ya en 1986], fíjate la cantidad de sufrimiento que hubieras ahorrado”.

Los ortodoxos tienen su propio debate, en el que Belén Egüés, de momento y según las fuentes, sigue en la rectitud etarra. “Cincuenta años de lucha solo para que los presos salgan libres, no”, se la ha escuchado decir. Este sector, no obstante, empieza a asimilar que no hay vuelta atrás, que el camino hacia el final de ETA es irreversible. Y aun así, piden: “Tiene que haber una contraprestación política, pero bueno, no deja de ser una claudicación porque la lucha armada se la han cargado”, según se recoge en los informes penitenciarios que ha dicho uno de ellos.

Dimisión de Txikierdi

La fractura en el EPPK podría agrandarse si se confirmase el rumor que corre entre los presos etarras: que Juan Lorenzo Lasa Mitxelena, Txikierdi, estaría meditando dejar de ser interlocutor, portavoz del colectivo de presos. “Lasa quiere dejar el tema ese”, se han contado entre sí presos etarras y de los GRAPO.

Txikierdi, histórico dirigente etarra que lleva para 26 años entre rejas, está pendiente de lo que decida en las próximas fechas el Tribunal Constitucional sobre la doctrina Parot. Es decir, está pendiente de si sale en meses o la condena se le alarga varios años más.

De ser verdad esa dimisión de desgana, unida a la autodisolución de Askatasuna, la descomposición del colectivo se haría tan evidente como la ha visto el grapo Cela Seoane: “La tesis de que la lucha armada ha fracasado para forzar al Estado a una negociación, a dar una salida al conflicto es, lisa y llanamente, irrebatible”.