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Puig culpa de la carga a los acampados por su "resistencia, oposición y actos violentos"

El consejero de Interior del Gobierno catalán defiende la operación de desalojo de la plaza de Catalunya de Barcelona que se saldó con más de un centenar de heridos

El consejero de Interior catalán Felip Puig, durante su comperencia en el Parlament de Cataluña
El consejero de Interior catalán Felip Puig, durante su comperencia en el Parlament de Cataluña

El consejero de Interior de la Generalitat, Felip Puig, ha insistido esta tarde en sede parlamentaria autonómica que la intervención policial contra los acampados en la plaza de Catalunya en Barcelona el pasado viernes 27 de mayo fue correcta. "La policía hizo lo que tenía que hacer", ha asegurado. Puig, sin embargo, ha admitido que el operativo no correspondió con lo que los "mandos policiales" planificaron y que lo sucedido "no tendría que haber pasado".

Durante cerca de una hora, el consejero, que no ha mostrado imágenes de la carga como se esperaba, ha repetido los argumentos defendidos hasta ahora: solo querían limpiar la plaza ante el "riesgo" por la posible celebración por parte de los seguidores del Barça de la final de la Champions, y los Mossos d'Esquadra no dieron "el primer paso" en la confrontación. La operación policial, que empezó a las 7.00, estaba prevista que acabase a las 9.30, pero el dispositivo se prolongó hasta casi las 14.00. "No se valoró suficiente el nivel de agresividad y resistencia de algunos de los concentrados", ha concedido el consejero.

Para Felip Puig, algunos de los acampados pasaron de la "resistencia pasiva a la oposición y confrontación activa", con "actos violentos y fuerza". Eso, ha dicho, llevó a los Mossos d'Esquadra a cargar.

La comparecencia del consejero de Interior ha sacado a relucir también los problemas de coordinación de los Mossos d'Esquadra con la Guardia Urbana de Barcelona. "No hubo una única autoridad operativa", se ha quejado Puig.

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