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Bildu convierte un acto institucional en un alegato a favor de los presos de ETA

El diputado general guipuzcoano pide la liberación o acercamiento de reclusos

El diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano, de Bildu, utilizó ayer los actos cívico-religiosos de celebración del día de san Ignacio de Loyola, en Azpeitia, para reconfortar a un grupo de familiares de presos de ETA y exigir a través de los medios de comunicación medidas a favor de los reclusos de la banda terrorista, como su acercamiento a Euskadi, la derogación de la doctrina Parot o la excarcelación de los reos enfermos. Garitano tuvo este gesto político en su primera gran aparición institucional en la que anualmente participan otras autoridades de la provincia y del País Vasco.

El mandatario guipuzcoano tomó parte junto a la lehendakari en funciones, la consejera socialista de Educación, Isabel Celaá, la presidenta de las Juntas Generales de Gipuzkoa, Lohitzune Txarola y el alcalde de Azpeitia, Eneko Etxeberria, estos dos últimos de Bildu, en la comitiva oficial que fue a pie desde el Consistorio de esta localidad hasta la basílica de Loyola, donde se ofició una misa presidida por el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla.

Mientras el resto de autoridades accedió al interior del tempo, Garitano y todos los representantes de Bildu se quedaron en el exterior, donde un grupo de integrantes del colectivo de presos de ETA Etxerat les recibieron con aplausos y gritos de apoyo. El diputado general aprovechó este momento para recordar ante los periodistas que Euskadi vive “un tiempo nuevo” desde la llegada de Bildu al poder, aunque “todavía existe mucho sufrimiento”, en referencia a los familiares de los presos de ETA. “Por eso pedimos la inmediata derogación de la doctrina Parot, que es la cadena perpetua, el fin de la dispersión, la puesta en libertad de los presos que están enfermos y de aquellos que estén en condiciones de alcanzar la libertad condicional”, dijo ante los periodistas.

De la dispersión a la ‘doctrina Parot’

Las propuestas en favor de los presos etarras lanzadas por Martin Garitano son un compendio de las reivindicaciones históricas del colectivo de familiares, con algún añadido, postuladas a través de la campaña Etxerat (a casa, en euskera). Las reclamaciones, algunas de las cuales están en proceso de revisión, inciden directamente en la política antiterrorista

  • Derogación de la ‘doctrina Parot’. El Tribunal Constitucional tiene previsto debatir en septiembre la revisión de esta doctrina, que permite que etarras con múltiples asesinatos no cumplan por ellos menos de 30 años aprovechándose de las redenciones de penas. El alto tribunal ha admitido a trámite 24 recursos de etarras contra esta doctrina, vigente desde que la promulgó el Tribunal Supremo en 2006.
  •  Legalización de Sortu. El Tribunal Supremo impidió en marzo la inscricpión de Sortu como partido político y, por tanto, que concurriese a las pasadas elecciones municipales. La sentencia, con siete votos discrepantes y nueve favorables, está recurrida ante el Tribunal Constitucional, que podría decidir antes de las elecciones generales del próximo 20 de noviembre. Los abogados de la formación ilegalizada alegan que Sortu es un partido nuevo, diferente de Batasuna en términos políticos y organizativos y desvinculado de ETA.
  •  Liberación de reclusos enfermos. Con cuentagotas, pero sí se liberan presos con enfermedades incurables. Los últimos casos han sido los de José Manuel Azkarate o Bautista Barandalla. Hoy día, ocho presos con enfermedades graves están en sus casas en situación de prisión atenuada, incluido Juan José Rego Vidal, condenado por intentar matar al Rey.
  •  Libertad condicional. Los presos etarras sometidos a la disciplina de la banda se han negado históricamente a aceptar beneficios penitenciarios, como el tercer grado, algo que ha cambiado en los últimos años. Ese es el primer paso a la libertad condicional. Muy raramente se les concede.
  •  Fin de la dispersión. Es una de las claves de la política antiterrorista. Etxerat cifra en 529 los presos dispersados por toda España y en 12 los recluidos en Euskadi. Aquellos presos que han roto con ETA han sido trasladados a cárceles del País Vasco o cercanas, como los 26 que están en Nanclares (Álava) o Martutene (Guipúzcoa) —que Etxerat no suma— y otros disidentes concentrados en Zuera (Zaragoza) o Villabona. Entre ellos están el sanguinario José Luis Urrusolo Sistiaga o el exjefe etarra José Luis Álvarez Santacristina, Txelis.

Garitano, que hizo el paseíllo de autoridades portando el bastón de mando y luciendo en su pecho la venera de Gipuzkoa, también hizo referencia a que en Euskadi “sigue habiendo un sector político ilegalizado y que debería concluir esa ilegalización”, dijo en alusión a Sortu. En ningún momento se refirió a ETA. Tras estas declaraciones, acudió con el resto de miembros de Bildu a saludar a los representantes de Etxerat, momento en que estos cesaron de corear sus consignas.

Es una costumbre que se viene repitiendo durante los últimos años que los familiares y simpatizantes de los presos etarras acudan a este acto de las fiestas de Azpeitia, el municipio donde fue asesinado por ETA en diciembre de 2008 el empresario de la localidad Inaxio Uria. Los familiares de los reclusos de la banda solían acercarse a las autoridades para entregarles un escrito que recogía sus reivindicaciones. Esta vez, sin embargo, fue Garitano quien tomó la iniciativa de acercarse y expresarles su “solidaridad y apoyo”. En un comunicado remitido a los medios por Etxerat, este colectivo calca todas y cada una de las exigencias expresadas por Garitano, al pedir también el fin de la doctrina Parot, de la dispersión carcelaria, entre otras demandas.

No es el primer gesto de este tipo que ha tenido el dirigente de la coalición abertzale con el mundo radical. La semana pasada recibió en la sede de la diputación guipuzcoana a una representación de jóvenes que están siendo juzgados en la Audiencia Nacional por pertenencia a la organización juvenil ilegalizada Segi. Aprovechó aquel acto para denunciar la “grave” acusación que pesa sobre estas personas y criticar “las torturas y malos tratos recibidos durante los días que permanecieron aislados” en comisaría.

Al finalizar la misa, a la que asistió la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga, —fue por su cuenta al templo, sin participar en la procesión de autoridades—, la consejera Celaá explicó que acompañar durante el desfile oficial al diputado general de Bildu supone “un paso hacia la normalización política”, aunque también indicó que para su consecución definitiva falta “el paso esencial: la desaparición de ETA”.

Celaá se dirigió al propio Garitano y al resto de cargos políticos e institucionales de la coalición soberanista, a quienes emplazó a que pidan “claro y fuerte” a la banda terrorista su disolución. “Creo que las palabras son importantes. Son frutos los que esperamos y esos frutos tienen que ser la desaparición total del terrorismo”, sentenció la consejera socialista.

En la homilía, Munilla no dejó a un lado la situación política vasca y fue claro al pedir a ETA su disolución incondicional para alcanzar la paz. “La verdadera paz no puede nacer de los meros cálculos políticos, sino de un auténtico arrepentimiento”, dijo en su sermón. Incidió en que el arrepentimiento “desinteresado” de los terroristas “es el primer paso hacia la reconciliación con las víctimas, hacia la pacificación y hacia la normalización”. El prelado reconoció que la Iglesia ha acogido con “con alegría y esperanza” que algunos presos de ETA hayan manifestado “la necesidad y la importancia de realizar una lectura crítica de la acción violenta” que ha venido ejerciendo la organización armada.

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