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La izquierda ‘abertzale’ exige dar a los presos un “lugar central” en el debate

Batasuna y los partidos coaligados en Bildu se unen para respaldar a Etxerat

Miembros de Alternatiba, ANV y el sindicato Ehne comparecen ante la prensa ayer en San Sebastián. Detrás, representantes de Etxerat.
Miembros de Alternatiba, ANV y el sindicato Ehne comparecen ante la prensa ayer en San Sebastián. Detrás, representantes de Etxerat.

Apenas 24 horas después de que Bildu tendiese una mano formal a las víctimas de ETA, los independentistas regresaron ayer a su discurso habitual en defensa de los presos de la banda. Ex cargos públicos de ANV en nombre de la izquierda abertzale ilegalizada y representantes de EA y Alternatiba (las dos formaciones que integran Bildu junto a independientes) comparecieron en San Sebastián para respaldar a Etxerat, la asociación de familiares de reclusos, y reclamar que los presos y sus derechos ocupen “un lugar central en el debate político y social”. A ellos se sumaron miembros de Aralar, de la formación francesa Abertzaleen Batasuna y de tres sindicatos nacionalistas.

Desde que el pasado día 1, el diputado general de Gipuzkoa, Martín Garitano, saludase efusivamente en Loyola a componentes de Etxerat y convirtiese un acto institucional en un alegato por los presos, esta asociación ha estado en el centro de la discusión en Euskadi. Bildu invitó a dos de sus miembros a compartir con las instituciones el arranque de las fiestas de Vitoria el día 4. Y Etxerat acudió también a la recepción oficial en San Sebastián del pasado miércoles en la que las víctimas plantaron al alcalde, Juan Karlos Izagirre, de Bildu, para no secundar “una mascarada”. Al día siguiente llegaba la mano tendida.

La polémica generada se ha cruzado con la decisión de la Consejería de Interior de variar de recorrido primero y prohibir después, al ser desobedecida su orden, una marcha de Etxerat el pasado viernes en Vitoria. La ilegalizada Batasuna arremetió por ello contra el consejero, Rodolfo Ares, acusándole de “tensionar” la situación de Euskadi. El último elemento del conglomerado fue el “presunto robo o asalto” —la expresión es de Etxerat— contra su sede en Vitoria, de la que desaparecieron dos ordenadores y dinero. Cinco días después no sabían si iban a presentar una denuncia. A la Ertzaintza no le constaba ayer que haya sido interpuesta.

Todo unido ha sido interpretado por la asociación como “un aumento de la presión y el hostigamiento” y la izquierda soberanista hizo ayer piña en su defensa.

Con más de una docena de familiares de presos como telón de fondo, representantes de las formaciones citadas se solidarizaron con la asociación por “las presiones e insultos” y “toda clase de ataques” sufridos.

Junto a ello, plantearon una vez más su panoplia de reivindicaciones de los últimos años, las mismas que Garitano defendió en Loyola: fin de la dispersión, libertad de los reclusos enfermos y derogación de la doctrina Parot.

Según los firmantes, para lograr “un escenario de paz, justicia y democracia real en Euskal Herria” resulta “absolutamente necesario [que] el respeto a los derechos de las personas presas y exiliadas ocupe un lugar central en el debate político y social”.

A renglón seguido, reclaman que la política penitenciaria pase de inmediato de “términos de utilización, represión y confrontación a parámetros de resolución democrática”.

Por tres veces en el texto presentado se recalca, sin ir más allá, el respeto de los signatarios a “todos los derechos de todas las personas”, fórmula verbal que da por reconocidas a las víctimas sin tener que citarlas.

ELA, el principal sindicato de Euskadi, se sumó más tarde en un comunicado de tono similar.