A la caza del voto de las mujeres

El PP busca por primera vez el voto femenino con una campaña específica El PSOE aspira a mantenerse como el partido preferido de las ciudadanas

Zapatero, en un acto de campaña con candidatas del PSOE
Zapatero, en un acto de campaña con candidatas del PSOEULY MARTÍN

—¿Tienes hijos?

—Sí.

—Ya... (con retintín)

Las ciudadanas suponen el 51% del censo electoral del 22-M

—También los tiene mi marido, y trabaja.

La cuña de radio podría confundirse con la de una campaña institucional en pro de la igualdad entre mujeres y hombres. Pero es propaganda electoral del PP. Suena estos días en las emisoras. Por primera vez en su historia, el partido de Mariano Rajoy se lanza a pedir el voto a las ciudadanas de una manera específica.

Mariano Rajoy, rodeado de mujeres al término de la convención de candidatas del PP.
Mariano Rajoy, rodeado de mujeres al término de la convención de candidatas del PP.CLAUDIO ÁLVAREZ

“Con ellas hemos tenido un problema”, reconocen en la formación política de la derecha. No son los únicos. También Izquierda Unida padece la desafección femenina en las urnas y prepara “un mensaje” concreto para las votantes en el último tramo de la campaña electoral. Las dos formaciones aspiran a acabar en los comicios municipales (y autonómicos en 13 comunidades, Ceuta y Melilla) con la primacía socialista en sufragios femeninos. En las generales de 2008 fue un récord: el PSOE le sacó en torno a 10 puntos al PP en el voto de las ciudadanas. De ahí que el cortejo de los novios electorales esté en pleno auge. ¿Quién te quiere a ti, mujer?

Las votantes como objeto del deseo en una situación cambiante. “Antes, la pauta electoral estaba clara. Se votaba según la clase social y el sexo. La clase alta, a la derecha y la baja, a la izquierda. Las mujeres, más a la derecha; de ahí las reticencias a darles el voto femenino en la República, y los hombres, más a la izquierda”, asegura el catedrático de Sociología y experto en encuestas electorales José Juan Toharia. Pero ha llovido mucho sobre el modelo clásico de antaño. “Ahora el voto está cada vez más anclado en factores socioestructurales. No se puede predecir en función de los grupos sociales, la clase o el sexo. Depende más de los estilos de vida y estos, a su vez, son cada vez más plurales”. “De ahí que cada vez sea más difícil hacer encuestas preelectorales”, añade con humor el responsable de la firma de sondeos Metroscopia.

Adiós a la vieja regla de oro basada en el bolsillo y ponderada por los cromosomas. “Dos personas del mismo sexo y con situaciones equiparables pueden perfectamente no votar lo mismo”, asegura Toharia. O sí. Las nuevas pautas tampoco son infalibles. Y hay sorpresas. Como la de 2008, cuando los socialistas lograron el 47% del voto femenino frente al 37% que obtuvieron los populares, según los datos publicados por este periódico. Y son los resultados en aquella cita electoral los que han llevado a las ciudadanas a la diana del 22-M. La consigna de PP e IU es clara: arrebatar votos femeninos al PSOE. Aunque nadie tenga claro en qué medida ellas inclinarán la balanza. Suponen el 51,5% del censo electoral aproximadamente, pero tienden más a la abstención que los varones.

El PP ya atrae más a las votantes que el PSOE, según el último  barómetro del CIS

“De cada tres posibles nuevos votantes populares, dos son mujeres”, se ufana el coordinador de la campaña electoral del PP, José Antonio Bermúdez de Castro. Avezado en los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), se ha propuesto cerrar la brecha de su partido entre voto femenino y masculino. Este último parece no preocuparle. “En 2008, el 42% de los hombres nos votaron a nosotros y el 40%, al PSOE”, plantea.

El PP, al que los sondeos sitúan en holgada cabeza para la próxima cita electoral, es optimista en su cortejo a las ciudadanas. “Nuestra mayor recuperación se está produciendo en las mujeres. Si tenemos en cuenta el voto y la simpatía electoral, ya estamos por delante”, asegura Bermúdez de Castro. El Barómetro del pasado abril señala que, sumados los dos conceptos, el 30,8% de los varones y el 29,2% de las mujeres se inclinan por el PP, frente al 24,7% masculino y 26,4% femenino del PSOE.

“Hemos conseguido dar la vuelta a una situación que nos limitaba mucho electoralmente”, asegura Bermúdez de Castro. Con todo, el PP redobla esfuerzos para lograr el sorpasso en las urnas y convertirse en un partido más atractivo para las mujeres.  Un folleto específico y una de las tres cuñas radiofónicas populares se dirigen a las votantes, consideradas como “un espacio claro donde crecer”, en palabras del coordinador de campaña.En ellos se recogen los dos principales ejes de campaña orientados a las ciudadanas: empleo e igualdad. Un puesto de trabajo las mismas condiciones que los hombres como bien imprescindible para la igualdad... con un millón de paradas más. No hay mensajes específicos en televisión, un paraguas para cuestiones más generales.

Desde la otra esquina del arco político, Izquierda Unida, la tercera formación más votada de ámbito nacional, también afina su reclamo hacia las votantes. Y entona el mea culpa. “Nos preocupa la masculinización del voto. El hecho de que las mujeres no nos tengan plenamente como referencia es un déficit y un reto que debemos superar”, afirma el secretario electoral y responsable de la campaña, Ramón Luque. “La igualdad es un tema transversal en nuestra campaña, pero en el último tramo lanzaremos un mensaje específico a las mujeres en un mitin. Forman parte de los sectores que queremos ganar, como el de los jóvenes y el de los que fueron a la huelga general [el 29 de septiembre del año pasado, contra los recortes sociales y la reforma laboral]”, añade Luque.

