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Cuando el alcalde se hace patrón

Tras las elecciones varios alcaldes catalanes se han subido el sueldo, otros han decidido bajárselo

El alcalde de Mollet sale de un pleno escoltado por la policía. Ampliar foto
El alcalde de Mollet sale de un pleno escoltado por la policía.

La crisis ha puesto en el punto de mira a algunos alcaldes por la generosidad con que se han subido el sueldo al poco de tomar posesión del cargo. “Los primeros que debemos dar ejemplo y bajarnos los sueldos somos nosotros”, afirma Andreu Martí, reelegido alcalde de L’Ametlla de Mar (Baix Ebre), que ha decidido bajarse el sueldo un 42% en este principio de legislatura. Como Martí, muchos otros alcaldes han decidido apretarse también el cinturón y congelar los salarios de los cargos públicos.

Estos días los Ayuntamientos recién constituidos están aprobando el cuadro de nuevas retribuciones de sus concejales, que marcará la pauta de toda la legislatura. La mayoría opta por repetir unas nóminas parecidas a las del año pasado, pero también los hay que se han bajado el sueldo hasta casi la mitad, como en el caso de L’Ametlla. En las antípodas de esta actitud austera están los Ayuntamientos que, sin complejos, se han incrementado generosamente los ingresos. Algunos incluso se han duplicado la nómina, como sucede en el caso de L’Escala (Alt Empordà).

La decisión a la hora de establecer las retribuciones acaba dependiendo de la voluntad de cada gobernante, independientemente de su color político. Ante tal desbarajuste, algunos alcaldes han pedido una normativa que regule los sueldos públicos para así acabar con la polémica que acostumbra a generarse cuando salen a relucir las nóminas de los políticos.

La decisión a la hora de establecer las retribuciones acaba dependiendo de la voluntad de cada gobernante, independientemente de su color político

El alcalde de L’Ametlla de Mar (7.600 habitantes), Andreu Martí (CiU), ha decidido dar ejemplo y recortarse ostensiblemente la nómina. De los 53.000 euros brutos anuales que cobraba hasta ahora pasa a cobrar 28.800 euros (lo que representa un 42% menos). En Navàs (Bages), de 6.200 habitantes, el nuevo alcalde, Jaume Casals, de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP), cobrará 29.400 euros anuales, un 30% menos que el anterior.

El recorte ha sido seguido en otras poblaciones de Tarragona, como Cunit, Calafell y El Vendrell. En esta última localidad, los sueldos de todos los concejales, tanto del gobierno como de la oposición, se han recortado un 20%. El alcalde de El Vendrell (36.000 habitantes,Baix Penedès), Benet Jané (CiU), pasará de cobrar 51.000 euros anuales a ingresar 40.000 euros.

También en Lleida se dan casos parecidos. El alcalde de Mollerussa (Pla d’Urgell, 15.000 habitantes), el convergente Marc Solsona, ha decidido cobrar 35.000 euros anuales y reducir así un 34% su salario respecto al de su antecesora, la socialista Teresa Ginestà, que cobraba 53.200 euros.

Pero no todos se apuntan al carro de la austeridad y algunos prefieren engrosar la nómina. La polémica sobre los incrementos de sueldos estalló cuando trascendió la intención del alcalde de Mollet del Vallès (Vallès Oriental, 52.500 habitantes), Josep Monràs (PSC), de subirse el sueldo y el de todos los concejales del gobierno un 32%, una propuesta que a raíz de la presión mediática el edil se vio forzado a rectificar. Finalmente decidió aumentar las retribuciones, pero menos: un 10%, lo que supone 65.000 euros anuales.

El argumento de los alcaldes que se suben el sueldo es que las cifras son inferiores a las recomendadas por la Federación de Municipios de Cataluña y la Asociación Catalana de Municipios

Otro alcalde vallesano, en esta ocasión el de Vacarisses (Vallès Occidental, 6.000 habitantes), el independiente Salvador Boada, decidió incrementar el 120% el sueldo que tenía su antecesor y cobrar 53.200 euros.

Aparte del de Vacarisses, hay otros alcaldes que han decidido duplicarse el sueldo, como Estanis Puig (PSC), de L’Escala (Alt Empordà, 10.000 habitantes), que pasará a cobrar 44.800 euros anuales, y Magí Pallarès (CiU), de Sant Jaume dels Domenys (Baix Penedés, 2.500 habitantes), que se estrena en el cargo con polémica cobrando 34.170 euros al año. En el extenso entramado de municipios es posible encontrar otros alcaldes que se han incrementado su asignación, aunque menos, como es el caso de Calonge (la subida es del 41%) y Sant Andreu de Llavaneres (el 31%).

El argumento de los alcaldes que se suben el sueldo es que las cifras son inferiores a las recomendadas por la Federación de Municipios de Cataluña (FMC) y la Asociación Catalana de Municipios (AMC). Estas entidades elaboran unos cuadros orientativos sobre lo que deberían cobrar los gobernantes locales, según el tamaño del municipio. Pero son solo recomendaciones, “no son vinculantes ni tienen implicaciones legales”, reconoce Salvador Esteve, presidente de la AMC y alcalde de Martorell, que recuerda que las cifras son de 2007, cuando todavía no había estallado la crisis económica, de modo que “requieren una actualización”. Los baremos de la FMC son todavía más antiguos.

Freno al desprestigio

Para acabar con la polémica que acostumbra a rodear las nóminas de los políticos, Esteve propone la elaboración de un estatuto del electo local, que incluya un reglamento de los sueldos de los regidores. “La regulación evitaría polémicas y el descrédito que hay respecto a la política”, remacha el alcalde de Martorell.

Menos optimista se muestra el presidente de la FMC y alcalde de Sabadell, Manuel Bustos, que asegura “no hay ninguna regulación que evite” estas controversias, “ya que acostumbran a ser interesadas y se busca desprestigiar la política”. Bustos, a diferencia de Esteve, defiende que sea cada Ayuntamiento el que decida qué cobran sus políticos.

Con información de Antía Castedo, Mercè Pérez y Lluís Visa.