15-M: ¿y ahora qué?

Sol recoge los bártulos pero mantiene su indignación. ¿Tienen futuro las protestas?

Un hombre duerme junto a uno de los carteles que permanecen hoy en la madrileña Puerta del Sol
Un hombre duerme junto a uno de los carteles que permanecen hoy en la madrileña Puerta del SolEFE

Veinticinco días en la Puerta del Sol. El corazón del Estado, reconvertido en el espejo de la indignación nacional. El movimiento 15-M acampó allí en vísperas de las elecciones municipales para clamar contra el sistema -“no nos representan”, coreaban- y los partidos, que se sitúan a años luz de sus intereses. La vivienda digna, la “democracia participativa” y el empleo de calidad centraron sus reivindicaciones y los bancos y el capitalismo de casino, sus invectivas.

Sol recoge los bártulos pero el combate “continúa”, según sus promotores. El movimiento se muda ahora a las asambleas de barrio, y sus proclamas resonarán en la “movilización global” del próximo 19 de junio, que se perfila como el calentamiento de la manifestación internacional del 15 de octubre, que ultima Democracia Real Ya. “Esto es imparable, la lucha no cesa”, asegura Fabio Gándara, portavoz de esta entidad.

"Tarde o temprano será necesario ponerle cara al movimiento", dice el catedrático Vallespín

¿Continúará de verdad la lucha?, ¿Tiene futuro un movimiento horizontal, sin líderes?, ¿Es posible mantener el listón de Sol (cuya imagen saltó a una primera de The New York Times)?

“La lucha puede continuar, el movimiento cuenta con las simpatías de la sociedad, el altavoz de las redes sociales, y unas reivindicaciones que podrían ser asumidas por el 70% de los partidos de izquierda y buena parte de la derecha”, afirma el periodista y escritor Josep Ramoneda, que enmarca la irrupción del fenómeno en una reacción a la “endogamia” de los partidos.

Incertidumbre, dudas y desconcierto muestra sobre los indignados el historiador y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Elorza. A su juicio, el “carácter acéfalo” y la “falta de estructura” del movimiento convierten su continuidad en una incógnita. Cuando los primeros activistas recalaron en el kilómetro cero, el profesor Elorza pensó en el irreverente Giuseppe Piero Grillo, el cómico genovés que mejor encarna la antipolítica. Desde su blog (www.beppegrillo.it), Grillo promovió en 2008 candidaturas cívicas a las elecciones municipales. La evolución del movimiento, sin embargo, dificultan, según Elorza, los paralelismos entre Sol y el showman (que se llama igual que la voz de la conciencia de Pinocho).

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Fernando Vallepín, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid, es optimista sobre el futuro. “Lo normal es que continúe, que evolucione hacia un movimiento social con capacidad de influencia sobre la política nacional”, afirma. Sostiene además que el ágora virtual de Internet compensará la marcha de los indignados de Sol. Sobre la ausencia de liderazgos, advierte: “Tarde o temprano será necesario ponerle cara al movimiento, la sociedad quiere saber quién es quién en el 15-M”.

Sobre la firma

Joaquín Gil

Periodista de la sección de Investigación. Licenciado en Periodismo por el CEU y máster de EL PAÍS por la Universidad Autónoma de Madrid. Tiene dos décadas de experiencia en prensa, radio y televisión. Escribe desde 2011 en EL PAÍS, donde pasó por la sección de España y ha participado en investigaciones internacionales.

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