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Jiménez pide a Clinton que asuma limpiar Palomares

La secretaria de estado de EE UU llega a Madrid para una visita de apenas 24 horas

Hillary Clinton saluda al general Luis Miguel Yagüe, jefe de la base de Torrejón. Ampliar foto
Hillary Clinton saluda al general Luis Miguel Yagüe, jefe de la base de Torrejón. AP

Apenas 24 horas durará la visita que esta tarde ha iniciado en Madrid la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton. Se trata del primer, y previsiblemente último, viaje a España de la máxima responsable diplomática de la Administración de Obama con Zapatero en La Moncloa. Pese a la buena sintonía entre ambos, o quizá por ello, el inquilino de la Casa Blanca no se ha prodigado en gestos hacia su homólogo español.

Concentrado en sus problemas domésticos y sin contenciosos urgentes, la relación con España no ha sido una prioridad para Washington. Después de que Obama cancelase la cumbre con la UE, prevista en Madrid en mayo de 2010, coincidiendo con la presidencia española, se descarta ya que pise suelo español antes de las elecciones y han tenido que pasar dos años y medio para que lo hiciera su exrival en las primarias demócratas. Clinton ha llegado a la base área de Torrejón (Madrid) pasadas las cuatro de la tarde procedente de Vilnius (Lituania). Le ha recibido el embajador de EEUU en Madrid, Alan Solomont. Su homóloga, Trinidad Jiménez, se ofreció a organizarle una cena, pero Clinton, que culmina en Madrid una gira iniciada en Hungría, prefiere descansar y dedicarse a su agenda privada. Ambas se entrevistarán este sábado por la mañana, antes de que Clinton sea recibida por Zapatero en La Moncloa; y por el Rey en la Zarzuela. Será la primera actividad oficial de don Juan Carlos tras la operación de rodilla a la que se sometió el 3 de junio. También está previsto, como es habitual en este tipo de viajes, que reciba al jefe de la oposición, Mariano Rajoy.

La guerra de Afganistán —donde Obama ha anunciado que retirará 10.000 soldados este año y España el 10% de sus 1.500 antes de julio de 2012— , la intervención militar en Libia —a la que España contribuye con 500 militares, pero sin atacar objetivos en tierra, como le recriminó recientemente el jefe del Pentágono, Robert Gates—, la crisis de Líbano —donde el general español Alberto Asarta está al mando de las tropas de la ONU— o la represión de las protestas en Siria forman parte de la agenda. También la situación económica —Obama instó en mayo de 2010 a Zapatero a emprender reformas ante el temor de que la crisis en Europa lastrase la recuperación en EE UU— y cuestiones bilaterales. La más delicada es la reclamación, que reiterará Jiménez, de que EE UU asuma su responsabilidad en la limpieza de 50.000 metros cúbicos de tierra aún contaminada por la caída de dos bombas termonucleares en el accidente de Palomares (Almería) en 1966. Casi medio siglo después, Washington contesta con buenas palabras, pero sigue dando largas a cualquier compromiso.