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Un nuevo apagón en Quintana Roo pone contra las cuerdas a la CFE

La empresa paraestatal asegura que la interrupción del servicio por más de 15 horas y que afectó a casi 11.000 usuarios fue ocasionado por robos de material eléctrico

Imagen aérea de Playa del Carmen, en Quintana Roo.
Imagen aérea de Playa del Carmen, en Quintana Roo.GETTY IMAGES

Quintana Roo, uno de los enclaves turísticos del Caribe mexicano, se quedó a oscuras este fin de semana. La madrugada del domingo el servicio eléctrico se interrumpió afectando por cerca de 15 horas a más de 10.900 habitantes del municipio de Solidaridad en Playa del Carmen. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) explicó que el apagón fue ocasionado por el robo de conductores de la infraestructura eléctrica de la empresa paraestatal. La compañía eléctrica dirigida por Manuel Bartlett calificó como “actos de vandalismo” estos hurtos y admitió que estos robos se han presentado en reiteradas ocasiones. Además de la península de Yucatán, en el norte del país, en Ciudad Juárez, Chihuahua, también han registrado apagones en las últimas semanas. Estas interrupciones del servicio eléctrico por parte de la CFE ocurren justo cuando el Gobierno de López Obrador redobla su apuesta para fortalecer a la paraestatal en detrimento de las centrales de generación eléctrica privadas.

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Los apagones del servicio eléctrico han sido una constante en esta Administración. Tras el apagón masivo del pasado febrero en el norte del país, que perjudicó a más de 4,7 millones de usuarios de ciudades como Chihuahua, Ciudad Juárez, Saltillo y Monterrey, durante las primeras semanas de junio se registró en Ciudad Juárez apagones simultáneos por varias horas y en distintas colonias que fueron denunciados por los habitantes en sus redes sociales y por la delegación local de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra). Los reclamos de los afectados daban cuenta de la dificultad de estar sin electricidad en uno de los momentos más calurosos del año y en plena pandemia.

Frente a los numerosos apagones que se han vivido en esta Administración, el director de la empresa eléctrica del Estado, Manuel Bartlett, aseguró la semana pasada que ya están trabajando para evitar la interrupción del servicio eléctrico. “Los sistemas eléctricos siempre están bajo amenazas muy diversas: un rayo, un árbol que se cae, un tifón, pero tienen que estar preparados para que todos elementos se queden en donde están, que no se generalice el problema y tener el servicio eléctrico permanente. Esa es la función de nosotros”, declaró en conferencia de prensa donde se dieron a conocer los planes de inversión de la eléctrica. Su proyecto de inyección de capital para los próximos cuatro años contempla una erogación de 50.000 millones de pesos en la ampliación de las redes eléctricas y en la construcción de, al menos, seis plantas de generación. Actualmente, la capacidad instalada de generación eléctrica en el país asciende, entre privados y la CFE, a más de 89.890 megawatts.

Luis Miguel Labardini, analista del sector energético, señala que el problema es la subinversión en el sistema eléctrico de la península de Yucatán sobre todo en el Estado de Quintana Roo y en Cancún sigue aumentando la demanda, pero la infraestructura sigue siendo la misma. “El problema es que no hay suficiente capacidad de generación autónoma en la península de Yucatán y solamente hay una línea de transmisión que va a la península de Yucatán entonces esto hace que el sistema sea muy débil, se pueden encontrar muchas razones que pueden ser la quema de los pastizales, vandalismo, puede ser cualquier cosa, pero el hilo se rompe siempre por lo más delgado”, dijo.

Jorge Young, presidente del Clúster Metropolitano de Energía, comenta que desde el año 2004 a la fecha existe un problema de falta de inversión en las líneas de transmisión eléctrica del país. El experto apunta que el problema del sector eléctrico más agudo recae precisamente en la transmisión eléctrica. “El sistema eléctrico nacional de las líneas de transmisión son demasiado débiles. El hecho de que se hayan cancelado las licitaciones para plantas solares y que se haya promulgado la Ley de la Industria Eléctrica lo único que ha hecho es desmotivar la inversión internacional”, comenta.

Lejos de incentivar la participación de los privados, los planes energéticos de López Obrador pretenden garantizar que la CFE tenga el 54% del mercado dejando el resto a las centrales privadas. El nuevo sistema, si se llega a implantar, impedirá que las plantas más eficientes y limpias, esto es, las centrales de energías renovables de compañías privadas, tengan la prioridad para subir electricidad a la red. La preferencia será de la CFE. “Necesitamos una reforma para que no paguen más por la luz los usuarios domésticos, los pobres, los integrantes de clase media que las grandes corporaciones. Las tarifas más bajas los pagan los de arriba”, declaró López Obrador la semana pasada.

Mientras los expertos del sector eléctrico advierten de una necesidad urgente de inyección de capital, sea público o privado, para garantizar la generación y la transmisión eléctrica, la CFE opera con pérdidas millonarias. De enero a marzo de este año la empresa eléctrica reportó pérdidas por 35.606 millones de pesos, según su informe bursátil enviado a la Bolsa Mexicana de Valores. Estas pérdidas, explicó en ese entonces los directivos de la paraestatal, se ocasionaron por el incremento en el precio de los combustibles, principalmente del gas natural por la crisis en Texas a mediados de febrero, una disminución en sus ingresos por venta de energía por un decremento en el sector industrial por la pandemia y por la pérdida cambiaria.

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