ANATOMÍA DE TWITTER
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

La revancha de los ‘boomers’

Sabemos que los ‘boomers’ molan ‘mazo’ y que los jóvenes están ‘living’, pero olvidamos que sin diálogo entre experiencia y juventud, el conflicto de intereses (sin solución) está servido. El conocimiento es entenderse

Ramón García junto a Ibai Llanos en su retransmisión de las Campanadas de 2022.
Ramón García junto a Ibai Llanos en su retransmisión de las Campanadas de 2022.@IbaiLlanos

“Sin decir tu edad, di algo que la gente joven no entienda”. Esta es la propuesta que ha corrido como la pólvora en Twitter la última semana. Las respuestas caen en cascada: Beta o VHS, videoclub, rebobina la cinta, Capitán Trueno, Micromanía, yenka, Enrique y Ana, los tazos, COU, Mirinda, el fistro duodenal, Orzowei, gallifante, dos rombos. Mi favorito es el tuit de @jones_lucia con su palabra elegida: rotring. Y la respuesta de @Multiko30: “¡Perdón! ¿El rotring ya no se usa? ¿Qué somos, salvajes?”.

Esta revancha de los boomers tiene su gracia, hartos como están los mayores de 55 de que los más jóvenes les expliquen que se están quedando obsoletos y que no entienden el lenguaje milenial ni el centenial ni ninguna cosa que tenga que decir alguien 15 o 20 años menor. Recuerden que la Fundeu reconoció ya en 2020 el uso de la expresión: “OK, boomer”, que significa algo así como “Vale, viejo” y se usa para conceder desdeñosamente la razón a la generación boomer (nacidos entre 1945 y 1965). Muy útil para cerrar el pico a padres, maestros, jefes y viejos rockeros en general.

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Lo de que los jóvenes no entiendan por una vez a sus mayores tiene gracia, pues normalmente son ellos quienes tienen la última palabra. Especialmente en un mundo donde la última no es la que implica el razonamiento mejor, sino literalmente la que aparece más tarde. Los jóvenes shippean, stalkean, tienen crush, saben lo que es icon, flop, random, delulu o estar guion. La tecnología ha modificado el lenguaje y ha separado a las generaciones hasta el punto de que no se entienden cuando hablan. Las consecuencias de esta distancia son graves y solo tienen gracia en forma de tuit pues sin diálogo intergeneracional estamos abocados a cometer los más graves errores.

Que ese diálogo es indispensable lo ha percibido Ibai Llanos, que ha dado las campanadas con Ramón García en Twitch para reunir a jóvenes y mayores en torno a la misma pantalla. En 2022 dos millones de twitchespectadores superaron la prueba de entrar en el año con el mismo relato. Ahora bien, ¿lograrán las distintas generaciones compartir una cultura laboral? ¿Una apuesta ecológica? ¿Una misma idea de justicia? En definitiva: ¿pueden convivir generaciones que han dejado de hablar el mismo lenguaje?

Hoy en día la torre de Babel no consiste en que los términos sean distintos sino en que significan cosas opuestas según el segmento de edad. Circulan las palabras, pero los significados no son compartidos. Belleza, virtud, ética o justicia son palabras opacas (además de corrompidas), no porque se haya modificado sus significados sino porque son ya arbitrarios y generacionales. Una vez que se han dejado de compartir los mitos, el sentido de la historia y de la sociedad, el lenguaje humano se vuelve opaco. La educación oficial ha terminado de rematar este paisaje de sordos con el asesinato de la filosofía, las lenguas madres y el pensamiento en general.

Qué hacer. Si no hay comunidad, no hay comunicación. Pero a su vez la comunidad se hace hablando unos con otros. Dónde podemos encontrarnos si cada cual solo le habla a su pantalla esperando que le confirme que sigue siendo guapo y listo. Sabemos que los boomers molan mazo y que los jóvenes están living, pero olvidamos que sin diálogo entre experiencia y juventud, el conflicto de intereses (sin solución) está servido. El conocimiento es entenderse. Lo mismo que la inteligencia y el amor. Next es la respuesta millennial para pasar a lo siguiente cuando algo no interesa. Y en next estamos.

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Sobre la firma

Nuria Labari

Es periodista y escritora. Ha trabajado en 'El Mundo', 'Marie Clarie' y el grupo Mediaset. Ha publicado 'Cosas que brillan cuando están rotas' (Círculo de Tiza), 'La mejor madre del mundo' y 'El último hombre blanco' (Literatura Random House). Con 'Los borrachos de mi vida' ganó el Premio de Narrativa de Caja Madrid en 2007.

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