Lejos quedan los tiempos en los que, bajo la batuta de Julio Anguita, “IU tenía más voto femenino que masculino”. “Ahora de cada 100 votantes nuestros, 56 son hombres y 44, mujeres”, asegura este responsable. La desafección femenina se inició en 2000, puntualiza. La relaciona sobre todo con la pérdida de referentes femeninos en una formación cuya presencia institucional ha menguado. De ella han desaparecido, además, mujeres conocidas, como Rosa Aguilar —ahora ministra socialista— o Inés Sabanés. La teoría de IU choca al mirar hacia Unión Progreso y Democracia (UPyD). El cuarto partido nacional más votado y el único encabezado por una ciudadana, Rosa Díez, se enfrenta a una paradoja: “Las mujeres valoran a Díez más que los hombres, pero muestran menos intención de votarla que ellos”, asegura el responsable de acción política de esta formación, Ramón Martínez Gorriarán. UPyD carece de campaña específica hacia las votantes. “Nuestro discurso es universal. No nos dirigimos específicamente a las mujeres, a los jóvenes...”, puntualiza.

“¿Hacer una campaña concreta para las mujeres cuando son más de la mitad de la población? Además, la igualdad es la marca de la casa”, plantea la portavoz del comité electoral del PSOE, Elena Valenciano. Los socialistas aspiran a mantener su granero electoral femenino gracias a sus méritos. “Lo nuestro ha sido y es un esfuerzo sostenido en favor del mensaje y las políticas realizadas en pro de la igualdad. Primero desde el partido, y, a partir de 2004, desde el Gobierno”, añade.

Esos réditos son el principal fondo de armario de los socialistas para las ciudadanas en estas elecciones. La suma de Ejecutivo paritario por primera vez en la historia de España y el entramado de leyes desde 2004 (contra la violencia de género, dependencia, igualdad con listas paritarias electorales incluidas, etcétera) llevó al PSOE a convertirse en el partido de las mujeres en 2008.

¿Se puede mantener ese rédito ahora, cuando las encuestas dan la espalda? “Es cierto que se han acortado las distancias en voto femenino entre los grandes partidos, pero creemos que seguimos por delante en sufragio femenino”, afirma la portavoz socialista. El Barómetro de abril del CIS arroja un jarro de agua fría: las mujeres se inclinan más que los hombres hacia el PSOE... pero prefieren el PP. A falta de campaña específica hacia las votantes, los socialistas sí ponen el acento en los temas sociales. “Quienes tienen más que ganar con el Estado del bienestar, siempre son las mujeres”, recuerda Valenciano.

Pero a la hora de votar, ellas tienen más en cuenta la inquietud por el futuro, que la crisis hace incierto. “Ese elemento diferencia la forma de votar de hombres y mujeres, más preocupadas por el porvenir. Y por eso ellas se pueden sentir más traicionadas por un líder, en este caso por Zapatero, e indignarse con él”, explica Gabriel Colomé, director de un máster de marketing político y profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona. Y la indignación conduce al rival o a la abstención.

Así las cosas, Colomé cree que “es muy inteligente por parte del PP haberse convertido en el primer partido que hace una campaña orientada a las mujeres”. “Ellas son un segmento electoral que puede captarse con los temas que les afectan de distinta manera que a los hombres”, puntualiza. A tenor de esos argumentos —y salvando las distancias—, en el cortejo electoral el PP aspira a convertirse en novio y el PSOE, a mantenerse como marido. La melodía es común: vótame, vótame mucho. Como el bolero.

El mérito frente a las cuotas

Del “torpedo a la democracia” —como tildó la paridad electoral que recurrió ante el Tribunal Constitucional— al porque tú lo vales. El Partido Popular aprovecha el mensaje específico que lanza por primera vez a las electoras para dar su visión de la igualdad de sexos. La receta es que ese valor —bandera clásica de la izquierda— se alcanza por el mérito, y no por la cuota. Nada de discriminación positiva al estilo socialista.

En su vídeo de campaña Centrados en la igualdad, los populares presumen de su papel pionero incluso más allá de sus méritos. Aparecen Luisa Fernanda Rudi y Esperanza Aguirre, primeras presidentas del Congreso y el Senado, entre otras políticas. También figura Soledad Becerril, diputada popular y primera ministra en la democracia, pero en el Gobierno de UCD. "Ellas han demostrado que la igualdad de oportunidades existe", se afirma en la filmación.

“Igualdad es la libertad de llegar hasta donde yo quiera llegar. Y eso, óyelo bien, es porque soy mujer, pero no de esas que viven de promesas, ni de porcentajes, ni de cuotas, sino de las que se enfrentan a lo real con una sola cosa por delante, su propio valor y dignidad. Así es como soy”, se escucha en el vídeo. “No me digas que soy un 50%, porque soy un 100%”, exige la voz.

"Los partidos conservadores suelen adaptar ideas de la izquierda para hacerlas propias y atraer así a los votantes irritados del otro lado del arco político", detalla el experto en mercadotecnia electoral Gabriel Colomé. Pero ojo con la igualdad como valor seguro: "
A medida que avanza en la sociedad, también se iguala la forma de votar de mujeres y hombres", advierte el sociólogo José Juan Toharia.

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